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lunes, 22 de junio de 2015

Elsa emprendió el viaje final y nuevamente junto a su Hector y todas... Honores y hasta siempre...


Elsa no fué sólo una mujer...
Elsa no fué cualquier mujer...
Elsa fué la esposa de Hector...
Elsa fué la madre de Estela, Diana, Marina y Beatriz...
Elsa fué la abuela de Martín quien dijo:"Se fue en paz. La encontramos dormida y nos dejó la tranquilidad de que debía irse porque había dado todo lo que tenía. Es la mujer que me crió tras la desaparición de mis padres"... "Me dejó la persona que me crió y me acompañó en el camino de reconstruir la memoria de mis padres. Es el primer pariente que puedo enterrar y eso no es poco"
Se fué ELSA SANCHEZ DE OESTERHELD, QUIEN HIZO DE LA ANGUSTIA POR LAS PÉRDIDAS INCONMENSURABLES, UNA SENSACIÓN DE LUCHA y BÚSQUEDA CONTINUA, Y MÁS AÚN DE SONRISA BUENA...


Honores en su despedida ELSA, llegó el momento de descansar...


jueves, 28 de mayo de 2015

ANA QUIROGA- VICENTE ZITO LEMA...IMPERDIBLE

Colegas, Gente toda que quieran entender más o entender simplemente la Psicología Social:
Me regalaron éste video, es tan maravilloso ver a dos grandes, la querida e inolvidable Ana Quiroga, y el grande, Grande Zito Lema...
Verlos y Oírlos, invitan al aplauso...

martes, 11 de febrero de 2014

Observando, viendo y viviendo lo que socialmente va ocurriendo en éste país, y bien digo va ocurriendo, dado que no va pasando, pensaba en aquella frase maravillosa de Moffat y en su libro "Terapia de Crisis":
“La Terapia de Crisis tiene como fundamento epistemológico la filosofía existencial, que percibe al hombre como un proyecto, un ser arrojado a su futuro. Las crisis psicológicas ocurren ante transformaciones inesperadas. En los momentos de discontinuidad de esa aventura del existir, el yo queda solo y paralizado. La mirada del otro es lo que me define, yo existo en ese transcurrir del encuentro con el otro, si no me comunico se detiene la vida y me enfermo. "
Y leyendo un excelente trabajo de la Lic. Diana Cacciola quien es Profesora Adjunta del Departamento de Psicología y Psicología Social Universidad John F. Kennedy, publicado en marzo del 2012, y titulado "LA PSICOLOGIA SOCIAL ANTE
SITUACIONES CATASTROFICAS", elijo y transcribo el siguiente párrafo intento completar la idea de base.
"Los fundamentos de la Psicología Social apuntaron desde un comienzo a tomar en cuenta al individuo y las circunstancias sociales que lo rodean. Circunstancias que inciden en todo su ser, ya sea físico, emocional, psíquico o espiritual. Y muchas veces esas circunstancias irrumpen e interrumpen su pro-yecto, su ser en el mundo y lo ponen cara a cara con la muerte.
En nuestra sociedad occidental y exitista, cuesta mucho hablar de la muerte. Es un tema negado y temido a la vez, como algo que es necesario ocultar (salvo para la tapas de algunos medios de comunicación que sacan mucho provecho de ella, pero que no ayudan en nada, muy por el contrario, con su morbosidad y falta de respeto generan más confusión, dolor y ansiedad).
Qué respuesta da la Psicología Social Aplicada ante estos casos? Alfredo Moffatt, discípulo dilecto de Pichón Riviere y psicólogo social, en su libro “Terapia de Crisis. La emergencia psicológica” dice al respecto: “ Yo me especialicé en Terapia de Crisis porque en nuestro país no hay una concepción de emergencia en psicoterapia. Supongamos que en la medicina no hubiera una concepción de emergencia y el médico tuviera que decirle al herido en un accidente: ... En Noviembre y Diciembre, yo había sido convocado para trabajar con los familiares y sobrevivientes del incendio de un supermercado en Paraguay, el Ycua Bolaños (1/8/2004). Realicé allá, para profesionales involucrados en salud mental, seminarios de terapias de emergencia, de crisis y de utilización de psicodrama entre otras técnicas, para ayudar a los afectados en la elaboración de esas escenas tan traumáticas, esas vivencias desgarradoras. A pedido de ellos, volví a Paraguay para pasar Navidad con los familiares. Y al día siguiente de mi regreso, por la noche, sucedió lo de Cromañón a cuatro cuadras de mi casa. Me avisaron, fui enseguida y allí ya estaba Carlos Sica, con el equipo de EPS (Emergencias Psicosociales). Me dieron un guardapolvo blanco con la sigla del EPS como el que usan ellos ya que con eso teníamos acceso a todo, como los policías y los médicos.
Trabajamos toda la noche....Yo me quedé cerca de los treinta primeros cadáveres, porque era allí donde se producían las situaciones más dramáticas, ya que el pariente al reconocer el cuerpo de un ser querido, sufre el primer impacto, el shock , con una regresión tan aguda que presenta características casi psicóticas y es allí donde se puede ser más útil aplicando una técnica que nosotros desarrollamos y que llamamos maternaje....(consiste nada más y nada menos que en un abrazo, una contención física, donde cualquier palabra está de más, un abrazo que llegue al momento del llanto, del suspiro, del grito más doliente). Al día siguiente, 31 de diciembre, no paré en todo el tiempo....Organizamos un equipo de ayuda al que llamamos Bancavida....suponemos que la imagen de un psicólogo clínico está asociada con la de alguien que interroga y lo que menos quieren los chicos es andar respondiendo cuestionarios. … También funciona en ellos un mecanismo de negación razonable: desvían la angustia y el dolor hacia la bronca y la exigencia de justicia. Pero si esto se prolonga en el tiempo y no se elaboran adecuadamente el dolor y el duelo, las consecuencias pueden ser fobias, pesadillas, somatizaciones, etc....No existe el “psicólogo contenedor” que les permita elaborar el duelo desde la cultura adolescente, y dentro de una estructura grupal... La gran tarea del familiar y también del sobreviviente es realizar el duelo. Esto es imprescindible porque >el que evita el llanto, después deja de reir> porque para no llorar hay que endurecer la cara, que luego te queda dura y no podés reír...
Yo pienso que el duelo es simétrico y opuesto al parto: el parto, que es doloroso, es el pasaje de una persona que está adentro, hacia la realidad, hacia afuera y la operación contraria también es dolorosa porque es hacer que alguien que está afuera, en la realidad, entre y se quede en nuestro corazón. Muchas veces, para esto se requiere ayuda terapéutica, porque tal vez entre el que quedó y el que murió existió algún conflicto que quedó sin resolver. Entonces, después del shock, es preciso lograr que el que se queda sostenta, en su mente, el diálogo de despedida en el que queden resueltas las diferencias que pudieron separarlos, situación ésta que es muy frecuente entre hijos y padres adolescentes.
En ese diálogo imaginario,el que quedó debe poder decir lo que no había podido decir antes y también debe escuchar lo que no escuchó en una despedida que no existió por lo brutal e inesperado de la tragedia y que hay que realizar imaginariamente. En una separación, lo que cuenta no es el cuerpo, sino la historia que vivimos con esa persona. El cuerpo es el sostén de esa historia de vida, y la memoria de esa historia es lo que hay que incorporar....
La terapia de crisis opera con el psicodrama y el grupo operativo de Pichón Riviere, es el instrumento básico para elaborar catástrofes de este tipo, que son sociales y no individuales. En las catástrofes grandes se debe trabajar a nivel grupal, nunca individual, y especialmente con los jóvenes que tienen una cultura grupal...
Nosotros en Bancavida, trabajamos con un esquema de tres momentos del duelo y esto nos organiza los abordajes para ayudar a elaborarlo. Estos momentos son:
Etapa 1 Shock psicológico:
La primera es de shock psicológico, el reconocimiento del cuerpo del ser querido produce una intensa regresión, se detiene el tiempo y el espacio. El psiquismo entra en un vacío insoportable. En esta etapa es necesaria una asistencia corporal basada en terapias psicodramáticas para que se restituya la percepción de la realidad. Luego pasado el shock, se produce la catarsis de llanto y se abre la posibilidad de diálogo que permite socializar el dolor, ponerlo en palabras, poderlo transmitir y compartirlo (con-partirlo).
Etapa 2 Diálogo de despedida:
Luego de varios días se entra en otra etapa que es poder realizar el diálogo de despedida que no pudo ser por lo imprevisto y brutal de la separación. Se emplean entonces técnicas que estimulan y acompañan el diálogo interior, que va transformando el vínculo real en vínculo subjetivo con el ser ausente. Es el momento de las frases que no se pudieron decir: “...te quiero mucho y nunca te lo pude decir...” “...perdoname por...”. Para esta tarea desde un caldeamiento grupal se utilizan objetos intermediarios, almohadones o yo auxiliares.
Etapa 3 Recrear la vida cotidiana:
La última etapa es reconstruír la trama cotidiana reparando los vacíos que deja la persona querida en la vida diaria...en el almuerzo familiar de los domingos,en los espacios que se compartían, etc.
El dolor en esta etapa es ya más suave y lo normal es que al año se cumpla la tarea de duelo. En caso de duelos patológicos se va a requerir más tarea de ayuda desde una terapia de base existencias que restituya el sentido de la vida frente al tema de la muerte. “Los muertos no mueren realmente, siguen viviendo en el corazón de los seres queridos”...
...esta es la Terapia de Crisis que fui desarrollando a través de más de cuarenta años de trabajar en
la reparación de situaciones dolorosas...
Como hacía referencia Alfredo Moffat, el modelo a seguir fue iniciado por Pichón Riviere, quien fue uno de los precursores en empezar a vislumbrar un trabajo basado en la contención grupal, en los casos de catástrofes, sobre todo en el estudio de la inundación como tema típico de la situación catastrófica, que a él mismo le toco vivir."

lunes, 20 de enero de 2014

De la desorganización en el Vinculo Familiar y otras yerbas...

Frente a la experiencia en la tarea psicosocial y aún más de la Terapeutica Gestaltica, se despiertan tantas teorizaciones sobre la trama vincular familiar que uno va y viene con la idea paradigmática de escribir uno de los tantos libros que se van debiendo a quienes lo esperan...
De fisuras, de abismos, estamos llenos...
Llama poderosísimamente la atención el ratificar que los roles familiares se hayan tan mezclados, tan poco asumidos, y los potenciales modos y momentos de comunicación, tan trasparentados, en un hilo finito, muy finito, casi imperceptible, donde cada uno hace una interpretación unipersonal sobre la realidad, que nunca toca, ni por sus aristas, puntos comunes o emergentes necesarios para fundamentar la cotidianeidad.
Vuelvo a mi teoría de las "Individualidades agrupadas". Muchos faros en la misma costa, no tienen sentido de estar, imaginen una orilla con cuatro o cinco faros, luces dispares, girando a tientas y locas para donde se les ocurra, desorientando a los barcos próximos, causarían más que accidentes, catástrofes a quienes se acercaran.
Eso siento, percibo en los Grupos Familiares con éstas características del:
"Te digo pero no te digo"
"Te muestro pero escondo"
"Te cuento pero no te cuento"
"Te quiero pero no te cuido"
"Te digo pero no te escucho"
"Te pido pero no te doy"
Los Terapeutas, los que sabemos del trabajar con los Otros, hacemos malabares para encontrar las maneras, para mostrar las formas, de unificar la orilla, la luz, el faro.
Muchos buscan, se buscan, se trabajan, trabajan en grupo, y lo logran, otros se diluyen, se disuelven, se fagocitan.
Lamentable actualidad del considerar que la familia no es "familiarmente viable de tener proyectos reales y comunes", error del creer que el vinculo deber ser útil, subjetivo, permeable, fugaz y egoísta.
Y aún tenemos un escalón más alto, difícil y riguroso para alcanzar, el propio grupo familiar.
Un colega me preguntó: "¿Qué pasa con los Profesionales que acompañan los procesos ajenos?", agrego sabiendose "terceros objetivos" en el proceso, docentes terapéuticos para mostrar como correr las píedras del camino, cuando no podemos ni con la propia familia...
La frustración es aún mayor, la discordancia entre lo dicho y lo hecho, lo enseñado y lo aprendido, lo logrado y lo perdido, es una carga inconmensurablemente terrible, que cansa, agota, agobia, cuando en el caso personal no definimos el actuar cortando amarras.
A veces tener tanto libro leído, tanta herramienta, es más perjudicial que beneficioso.
Entonces, llegamos a que las familias, salvo excepciones maravillosas, están en situación de riesgo permanente como trama vincular y los profesionales no estamos fuera del riesgo.
Luchemos, por lograr que un sólo faro ilumine la orilla, sea por unificación en el criterio o por decisión de recomenzar sólo, sin remiendos en la trama que volveremos a tejer bajo su luz, y construyendo puentes con todas las enormes piedras que en el camino familiar vayamos encontrando, como útiles a nuestro seguir inventando una vida propia.
Mabel Ieraci



sábado, 21 de diciembre de 2013

Maravilloso!! Cuando la justicia es justa, nos sentimos sorprendidos... Cuando los trabajadores son recompensados por los padecimientos de la injustica laboral y el desmedro de sus derechos, nos sentimos más cercanos a ser dignos seres humanos en un mundo donde las porciones nunca son equilibradamente repartidas!!! Quizá el Juzgado Laboral N°70 y la II Cámara, no cayeron bajo el influjo potente de los dueños de la barbarie de la dominadores perversos de los derechos laborales y humanos. Los daños que se causan, cuando se causan son irrecuperables, para el trabajador y para quienes lo conviven. Y de eso puedo dar cátedra...Más de uno ahora habría de cuidarse cuando no se reconoce la tarea, cuando se lo invisibiliza, cuando se lo menosprecia, cuando se lo señala, cuando se lo critica sin justa causa... Cuando se aprovecha de la necesidad imperiosa del sueldo a percibir más allá de lo injusto del mismo, cuando no se cumple aquello de a igual tarea igual salario... De todos modos todo castillo de naipes siempre y para siempre tiende a caerse por su falta de equilibrio...



En un fallo clave la justicia le dio la razón a un dependiente que se consideró despedido por el acoso laboral padecido, ahora recibirá además de la indemnización correspondiente un fuerte incremento adicional de $500.000 en concepto de daño psíquico y daño moral.
En un fallo sin precedentes, la sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, en autos “A., C. G. C/ GARBARINO S.A. S/ DESPIDO”, en consonancia con la sentencia de 1era instancia emitida por el Juzgado Nacional del Trabajo Nro 70, concluyo que el trabajador fue víctima de acoso laboral y en consecuencia, consideró legitima la ruptura del contrato de trabajo por parte del mismo, reconociéndole el derecho al cobro de las indemnizaciones legales.

Asimismo se consideró que el hostigamiento desplegado por la empresa, le ocasiono al trabajador una incapacidad psicológica, condenándola al pago de la reparación integral del daño en los términos de la ley civil.

El empleado en su calidad de gerente de sucursal le llamó la atención a un subordinado, por encontrarse en el subsuelo de la sucursal conversando por largo periodo de tiempo con una promotora de celulares. Luego de ello comenzó a sufrir hostigamiento, persecución y discriminación de sus superiores. Esta situación derivó en una descompensación por estrés laboral y en una licencia médica, el subordinado al que le había llamado la atención era el novio de la hija del dueño de la empresa.

Al día siguiente del hecho mencionado, al demandante se lo llamó para mantener una reunión en la gerencia zonal y se le notificó que ese empleado “era intocable” por cuya razón sería trasladado a cumplir sus funciones gerenciales a otra sucursal. En el expte. pudo acreditarse que la nueva sucursal de destino tenía asignada una fecha de cierre prevista y que las ventas eran bajísimas, por lo que el traslado devenía en una clara represalia.

El magistrado sostuvo que el demandante tuvo dentro de la empresa una carreara ascendente en corto tiempo, una trayectoria eficiente y el comportamiento con sus subordinados siempre fue destacado y que el motivo del cambio de sucursal implementado había sido como medida sancionatoria y no respondió a necesidades operativas y/o funcionales de la empresa.

En efecto, debió compartir su rol gerencial con otro gerente que le impartía directivas e, incluso, fue sometido a realizar tareas de limpieza dentro del local. Esta situación excedía el marco de las facultades del empleador por resultar manifiestamente irrazonables.

Por último el juzgador destaco “que acreditada la incapacidad psicológica del trabajador, así como su relación causal con el trato injusto y reprochable recibido por parte de la empresa como represalia al cumplimiento de las obligaciones a su cargo, reitero que fue clara la conducta patronal reprochable a titulo de dolo. En tal sentido, resulta evidente que la directiva de remover al actor de su puesto y subordinarlo a las ordenes de un par que le obligaba a realizar tareas de una categoría inferior deja en evidencia la responsabilidad del empleador quien incurrió en dolo al denigrarlo en su dignidad personal y profesional”.

En resumen, no cabe más que concluir que medio dolo patronal en los términos del art 1076 del código civil, lo que implica el deber patronal de reparar el daño material y el agravio moral.

A partir de este fallo las empresas deberán tomar conciencia que el maltrato laboral es un delito y deberán tomar medidas estrictas cuando lleguen a su esfera de conocimiento situaciones que puedan llegar a ser consideradas como maltrato laboral y/o discriminatorias.

captura pagina costa villa

¿Qué es el mobbing?

Se define como el acoso constante contra alguien con la intención de que sufra al ser atacada con o sin razón por alguno o algunos de sus compañeros de trabajo, ya sea descalificando sus capacidades, compromiso laboral o poniendo en entredicho su honestidad.

Este fenómeno se inicia cuando una persona es criticada por su forma de ejecutar su trabajo. Se ha demostrado mediante estudios conductuales que las víctimas de estas conductas en un inicio no desean sentirse ofendidas y optan por no tomar en serio las indirectas o vejaciones de que llegan a ser objeto.

La víctima se desconcierta y no sabe cómo asumir su defensa. El mobbing se presenta ya sea en empresas o entidades del sector público o privado y se manifiesta mediante el maltrato o acoso que pueden ejercer un grupo de compañeros en contra de otro; se forman grupos antagónicos, donde prevalecen los intereses personales o de poder por encima del interés común y fines de la empresa o entidad.

Otra forma de mobbing, que considero es aplicable a estas situaciones, es aquella que se presenta cuando a un empleado, sin mediar causa alguna, se le reduce su salario y se le pone en la disyuntiva de “¿o lo tomas o lo dejas?”.

Así las cosas, el mobbing se fue instalando como una de las cuestiones que mayores dolores de cabeza genera a los empresarios por su impacto económico y el mal cilma laboral que produce.

En ese contecto, hay una iniciativa que se perfila como “el” proyecto de ley, que es impulsada por el diputado del Frente para la Victoria Héctor Recalde y que apunta a resolver el actual vacío legal.

viernes, 20 de diciembre de 2013

¿Es posible enfermar por las vivencias emocionales?

Dr. Juan Moisés de la Serna

Resumen: El mundo emocional juega un papel destacado en cómo sentimos y padecemos, pero las emociones negativas nos va a hacernos enfermar cuando estas se anquilosa.

Los sentimientos internos, de activación, como euforia o rabia, van a sobreexcitar al organismo modificando su nivel basal de reposo, haciendo que pensemos y nos comportemos de forma distinta a cómo lo solemos hacer; igualmente sentimientos de desactivación como el duelo o la tristeza, van a reducir la actividad del organismo, modificando igualmente nuestros pensamientos y conducta.
Modificaciones por activa o pasiva, que pueden acarrear cambios en los niveles de ansiedad, la respiración, el dolor y el tono muscular, lo que a su vez va a tener efectos sobre el ciclo de sueño o el sistema inmunitario, por lo que si se trata de algo transitorio no va a tener mayores consecuencias, pero si éstas emociones se mantienen pueden acarrear problemas psicosomáticos producidos y motivados por el sistema límbico.,
Así una situación de dolor psicológico (duelo) o depresión, puede desencadenar estados ansiosos puntuales, pero normalmente se caracterizará por un estado decaído, respiración superficial y enlentecida, próxima al de la melancolía, con hipersensibilidad a los estímulos externos, como la luz, los sonidos y también al dolor, sintiéndolos estos como más intensos, estando más sensibles a cualquier “agresión” externa, también se va a perder el interés por cualquier actividad física, mostrando un tono muscular decaído y flácido.
El sueño se va a ver entorpecido por pensamientos de culpa e inutilidad que acompañan a estos estados, con recuerdos sobre las circunstancias que han motivado ese duelo o depresión, con “rumiación mental” donde se repiten una y otra vez los mismos pensamientos negativos, todo lo cual va a impedir que se duerma bien, perjudicando en cantidad y en calidad el sueño, lo que entre otros va a reducir el funcionamiento del sistema inmune que no va a poder realizar sus funciones durante la noche. Situación que si se mantiene demasiado tiempo va a afectar a todos los órdenes del organismo, empezando por el sistema inmunitario.
Una emoción de euforia o ira, va a expresarse con altos niveles de estrés, lo que va a proporcionar una “falsa” claridad de pensamiento, sintiendo que “ahora lo entiende todo”, y que puede tomar cualquier decisión sin errar. En estos estados se produce una hiperventilación, aumentando los niveles de oxígeno en sangre, con una respiración acelerada y superficial, donde se da un “estrechamiento” atencional, perdiendo mucha información que en un estado de ánimo normal le puede resultar interesante, descartando todo aquello que no sea “su objetivo”, con reducción de la sensibilidad al dolor, tanto físico como psicológico, con una sobreactivación de la tonalidad muscular, lo que le permite no “estarse quieto” y tener que deambular de un lugar a otro.
Al tener altos niveles de estrés, el sueño se va a ver perjudicado tanto en cantidad como en calidad, debido a esa sobreactivación, lo que va a reducir la posibilidad de “trabajo” por parte del sistema inmune y con ello recuperarse de las heridas y facilitar el aprendizaje.
Si se mantiene ésta situación, va a facilitar las infecciones al tener debilitado el sistema inmune, así como generar un agotamiento progresivo de los recursos del organismo, dado los altos niveles de ansiedad y por tanto de colesterol en sangre.
La atrofia del sistema límbico, va a “descolorear” la vida de la persona, no sólo en el aspecto emocional, sino en todos los ámbitos. Lo que hay que distinguir de las personas con altos niveles de Alexitimia, que van a tener dificultades en relacionarse, en tomar decisiones, en conocer qué siente su propio cuerpo y los demás, lo que le va a convertir en un “incompetente” social, ya que el resto de las personas de su alrededor van a manejarse por claves emocionales, que él va a ser incapaz de “ver” ni de procesar, mostrándose frío y distante.
Éste tipo de personas van a tener un correcto funcionamiento del sistema límbico, lo que sucede es que no han aprendido a “ponerlo en valor” o simplemente se ha “desecho” de su mundo emocional por considerarlo una “debilidad” o algo inútil.
La toma de decisiones de éstas personas, sería lo más parecido a las decisiones lógicas, frías y calculadas, las que a todos nos convendrían y que escasamente tomamos, basadas en cálculos de pros y contras, donde aquella columna que más sume, se convierte en la decisión óptima, sin dar pie a la improvisación.
Son personas que les da lo mismo aprender una receta de cocina, que un libro de derecho, que una novela “rosa”, ya que su vivencia va a ser la misma. Con marcados rasgos de personalidad encuadrados dentro del tipo D, hiperactivas, autoexigentes y con baja autoesitma.
Pero estas personas lejos de “vivir sin emociones”, como cabría pensar, lo que sufren es una “desconexión” entre el mundo emocional interno y su expresión externa, con lo que el cuerpo se va a convertir en el vehículo a través del cual dar salida a dichas emociones, produciéndose una somatización de las mismas.
Mostrando una mayor probabilidad de padecer llegar a enfermar psicosomáticamente, como la colitis ulcerosa, úlceras péptidas, trastornos vasculares como hipertensión o cardiopatías isquémicas, además de trastornos del estado de ánimo como depresión y ansiedad.
Y todo ello precisamente por su incapacidad de darle salida por otros medios, como la palabra, la escritura, o simplemente “rompiendo a llorar”.
Un reciente estudio realizado por la Banaras Hindu University (India) publicado en SIS Journal of Projective Psychology and Mental Health, analiza la relación entre la salud y la alexitimia. Para lo cual analizaron a 150 adultos donde se evaluaba la alexitimia, la salud mental y las vivencias de emociones positivas y negativas.
Los resultados indican que altos niveles de alexitimia están relacionados con una mayor probabilidad de enfermar con trastornos psicológicos, explicado en parte, por el componente de anhedonía de la propia alexitimia, con el que se pierde la vivencia positiva de las emociones, favoreciendo de ésta forma mayores experiencias negativas.

martes, 3 de diciembre de 2013

CARLOS ALFREDO SICA- ABANDERADO 2013- POSIBLE GANADOR

En un mundo plagado del NO HAGO Y HAGO COMO QUE HAGO... Psicólogos Sociales como Carlos Sica dignifican nuestra profesión, dignifican el paradigma del "trabajar y trabajarse", enaltecen los mandatos pichonianos...
Carlos Sica, fundo la APSRA Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina, de la que fué Presidente en vastos períodos, Fundo el CAEPS, Centro de Altos Estudios en Psicología Social, fundó el EPS, Emergencias Psicosociales para el auxilio en Crisis y Angustia Publicas, y más...
Carlos Alfredo Sica, es uno de los abanderados del año 2013, y más allá que ésta noche sea galardonado con el primer premio o no, necesitaba expresar por éste medio, que los tiempos compartidos fueron de aprendizaje, que me enorgullese el saber que se reconoce en él nuestra tarea, y en él, porque es quien dignamente la sigue llevando a cabo...
Carlos Alfredo Sica, abrazos fuertemente psicosociales, y tu mención y tus logros, son un poco de todos los que llevamos dignamente la profesión en la vida cotidiana.
HONORES CARLOS Y GRACIAS!!
Mabel Ieraci

jueves, 21 de noviembre de 2013

Relación entre el pensamiento de Enrique Pichon Riviere y Paulo Freire


Ana Quiroga
Charla en el seminario de Educación Popular de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo

Pensaba en un hecho que retrasó unos minutos mi llegada aquí. Recibí una llamada del diario Página 12 para que diera una opinión sobre un acontecimiento de alto impacto social ocurrido entre ayer y hoy. Me refiero al asesinato de una profesora de física, a manos de un adolescente, alumno suyo, que estaba dando examen. Sabemos que es común experimentar sentimientos hostiles hacia nuestros profesores, por la exigencia que nos implican, y sobre todo por las modalidades de vínculo y relaciones de poder que imperan en el sistema educativo. Lo sucedido denuncia un monto de violencia existente en la sociedad, una calidad de las relaciones interpersonales.

Hago referencia a este hecho social, porque mientras me acercaba a esta casa pensaba: ¡qué paradoja! En este contexto,
hablar de dos maestros, de dos educadores, que tuvieron la capacidad de trabajar tan profundamente en la relación docente alumno, desde la comprensión de la unidad del enseñar y el aprender.
Se me pedía que elaborara una hipótesis acerca de este fenómeno, tan emparentado con otros hechos significativos que marcan nuestra cotidianeidad, teniendo muchos de ellos como escenario la institución escolar. La pregunta no tiene una respuesta fácil, pero sí hay algo que podemos aventurar. Nos referimos a la absoluta naturalización de la muerte, la depreciación de la vida, la exaltación de la violencia sin sentido, destructiva, que está tan profundamente arraigada, desde distintas vertientes en nuestro país. Ante hechos como éste, interrogándonos por sus causas, no podemos simplificar.
¿Qué sería simplificar en este caso? Sería pensar unilateralmente, atribuir esa depreciación “sólo a la dictadura”, o “sólo a este genocidio económico que sufrimos, o “sólo a la naturalización de la violencia en los medios de comunicación de masas”. En nuestra historia y en la vida social, en todo hecho, hay una multiplicidad de causas, un entrelazamiento de factores.
Es un hecho concreto: los jóvenes y los adolescentes, son quizás el sector social más frágil frente a esta naturalización de la muerte, o frente a esta negación de la vida. Y pensando en la negación de la vida y la naturalización de la muerte que recorre nuestra vida social, este lugar resulta paradojal. Porque este lugar, la organización de las Madres, implica la afirmación de la vida; pero nació de la lucha contra la naturalización de la muerte. Por eso me pareció que las paradojas marcaban la tarea que iba a realizar con ustedes. Ese carácter paradojal me estimula, porque creo que las paradojas, las contradicciones que se dan en la realidad y en el pensamiento, fueron desafíos que convocaron tanto a Freire como a Pichon Riviére...
No es mi especialidad la educación popular. Pero sí creo conocer la obra de Paulo Freire, por haberla leído y por haber compartido con él distintas instancias de trabajo.
Lo que intentaré exponer hoy son algunos de los puntos de articulación que encontré entre dos pensadores latinoamericanos que no por casualidad no pudieron trabajar juntos, no se conocieron. La causalidad está en la fragmentación que ha sido, históricamente, un instrumento de opresión en América Latina.
En algún momento, Freire me comentó: “Yo leí a Pichón y pensé ‘este hombre me ha copiado’; pero después leía las fechas y me daba cuenta de que yo había pensado lo mismo en otro tiempo y en otro espacio, sin conocernos”.
Ese desconocimiento es emergente de una realidad. Pero la convergencia nos habla de interrogantes que esa misma realidad presentaba y del desarrollo de un análisis, y de una disciplina, de una posibilidad del conocimiento.
Uno de los puntos de articulación más significativos entre esos dos pensadores, está dado por la concepción de aprender y del proceso de conocimiento. En ambos autores el aprender es entendido como una relación dialéctica. Es decir, como una relación de mutua transformación entre el hombre y el mundo.
Pichón define al aprendizaje como “apropiación instrumental de la realidad”. Apropiación instrumental -por el conocimiento- de la realidad, para transformarla. La apropiación significa una forma de relación entre lo que se conoce como realidad objetiva y lo subjetivo. Este tema de la relación entre la subjetividad y la realidad objetiva, está nuevamente en cuestión desde las distintas teorías epistemológicas, de distintas concepciones del conocimiento, como lo ha estado en cuestión a lo largo de milenios en el pensamiento filosófico occidental. Hoy es objeto de debate, aunque la polémica no sea novedosa. La posición de Pichón, que se funda en la dialéctica materialista, está claramente distante de las posiciones constructivistas que son hoy hegemónicas, particularmente en los ámbitos académicos y educativos.
El sujeto, desde la perspectiva pichoniana, es actor, es protagonista de la historia, pero no es un sujeto que “construye” la realidad. En todo caso, va elaborando una visión de esa realidad. Es un sujeto activo, un sujeto cognoscente, en tanto aprehende rasgos de esta realidad, de esta complejidad que es lo real. Podemos hablar de la construcción de realidades sociales, del establecimiento de relaciones sociales. Pero es un proceso colectivo que hace a la configuración de un orden social, que tiene leyes. Pero no somos constructores ni de los volcanes, ni de la tierra, ni de la atmósfera, ni de muchísimas de las cosas que hoy aparecen como «constructos» del ser humano.
Traigo esta temática por la actualidad de la polémica, y porque para Freire también hay objetividad en el conocimiento. En ambos autores el conocimiento tiene un sentido, tiene una direccionalidad. Convergen en poner como eje del proceso de conocimiento la praxis, los procesos de transformación.
Otro punto de encuentro es la concepción del aprender como una unidad de contrarios. ¿Qué quiere decir esto? Que el enseñar y el aprender es visualizado como un proceso que constituye una unidad. A este acontecer contradictorio y a la vez unitario, Pichón lo llamó “enseñaje”. No sé exactamente cómo lo denominaba Freire, si utilizó alguna palabra en particular para aludir a esta indestructible unidad, habitualmente disociada y antagonizada. Los dos autores concuerdan en que el rol del que enseña y el rol del que aprende no son estáticos, no son fijos, sino alternantes. Son funciones que circulan en un vínculo, en una relación. Esto habla de una concepción de la validez de los distintos tipos de conocimiento, y a la vez una redefinición de lo que es enseñar y de lo que es aprender.
Porque enseñar no es sólo -aunque también es eso- transmitir un saber. Hay un consenso en ambos pensadores, en que todos poseemos saberes importantes, significativos, valiosos. O sea, que todos podemos transmitir conocimientos, compartir -como diría Paulo- nuestra “lectura del mundo”, aportar nuestra “lectura de la realidad” -como diría Pichón-. Es decir, que todos contamos con un marco referencial que condensa saberes. Así como, también, esas lecturas contienen los no saberes, los huecos, puntos de oscuridad y de confusión. Lo cual no es negativo, ya que la confusión es un momento frecuente y quizás inevitable en el proceso de conocimiento. En el conocer se supera la confusión.
Estas concepciones redefinen la idea de enseñar. El enseñar ya no se reduce a transmitir saberes, de los que todos somos poseedores y portadores. Enseñar adquiere otras significaciones y otras formas. Enseñar es impulsar la reflexión, es promover el interrogante, el pensamiento. Y esto, en una relación de aprendizaje ¿quién lo hace permanentemente, si la relación es de aprendizaje? ¿Quién promueve el pensamiento, el interrogarse, el reflexionar? El alumno.
Es decir, que el que tiene el rol supuestamente prescripto de alumno, desde la pregunta, desde sus dudas, desde sus dificultades, desde que necesita buscar el camino para poder poner un conocimiento en común, está promoviendo el aprendizaje del docente -si éste se sensibiliza a la persona que tiene delante-. Por eso es fundamental la idea de vínculo en el proceso de aprendizaje. Esto está muy claro en la “Pedagogía de la pregunta” de Paulo. La vincularidad, la comunicación, está presente básicamente en ese texto, pero es algo tratado en todos sus textos.
¿Y cómo sería en Pichón? Pichón habla de los “emergentes”. Aunque ahora la palabra emergente es común, cuando él la empezó a trabajar estaba restringida a ciertas áreas del conocimiento, y era utilizada en particular por los autores de una escuela filosófica a la que no suscribió Pichón, el positivismo lógico. Pero le pareció interesante la idea de emergente como una “cualidad nueva”.
¿Qué son los emergentes en el proceso de aprendizaje? Según Pichon-Riviere los emergentes son los signos del proceso de aprendizaje, los indicadores de los movimientos, de las alternativas, de los cambios cualitativos en ese acontecer. La pregunta es un emergente, un signo, pero también lo es la duda, el error, la confusión, como lo es la elaboración conceptual, el descubrimiento.
Pero Pichón Riviere, que llega a la pedagogía desde el análisis psicológico, marca otros signos. Por ejemplo, él trabaja con una idea, que es la idea de “obstáculo”. ¿Cómo se expresa el obstáculo? El obstáculo es una dificultad en la relación del sujeto con el objeto de conocimiento.
Para una mayor comprensión: pensemos en una excesiva cercanía, en la que la persona se confunde con lo que está investigando. O con la excesiva distancia, cuando el sujeto no quiere saber, ni le interesa, ni puede establecer relación con el objeto de conocimiento. La fragmentación, la unilateralidad, lo que se da cuando uno ve sólo un aspecto o no puede percibir o relacionarse con el objeto más integradamente en sus distintos rasgos. Estas conductas, estas formas de relación serían expresiones de obstáculos en el aprendizaje.
La concepción de obstáculo, en Pichón, abarca la multiplicidad de aspectos subjetivos que esa perturbación en la relación sujeto-objeto o campo de conocimiento toca tanto a la dimensión intelectual, como al hacer, y al plano de lo emocional y las interrelaciones entre estos aspectos comprometidos en el aprendizaje. Es decir que, en caso de emerger un obstáculo, marcaría a los distintos rasgos que configuran la actitud de aprender.
Si bien hemos ejemplificado la idea de emergente con el fenómeno del obstáculo, el concepto de emergente es mucho más amplio que el de obstáculo Como hemos dicho, se entiende por emergente el signo, el indicador de un proceso. Como signo implica un significante y un significado, y diríamos que el significante- en este caso un hecho recortable, observable- nos remite a un proceso mucho más amplio, que debe ser indagado. Lo emergente nos «dice» de esa relación, de ese posicionamiento del sujeto en el campo del conocimiento.
En la concepción de Freire, tanto como en la de Pichón, se conceptualiza, se piensa y se trabaja, la dialéctica entre educador y educando. Se trata de un interjuego, en el que hay diferencia y a veces oposición. Insisto en el término “dialéctica” porque uno no puede ser pensado, ni existir, sin el otro. Y por el carácter dialéctico de esa relación, cada uno puede,
en esa unidad entre el enseñar y el aprender, transformarse en el otro, desplegar esa alternancia en el enseñar y el aprender.
En ambos autores, en Freire y en Pichón, la concepción de saber y de enseñar, se amplía y se hace abarcativa en relación a distintos objetos de conocimiento.
Una de las cuestiones centrales para ambos, es la jerarquización de lo que podemos llamar el “aprendizaje vital”. Es decir, lo que configura la lectura del mundo -en Paulo Freire-, o como diría Pichón, los marcos referenciales que operan en la concepción de la cotidianeidad. En ambos es fundamental la importancia de lo cotidiano, en términos de objeto de conocimiento. Esta importancia de lo cotidiano une a ambos autores. ¿Y por qué?
Porque Freire, en función de la tarea alfabetizadora, parte de la cotidianeidad de ese sujeto que será el que logrará el poder de ponerle escritura a esa lectura que va haciendo desde sus primeros momentos de vida
Definimos como cotidianeidad, desde la psicología social, una multiplicidad heterogénea de hechos que hacen a nuestra experiencia, a nuestros escenarios vitales. Hechos casi banales, invisibilizados, considerados obvios, y por tanto, desdeñados como objetos de conocimiento. Pero esa multiplicidad encierra algo fundamental: lo que llamamos cotidianeidad, aquello que aparece como natural, es la forma de nuestra experiencia, de nuestra relación inmediata, directa, con un orden socio-histórico que configura nuestras condiciones concretas de existencia.
En ese orden, cumplen su destino social nuestras necesidades. Destino de gratificación o de frustración. Es un orden en el que están definidas las metas disponibles. Estamos hablando de poder, de necesidades, de destino social.
Y estamos haciendo referencia al conocimiento de nuestro ser-en-el-mundo y del ser del mundo para nosotros. De allí que lo cotidiano nada tiene de banal ni de obvio, como nada tiene de natural ni de a-histórico. Por el contrario, es un campo fundamental de conocimiento. Por lo dicho, ese análisis de la cotidianeidad, de las condiciones concretas de existencia, de lo que se da a nuestra experiencia, es uno de los rasgos de identidad de la psicología social planteada por Pichon Riviére. Ésta se inscribe así en esa corriente de pensamiento que se denomina crítica de la cotidianeidad y de la que participan distintas ciencias sociales.
¿Qué implica el carácter crítico de este pensamiento, de este aprendizaje?
La idea de crítica está presente tanto en la obra de Pichón Riviére como en la de Paulo Freire y es fundante en ambas elaboraciones.
¿Qué se entiende por crítica? Se la define como análisis objetivo, desmitificador. La idea de conciencia crítica recorre ambos marcos conceptuales. La conciencia crítica es pensada como una forma de la relación sujeto/mundo.
¿En qué consiste esta relación sujeto/mundo a la que llamamos crítica o conciencia crítica? Se trata de una actitud abierta al conocimiento de la realidad y al conocimiento de sí mismo en esa realidad.
Nosotros trabajamos con Pichón-Riviére el concepto de conciencia crítica en la década del 70, enlazándolo con el criterio de salud mental. Lo entendimos como una forma de conocimiento de la realidad, como develamiento. No se trata de una revelación sino de una investigación, y devela en el sentido que permite levantar el velo que oculta o enmascara situaciones que tienen que ser encubiertas o distorsionadas para poder ser toleradas. Esto se da tanto en el plano de lo social como de lo individual. Muchas veces nosotros mistificamos ciertos hechos en nuestra vida personal, en nuestras relaciones, en nuestros vínculos, porque no toleramos la realidad de esos hechos tales como estos son. La neurosis es un ejemplo de este enmascaramiento.
El desarrollo de una conciencia crítica en el plano de las relaciones sociales requiere, desde el aprendizaje, la capacidad de análisis de las representaciones sociales. Se trata de no ser portadores acríticos, sin interrogantes, de las representaciones colectivas. Sino, por el contrario, implica analizar la relación entre representación dominante de los hechos -la de la ideología dominante- y los hechos mismos. Nos reencontramos con la dialéctica entre lo subjetivo y lo objetivo, como cuestión central del conocimiento. Nos volvemos a enfrentar con la polémica milenaria acerca de la posibilidad humana de conocer una realidad que nos sea exterior. Esta cuestión subyace siempre al proceso de aprendizaje, orientando sus modalidades.
En cuanto a representaciones sociales dominantes y su relación con los hechos, hoy emerge (y esto es registrable en las relaciones interpersonales, en el posicionamiento de los sujetos ante el mundo) ante las condiciones concretas que marcan nuestra existencia, sentimientos intensos de frustración, de malestar. Estas vivencias son relacionables con una situación objetiva de precarización de la vida social, que suma a grandes mayorías de la población en la incertidumbre, la ausencia de proyecto, la impotencia, cuando no en el hambre y la desesperación. A esta reacción ante una crisis inédita que nos golpea duramente, se la caracteriza desde los despachos oficiales y desde los medios de comunicación, como “mal humor”. Por esto planteamos como necesario rasgo de una tarea de elaboración de un pensamiento crítico, el análisis de las representaciones sociales, sus contenidos, su operación en la subjetividad, y su manipulación desde lugares de poder. La imagen de una persona malhumorada, evoca una idea de arbitrariedad, de ausencia de plasticidad, de un posicionamiento hostil ante el mundo, y el sentimiento de frustración ante hechos concretos es sutilmente distorsionado en sus causas, que dejan de ser exploradas y enunciadas.
Desde un análisis psicológico, aquello que es denominado encubridoramente “mal humor”, surge de un registro de sufrimiento, que nace de las pérdidas vividas o temidas, y también de ataques vividos o temidos, ante los que el sujeto se siente inerme. En general, el llamado mal humor es un malestar, un enojo al que subyace la tristeza, la depresión.
Cuando Freire o Pichon Riviére hablan de un aprender que implique conciencia crítica, están planteando una lectura del mundo, de la realidad, que tenga la potencia analítica que le permita al sujeto levantar ese velo encubridor de ciertos discursos, que tienden a instalar en lo colectivo y en la subjetividad de cada uno de nosotros, supuestas representaciones, que no nos acercan a la realidad, sino que en tanto ficción, nos alejan de ella. Representaciones que mistifican una situación, que la falsean, para que pueda ser más tolerable o tolerada. Es decir, para que no se acceda al conocimiento de su esencia.
Si enlazamos lo que hemos definido como análisis de la cotidianeidad, con el concepto de conciencia crítica, creo que se hace manifiesto por qué estos dos autores jerarquizan el saber vital, y el desarrollo de la capacidad analítica, crítica, centrada en lo aparentemente más irrelevante, obvio, cotidiano. Porque ambos conocían el secreto que encierra lo cotidiano. Esa profundidad sin misterio, de la que hablara hace ya tantos años Henry Lefebvre.
El logro de una conciencia crítica no consiste sólo en un conocimiento de la realidad social, en una desmitificacion ideológica. Esta conciencia debe abarcar también nuestras relaciones interpersonales y distintos aspectos de nosotros mismos. Es por ello que lo enlazamos a la concepción de salud mental.
Otro punto de convergencia, entre Pichon Riviére y Freire, está dado por su concepción de la esencia dialogal, la esencia interaccional del aprender. Este diálogo tiene como organizador, como eje central, el objeto de conocimiento. En ese dialogar se da un encuentro múltiple, que es el de los dialogantes, las personas que están aprendiendo, y la realidad. Diálogo que se entabla y encuentro que se genera desde sus distintas lecturas, desde sus distintas visiones del mundo, desde sus distintas prácticas. La propuesta de aprendizaje requiere que interaccionen entre sí, y con el sector de lo real que pretenden conocer.
Por esa práctica del diálogo, que está sin duda sostenida en una ideología, en una concepción del hombre, en una concepción del conocimiento y del poder, muchos han hablado de Pichon Riviére como “ maestro socrático”. Esa práctica, iniciada en su tarea terapéutica -ya que el metodo clínico es dialogal- fue desarrollada y potenciada en el trabajo de formación, en el plano del aprendizaje. Esta caracterización de Pichon Riviére hace referencia al modelo de enseñanza de Sócrates: dialogar con el discípulo, y hacer emerger los conocimientos que el sujeto ignora que posee.
Creo que Pichón era un maestro socrático, como lo era Freire, en el sentido de promover el mayor desarrollo del sujeto que aprende. Es decir, de sostenerlo en su crecimiento, acompañarlo en su aventura, su búsqueda, su conocimiento. La modalidad de trabajo de Sócrates, eso que él llamaba mayéutica, el “hacer parir el saber”, tal como la relata Platón, se sustentaría en un supuesto filosófico, según el cual el ser humano habría contemplado, en una vida anterior, el mundo de las ideas, de las esencias, del que nuestra realidad terrena no es sino un pálido reflejo. El conocer sería un rememorar, un reencuentro con estas imágenes que han sido, en algún momento, contempladas. Esta concepción, en filosofía, se inscribe en el idealismo. Por el contrario, en el caso de este diálogo que intercambia saberes, podríamos decir que estos nacen de la práctica que esos sujetos hayan tenido en su vida, surgen del procesamiento de sus experiencias, del interjuego de experiencias y pensamientos. Y esto es, desde un punto de vista filosófico, materialismo. Ese pensamiento materialista, así expresado en el aprender, es compartido por Freire y Pichón Riviére.
En este contexto en que hacemos referencia a la tarea de aprendizaje como un trabajo de parir conocimientos, de alumbrar conocimientos, podemos afirmar que el grupo es un instrumento “paridor” por excelencia. El grupo es un instrumento de alumbramiento. Lo es porque es un sostén de búsquedas, de reflexiones, así como es sostén de dudas e incertidumbres. El aprender implica siempre -o casi siempre- algún nivel de crisis subjetiva. Cuando se ha logrado un cierto grado de saber, tenemos las ideas más o menos ordenadas alrededor de ese tema. Pero el aprendizaje es un proceso, un juego de equilibrios y desequilibrios. En ese proceso, lo nuevo, lo no conocido, se manifiesta. Esto tiene efectos; lo nuevo impacta, modifica la organización previa, generando cierto grado de desestructuración y la consecuente necesidad de reorganizarse, de reestructurarse. Por esto caracterizamos al aprendizaje como una minicrisis, que es un acontecer esperable del proceso.
Las crisis -esos sucesos tan temidos- son algo absolutamente normal en la vida humana. En tanto sujetos históricos, sujetos del movimiento y el cambio, somos necesariamente sujetos de crisis. Lo que puede modificarse son las dimensiones y características de las crisis, las formas de transitarlas y sus modalidades de resolución. En cuanto a esta concepción del aprendizaje como crisis, insistimos en afirmar que el grupo alberga esa posibilidad del impacto de lo desconocido en lo conocido y la reorganización subjetiva que esto implica. Porque aprender es conmoción y requiere, en mayor o menor grado, una modificación subjetiva.
El apoyo, el sostén recíproco, es una de las funciones del grupo. El carácter de sostén, de apoyatura subjetiva, que los grupos desempeñan en relación a los sujetos, nos permiten caracterizarlos como herederos de la llamada “función yoica” o “función materna”. Son estructuras relacionales de procesamiento y elaboración, que permiten el acceso al pensamiento. Éste es uno de los aspectos que hacen a un grupo paridor, alumbrador del aprendizaje o del conocimiento. También es un alumbrador de saberes y un instrumento de creación, porque en un grupo hay, necesariamente, una diversidad de miradas. Y ese hecho de la diversidad de miradas, que se da porque cada uno de nosotros es único e irrepetible y por tanto diferente, es lo que produce de por sí la desestructuración y la recreación del objeto de conocimiento, del objeto de tarea. Este hecho es fundamento potencial de ese diálogo amplificado y sustentado en la práctica, en el co-pensar. En el diálogo, en la interacción, en el interjuego de la diversidad de miradas, de experiencias, circula el saber y circula y se alterna la función de enseñar y la de aprender. Insistimos en que ésta es una potencialidad del grupo, que requiere hoy un trabajar y un trabajarse en relación a la diversidad.
¿Por qué este señalamiento de la necesidad de trabajarse en torno a la diversidad y su aceptación? Porque en la actualidad, en el plano de las representaciones sociales -y por la hegemonía del mercado como institución social dominante- se redefine el registro del otro, el que aparece muchas veces como rival a excluir o destruir. Este rasgo del orden social, esta precarización de la vida, produce como efecto un debilitamiento de los lazos interpersonales, una alteración en los procesos de identificación y particularmente vivencias de vulnerabilidad, de fragilización subjetiva, de estar a merced de los acontecimientos. En el terreno de los vínculos emerge una intensificación de la dificultad para aceptar las diferencias, que son vividas como antagonismo, como amenaza. Esta situación, que actualmente desafía a los grupalistas, nos requiere un trabajo sobre las identificaciones, sobre una posibilidad de fortalecimiento del yo, de modo que los sujetos puedan reconocerse como semejantes y a la vez diferentes.
La profundización de la crisis social tiene un efecto contradictorio: a algunos los ha aislado, encerrándolos en su propio universo, pero a la vez crecen nuevamente movimientos de agrupación, identificaciones y encuentros, en la medida en que se descubren necesidades comunes. Esto es un elemento fundante en las luchas sociales que hoy recorren nuestro país y que se dan en tantas partes del mundo.
Otro tema que comparten Freire y Pichón es la valorización de lo procesual en el aprendizaje... Respecto de Pichon-Riviére, diría que su práctica lo condujo a focalizar las vicisitudes de la relación del sujeto con el objeto de conocimiento. Hemos mencionado el concepto de obstáculo, el que sería un emergente posible del proceso del aprender. En el aprendizaje, una tarea central es la resolución de la contradicción desconocimiento/conocimiento, que es la contradicción particular de dicho proceso.
Hablamos de una resolución que nunca es definitiva, que se da en ciertos planos y medidas. El conocimiento no sigue un derrotero lineal. Nuestro acercamiento al objeto de conocimiento tiene alternativas. Pero el proceso de aprender apunta a que crezca el polo del conocimiento y decrezca el polo del desconocimiento.
Pichón-Riviére, desde su formación psicológica, hace una indagación que en este caso es diferente a la de Paulo, que desarrolla su práctica como pedagogo. Pichón, por su formación y por su experiencia en el campo terapéutico trabaja -como vimos- con la concepción de obstáculo que consiste en una traba emocional inconsciente. Traba que remite a fantasías y a montos de ansiedad que operan en el aprender. Pichón Riviere partió de la noción de obstáculo epistemológico, acuñada por Gastón Bachelard, pero la redefinió desde una perspectiva más estrictamente psicológica.
¿Qué implica el obstáculo? Se configura cuando se ha instaurado una situación de antagonismo entre el sujeto y el objeto. No es un antagonismo real sino, en general, fantaseado. Y allí nos encontramos otra vez con la función del grupo como ámbito e instrumento del aprender.
A partir de la comprensión de lo procesual, de las vicisitudes del aprendizaje y de esta función grupal, surge la técnica de grupo operativo, como modalidad de trabajo que centra la interacción en la tarea, que apunta a elaborar la relación de los integrantes con la tarea, lo que a la vez implica trabajar la interacción. Uno de los fundamentos de la técnica de grupo operativo y su aplicación en el campo del aprendizaje, es la comprensión de que el grupo puede resultar un sostén para el despliegue y el análisis de esa contradicción entre el sujeto y el objeto, una apoyatura para el despliegue y análisis de las ansiedades que movilizan el aprender y el campo de conocimiento.
Siguiendo este camino compartido con Pichon-Riviére, el trabajar en el terreno de la formación de adultos me llevó a registrar no sólo la presencia del obstáculo, sino la presencia y la operación de una estructura interna que se gesta en el desarrollo de nuestra vida, modificándose en distintas experiencias Esa estructura se organiza a partir una secuencia ininterrumpida de exigencias de aprendizaje, de exigencias de adaptación, que se dan desde el inicio de nuestra existencia, a la que he llamado matrices o modelos internos de aprendizaje. Estas matrices constituyen formas de concebir la realidad, el acto de aprender, las relaciones de poder en el aprendizaje. Se trata de algo menos puntual que el obstáculo. Están más profundamente enraizadas en la subjetividad y las situaciones grupales son un instrumento apto para desplegarlas, confrontarlas, y empezar a visualizar los aspectos que deben ser modificados, así como los que merecen ser potenciados.
Retomaré, en torno a esta temática de la revalorización de lo procesual en el aprendizaje que hacen ambos autores, la concepción de emergente. Hemos hecho una primera aproximación a este concepto, caracterizando a lo emergente como signo de un proceso. En este caso, de un proceso de aprendizaje. Podemos decir que un emergente es un hecho observable que tiene condiciones de producción. Pero esas condiciones de producción no son inmediatamente registrables. Esto es: hay un observable y su existencia y registro nos remite a indagar las condiciones de producción de lo observable.
En el aprendizaje, los emergentes son tanto indicadores de logros como de puntos de necesidad, y por ello, son orientadores del camino de tarea. Resultan por eso fundamentales para quien trabaja en el tema del aprendizaje. Son orientadores para el diseño del aprender. Sobre esta concepción se sustenta lo que llama “didáctica de emergentes”. Consiste en un diseño que no tiene en cuenta solamente los objetivos del aprendizaje; aquello que debe lograr una persona que realiza una formación que están siempre presentes cuando se planifica una currícula. La didáctica de emergentes prioriza, como hecho básico del proceso, las necesidades, los intereses y el itinerario que está transitando el sujeto del aprendizaje.
Esta idea de considerar el camino que transita el sujeto, ese partir de la realidad de los sujetos que aprenden, es esencial en la pedagogía freiriana. Por tanto tenemos aquí otro punto de encuentro. La didáctica de emergentes requiere una logística, un relevamiento de datos, un diseño de operaciones destinado a estimular el desarrollo de recursos, a visualizar o comprender obstáculos, a que podamos redefinir los posicionamientos frente al objeto de conocimiento. Desde allí les decía que esta elaboración pichoniana se acerca muchísimo a lo que Freire despliega en “Pedagogía de la pregunta”. Ambas concepciones ponen en acto, materializan algunas de las ideas a las que nos hemos referido: la unidad del enseñar y el aprender y el protagonismo de los sujetos, y el carácter de eje organizador que adquiere en el diálogo, en la interacción, el objeto del conocimiento.
He intentado mostrar puntos de convergencia, pero si hay algo que es central en estos educadores, es que ambos reconocen a la práctica como el fundamento y el sentido del proceso de conocimiento. Si tuviera que sintetizar en unas palabras lo común entre Freire y Pichón, diría: la práctica, y el protagonismo de los sujetos que conocen.
¿Por qué la práctica? ¿Qué es lo que lleva a que nosotros nos hagamos preguntas? ¿Qué es lo que nos lleva a problematizarnos, a tropezar con nuestras limitaciones y a tratar de superarlas? La práctica, el tener que hacer. La práctica es lo que permite una interacción, una forma de comunicación diferente de las jerarquías del supuesto saber.
La práctica, cuando es valorizada, obliga a que los actores del proceso de aprendizaje, se ubiquen en otras relaciones de poder, diferentes de las instituidas en el sistema educativo. Esta reubicacion en cuanto al poder, se funda en que la práctica nos da autoría, nos da autoridad -que deviene de la autoría- para interrogar la realidad desde distintos ángulos y poner en cuestión el propio saber, y también al saber del otro. En este sentido, la práctica, y la teoría que en ella se sustenta y se pone a prueba, sería lo opuesto a lo que Freire llama el “relato del mundo” -que es una versión del mundo que se impone-. Sería impensable el protagonismo compartido, la problematización auténtica, la reflexión, esa unidad entre el enseñar y el aprender, sin este eje central de la práctica.
Está entonces en cuestión la problemática de los roles y su interjuego en la relación de aprendizaje. Me resultó muy interesante escuchar a Freire, reflexionar acerca del lugar que le cabe al docente en el proceso del aprender. Él polemiza en textos como el de la “pedagogía de la pregunta” con la pedagogía institucionalizada de Lapassade, aun cuando no lo haga en forma explícita. Para Freire sería una negación obviar que el saber del docente es distinto del saber del alumno. Una cosa es afirmar que todos poseemos saberes valiosos e importantes, y todos tenemos algo que aportar, y todos podemos enseñar; pero hay saberes específicos que tiene el docente, que son distintos del saber del alumno.
Me parece interesantísima esa polémica con un autor tan rico como Lapassade, que ubica al docente en un lugar de pasividad. Pero Freire sostiene: si bien el docente no tiene nada a imponer, eso no significa que no tenga nada a proponer. Para Pichón Riviére como para Freire, la función del docente no es pasiva. Y esta actividad se despliega desde distintas tareas. Por ejemplo, Pichón plantea un rol que, en un neologismo -llama “copensor”. Co-pensar remite a la actitud y la tarea de “aquel que piensa con otro”.
Desde ese co-pensar -y estamos haciendo referencia al docente o al coordinador de grupo-, sin negarse a sí mismo, ese sujeto está significando positivamente la actitud protagónica del otro. Pero ese enseñaje, si estamos en el lugar del profesor, o docente, o coordinador,
no nos exime de orientar la información si es necesitado, de orientar la búsqueda, a partir de los signos del aprender. Esto es muy claro en la obra de Paulo Freire.
Estos aspectos de la función docente tocan las relaciones de poder. Y tocar las relaciones de poder en el proceso de aprendizaje no es un hecho sin consecuencias, sino por el contrario, resulta muy complejo. Esto se da porque los modelos internos de poder son muy fuertes y han sido aprendidos en la familia, reforzados en la institución escolar, y permanentemente sostenidos en distintos escenarios de experiencia. Entonces cuando se buscan modalidades protagónicas de aprendizaje y el sujeto tiene que transitar de la dependencia a una desconocida autonomía, esto le implica una redefinición subjetiva. Esto es valido también para quien tiene que acompañarlo en la tarea. Por tanto todos estamos comprometidos en esa redefinición de modelos de vínculo en una relación de conocimiento.
Este posicionamiento del docente que piensa con y para el alumno, y no por el alumno, tiene implicancias en el proceso de aprendizaje. Por ejemplo, cambia lo comunicacional. Pero para poder lograr eso con fluidez hay que trabajar estructuras que están profundamente internalizadas. Son estructuras de poder que forman parte de lo que llamamos matrices o modelos de aprendizaje.
Pero en esa interacción, en la que hay otra circulación del saber y el poder, se crean, y para eso hay que darse tiempo, posibilidad y disponibilidad interna, las condiciones para un diálogo múltiple. A eso nos referíamos al mencionar el carácter dialogal del aprender, a ese interactuar entre las personas, y con un objeto de conocimiento.
En esas condiciones ¿qué empieza a circular entre los sujetos implicados en ese aprendizaje? No sólo el objeto. Circulan también sus historias, su experiencia, su vida, todo lo que englobamos con el concepto de práctica. Práctica que no es sólo un hacer sino que es el hacer de un sujeto con historia, en relaciones, etc. Encontramos el concepto y la práctica de dialogicidad en la obra de Paulo Freire. ¿Cómo sería lo dialogal en Pichón? Pichón trabaja lo dialogal como grupalista. Es decir, trata de convertir la supuesta situación grupal del sistema educativo, en una situación de encuentro real, a través de un dispositivo técnico: el de grupo operativo. Una modalidad de intervención y de organización destinadas obtener un fin. Esta modalidad técnica se sustenta en el hecho que para Pichón los grupos tienen una operatividad que les es intrínseca, esencial, si son auténticamente grupos. Es decir, si están organizados desde necesidades comunes o complementarias, si hay proyecto y tarea compartido, si hay internalización recíproca, si los articula un proceso de identificación. Si no se da esta condición grupal, si lo que domina es la fragmentación, la dispersión, si son pseudo grupos, la operatividad está en crisis. Con esto estamos afirmando que lo que define a un grupo como tal es que se de entre los participante de esa situación la identificación en una tarea, el encuentro, la interacción, la existencia de la internalización reciproca.
Al hablar de internalización nos referimos al proceso psicológico por el cual cada integrante inscribe a los otros, a la red interaccional de la que participa, en su mundo interno. Allí se empieza a configurar un entramado relacional que no es visible sino por sus efectos, pero que es profundamente articulador.
Como lo hemos mencionado, para Pichón, un rasgo que convierte al grupo en instrumento de creación, es esta multiplicidad de miradas, de historias, de experiencias, que convergen en el trabajo
La heterogeneidad propia de los seres humanos se hace manifiesta en la situación grupal, aunque haya metas, búsquedas y objetivos que puedan ser puestos en común. Ya lo hemos mencionado: si lo común y lo heterogéneo pueden operativizarse, se potencia la creatividad
Esto no se da sin confrontación y conflicto, pero también resulta en la apertura de caminos inesperados, de nuevas alternativas. Rescatamos el valor de la confrontación y la polémica en el proceso de aprendizaje, en la medida que estemos trabajando desde la práctica, desde la libertad de las ideas, poniendo en juego ese criterio de verdad que es la prueba de la práctica, del hacer. Esto contribuye a la comprensión de las complejidades que enfrentamos en el aprender, rompiendo con la visión empobrecida que da la unilateralidad en el pensamiento.
Otro de las signos que marcan el pensamiento de Freire y de Pichón es el reconocimiento, el respeto y la tolerancia hacia el carácter asistemático de la producción colectiva.
Este incorporar al proceso de aprendizaje lo asistemático, sin negar la posibilidad de sistematizarlo en otro momento, es otro de los grandes aportes de ambos autores. Esta actitud no surge de su desinterés por un punto de llegada en la tarea, sino porque ambos reconocen que el proceso de conocimiento tiene ritmos, tiempos y caminos que son personales. Estas particularidades subjetivas, en general, no son respetados en el sistema educativo en el que impera la ilusión y el valor de la homogeneidad. Insisto en que se trata de un valor hegemónico y a la vez un hecho ilusorio, pero que toma visos de realidad al acallarse las diferencias.
La absolutización de la homogeneidad en el sistema educativo facilita ciertas formas de las relaciones de poder. Educa en la falta de reacción, la pasividad, la reproducción.
Lo asistemático está entrelazado con el protagonismo, con la presencia de lo histórico-personal, de los rasgos subjetivos, de las particularidades culturales. Por tanto el reconocimiento y la valoración de lo heterogéneo, su consecuencia en la modalidad de la producción y el intercambio, no podía ser sino un rasgo común en el pensamiento de dos autores que tienen una visión integrada del sujeto que aprende, en su historicidad, en su emocionalidad, sus modalidades de hacer y pensar, y la incidencia de estos factores en el conocimiento. Ambas concepciones abren paso, en su modalidad operativa, para que en ese proceso de aprender se desplieguen y analicen las significaciones individuales, familiares y sociales, que se dan a ese hecho, y la forma en que esas significaciones trabajan en la interioridad del sujeto.
Esto insiste en remitirnos a la intensidad afectiva que se da en el acto de conocimiento, a la vez que subraya algo permanentemente planteado: el que el docente y el grupo constituyen un necesitado sostén de esa relación de aprendizaje, que tanta carga emocional e histórica tiene para cada uno de nosotros.
Queda entonces instalada otra cuestión que nos involucra como docentes: ¿cómo construimos, en un acontecer compartido, con los protagonistas de ese proceso, una actitud de aprendizaje? ¿Cómo nos construimos, compartiendo la tarea con otros, como sujetos del conocimiento?
Estos lineamientos, esta concepción del aprender, que recorre tanto el pensamiento de Pichon Riviére como el de Freire, resultan particularmente desafiantes para quienes somos docentes o queremos serlo. Nos estamos proponiendo una tarea con otros, a cuyo servicio debemos ponernos, en una actitud pedagógica profundamente intrincada con una actitud psicológica. Hemos señalado la existencia de obstáculos en el aprender, y la necesidad de su trabajo. Esto requiere que los primeros obstáculos a trabajar sean los nuestros, así como que intentemos visualizar nuestros modelos de aprendizaje y vínculo, en búsqueda de su nueva elaboración. Una cuestión central en nuestro posicionamiento, en el trabajo de nuestra identidad docente, es desplegar la psoibilidad real de aprender de otro y con otro, de problematizarnos y desarrollar una escucha que es fundamento de la dialogicidad.
¿Cómo se trabaja el educador? Una necesidad permanente es la actualización de contenidos, el movilizar nuestros saberes, lo que se consigue en la práctica continua, el estudio y la relación con otros que interrogan y se interrogan.
El campo de conocimiento nos plantea esta exigencia, ya que nunca es estático, sino cambiante y complejo.
Ala vez nos encontramos con ese campo de conocimiento en la interioridad de relaciones histórico-sociales concretas, en situaciones institucionales y en circunstancias personales, que inciden en nuestra relación con dicho campo y en la interacción de quienes compartimos la tarea.
También nos encontramos con otros, que tienen esa cualidad de “lo otro”, que nos muestran modalidades de pensamiento, sentimiento y acción, que son diversas a las nuestras y diversas entre sí. Hemos hecho un planteo respecto a la problemática de los grupos entorno a la aceptación o el rechazo de las diferencias. Cabe que nos preguntemos ¿cómo nos posicionamos los docentes? Y ¿cómo albergamos o rechazamos la diversidad? Querría dejar abierta otra pregunta: ¿cómo nos situamos en ese socio-histórico que es escenario del aprender? Si el aprendizaje implica cierta crisis ¿cómo aprender y acompañar el aprendizaje de otros, en un período de crisis social que se convierte en crisis subjetiva? Eso requiere de parte nuestra capacidad de continencia, cuando no sabemos quién nos contiene a nosotros. Éste es uno de los desafíos que hoy marcan la tarea docente, la tarea de aprendizaje, ya que nosotros estamos tan impactados por el acontecer socio-histórico como el que está compartiendo con nosotros el espacio de aprendizaje. Esto conduce, una vez más, a la necesidad de operativizar la unidad del enseñar y el aprender, con pertinencia, con posibilidad de un vínculo maduro, en el que haya identificación y discriminación. Conduce a la reciprocidad del sostén.
Formarnos como educadores es una tarea de trabajo permanente, tanto de lo que es investigar en un proceso de aprendizaje, como de los contenidos, el conocimiento de lo grupal, a la vez que exige un trabajo personal, un trabajo de actitudes.
Todo esto, explícita o implícitamente, estuvo siempre presente, en el pensamiento y en la práctica, tanto de Freire como la de Pichón Riviére. Y por eso ellos resultan modelos identificatorios para los que estamos en este camino.
Es muchísimo lo que podríamos hablar acerca de las relaciones entre el pensamiento de Freire y de Pichón. Excede nuestras posibilidades, aquí y ahora. Sin embargo no querría cerrar esta exposición parcial sin mencionar el lugar que ambos le dan a la esperanza.
“Esperanza activa, que no es pura espera, pues si no sería una esperanza vana, sería pasividad, sería ilusión, dependencia, sería antagónica con el protagonismo. Ésta es la esperanza que está ligada a sostener un sueño, y la posibilidad de ese sueño, a los ideales. Esperanza que puede implicar alegría, o también indignación.”
Hasta aquí he mencionado y parafraseado algunas puntuaciones de Freire acerca de la esperanza. Pichón Riviere es un sostenedor del tema del proyecto. Articula salud mental con proyecto. Articula el desarrollo subjetivo y social con la elaboración de proyectos. El que hoy la Organización Mundial de la Salud informe que una de las causas de patología mental creciente en el mundo se expresa y sustenta en la ausencia de proyectos, le daría la razón a Pichón. Este caracter patogénico de una ausencia de proyecto en la que convergen la posmodernidad y la llamada globalización, parecen dar razón a este terapeuta que le otorgó tanta importancia a la temática de la pérdida, del vacío, que tanto se liga con lo que hoy se denomina “patologías de la destrucción”.
Estaría planteada una conmocionante alternativa: la depresión y el vacío, por un lado. Y por el otro, el proyecto como salida vital. Pichón en una carta, que era un collage, me decía: “Para sobrevivir, planificar la esperanza, remedio para melancólicos”. Es decir, elaborar un proyecto y sostenerlo sostenidamente.
El coraje es otro rasgo que comparten Freire y Pichón. El poder sostener sus proyectos sostenidamente, fuera cual fuere el precio que ambos, de distinta manera, tuvieron que pagar.
Ambos fueron maestros de esperanza. Y desde esta concepción del proyecto y la esperanza reflexionemos acerca de que el escepticismo y la desesperanza son hoy una enorme fuente de sufrimiento para millones de personas en el mundo. Pero son también, básicamente, una estrategia de poder. Una estrategia de parálisis, una estrategia de desencanto, que lleva a los sujetos a encerrarse en sí mismos, al aislamiento, a la desconfianza, a pensar que la propia piel y los propios pensamientos son el mejor refugio frente a la hostilidad del mundo.
Esto, en política, lleva a la desmovilización. Y tenemos en cuenta que los que hoy se movilizan políticamente, están indignados, pero están luchando por la dignidad. ¿Están desesperados? Creo que no, creo que tienen agotada la paciencia, y que han redefinido su autopercepción, la que quizás los llevó, en algún momento, a la desesperación. Son esos
que hoy desarrollan la capacidad para la rebeldía, rebeldía que incluye un proyecto, que no es un movimiento a ciegas, no se trata, como dicen algunos autores, de “cuerpos en acto, sin elaboración ni pensamiento”. Por el contrario, se desarrolla la capacidad de rebeldía necesaria frente a un destino que quiere imponérseles, y quiere imponérsenos, como irreversible, en tanto se sostiene el mito de que éste es el único orden posible, el único mundo posible. Me refiero a todos los que hoy, en un sistema de opresión, luchan desde la dignidad, y parece que vislumbran esperanzas aún en el dolor. Luchan desde la dignidad, no sólo por la dignidad; y desde una forma de esperanza que, como diría Freire, no es pura espera. Es esperanza que tiene que planificarse en un proyecto.
Por todo esto diría, para cerrar esta charla, que tanto Freire como Pichón Riviére, tuvieron conciencia de la dimensión política de su hacer.

martes, 15 de octubre de 2013

La vigencia de un humanista, Enrique Pichon Rivière

Su trabajo como analista dejó huellas imborrables en pacientes y colegas, ligando el psicoanálisis con lo social y abriendo nuevos caminos.
A lo largo de mi práctica como psicoanalista, tanto en el hospital como en la actividad privada, he visto surgir sin solución de continuidad desde los colegas con los cuales he participado de una actividad compartida en el campo de la salud mental, la figura casi legendaria y porque no un tanto mítica de Enrique Pichon Rivière. Es y ha sido habitual escuchar frases como: "Sí, esto ya lo hacía Pichon", "cuando estuve con Pichon en el hospital", "una vez Pichon nos dijo", "yo aprendí la técnica grupal con Pichon", "me quedaba a la noche charlando con Pichon, él sufría de insomnio" o, entre otros tantos; "cuando supervisaba con Pichon, le llevé el caso de un paciente privado y me dijo mándelo ya al médico. Luego resultó que tenía un tumor".

La figura de Pichon Rivière, en parte, tiene que ver indisolublemente con la institucionalización del psicoanálisis en nuestro país. Fue miembro fundador de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), junto con Ángel Garma, Cárcamo y Arnoldo Rascovsky. Como lo señaló en la entrevista que le hiciera Vicente Zito Lema en 1976 (1), había madurado en el entorno científico de aquella época la idea de que era necesario institucionalizar el psicoanálisis, de acuerdo con los lineamientos que la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) requería para ser reconocida como una institución psicoanalítica.

Estos pioneros tuvieron una amplia inserción en la práctica hospitalaria, entre otras cosas porque provenían del ámbito médico y estaban interesados en el estudio de la neurosis, pero sobre todo en la patología ligada a la psicosis y a la psicosomática.

Si la neurosis era un cuadro puramente psíquico, en cuanto a la psicosis se la intentaba sacar del ámbito psiquiátrico organicista, para poder abordarla desde una concepción dinámica inconsciente de la mente, mientras que la última les planteaba lo que venía y viene desvelando a filósofos, médicos y psicoanalistas: si hay una unidad psicosomática o son dos entidades totalmente separadas, por un lado la mente y por el otro el cuerpo.

Así se dirimía en el ámbito de la psiquiatría una controversia entre los alineados en la corriente organicista, como motora de la enfermedad psíquica y aquellos que, como Pichon Rivière, pensaban a la enfermedad mental ligada a los psicodinamismos inconscientes de la mente.

Es importante señalar que su impronta como analista dejó una marca indisoluble en la mente de sus analizandos, y que este trayecto estuvo signado por los distintos intereses por los que fue pasando Enrique Pichon Rivière (2) a lo largo de su dilatada tarea como psiquiatra, analista y luego como psicólogo social.

El primer presidente latinoamericano de la Asociación Psicoanalítica internacional Horacio Etchegoyen (3) dijo que Pichon Rivière fue un excelente analista, "una estrella, un maestro incomparable, con una generosidad y una capacidad de ayudar y de estimular muy grandes. Él influyó mucho en mí".
Oscar Alfredo ELVIRA
http://www.rionegro.com.ar/
Enrique Pichón Riviere al iniciar sus clases, siempre preguntaba: ¿Cómo está la calle? ¿Como estamos hoy?
Esta frase nos introduce en el pensamiento del autor, a partir del cual sólo nos podemos pensar como sujetos emergentes de un entramado de vínculos, relaciones sociales, en un contexto histórico social que nos determina.
El individuo humano es un ser de necesidades que sólo se satisfacen socialmente, en relaciones que lo determinan. El sujeto no es sólo un sujeto relacionado, es un sujeto producido. No hay nada en él que no sea la
resultante de la interacción entre individuos, grupos y clases. (Pichón Riviere, 1976, p. 107)
Este tejido social estará presente consciente e inconscientemente en el esquema referencial del sujeto, en su manera de percibir, de efectuar distinciones en la realidad para comprenderla, en la manera de operar sobre ella y en las
múltiples significaciones que otorgará a esa realidad.
En tiempos de fragmentación social y desafiliación (Castel, 1997), vivimos en un escenario social donde se multiplican las diferencias y las desigualdades sociales.

Así, la confianza en el otro, se suplanta por un sentimiento de amenaza por parte de los demás percibidos como extraños o peligrosos. La desconfianza es el nuevo sentimiento, producto de los miedos sociales y los mecanismos estructurales de la
exclusión.
Retomando las palabras de Fernando Ulloa, vivimos momentos de “la mortificación como cultura, en aquellas instituciones donde la comunidad que las habita ha sufrido un vaciamiento del pensamiento, la valentía y el placer,
necesarios para el accionar crítico creativo” (1995, p. 84).

Vanesa Zito Lema
(fragmento Relato de experiencia: Cómo te imaginas la Universidad de los Trabajadores. Una mirada desde la Teoría de grupos de E. Pichón Riviere)
http://www.catedras.fsoc.uba.ar/ferraros/BD/vzl%20IMPA.pdf

miércoles, 9 de octubre de 2013

SIMPOSIO VIVENCIAL GESTALTICO


SIMPOSIO VIVENCIAL GESTÁLTICO
Es un encuentro de dos dias, en dónde los participantes, junto con los coordinadores pueden comprender, experimentar, darse cuenta y vivenciar las distintas técnicas de Terapia Gestáltica. A cargo de Tpa y Facilitador Nicolas Apelt y Lic Demian Lijtman Terapeutas GESTALTICA y Transpersonal recibidos en AANE. Coaching Ontológico de la escuela de Rafael Echeverría, Metafísica y Eneagramas y especialización en dinámicas grupales con Claudio Naranjo. Sábado 12 y Domingo 13 de Octubre 10 a 18hs Programa: Sábado: 10 hs. Bienvenida. 10.30 a 13 hs Gestalt: Psicodrama. Confrontación Vivificante. Estructura Familiar. Conciencia Meditación: Técnicas meditativas y de respiración 13 a 14 hs: Break 14 a 18 hs: Los mundos conversacionales. Juicios y Afirmaciones Los 7 principios universales que gobiernan el universo Neurociencia: Procesos neuronales. Domingo: 10 a 12.30: Interpretación de Sueños según la visión de Fritz S. Perls. 12.30 a 13.30: Break 13.30 a 17.30hs: Dinámica de Grupos Roles. Etapas. Tipos de Grupos. Inteligencias Múltiples. Necesidades de Inclusión. Control y Afecto en los grupos 17.30 a 18hs: Cierre. Entrega de Certificados Lugar: Escuela AANE 3 de Febrero 4703 – Nuñez, Buenos Aires, Argentina (011) 4704-0638 Inversión: $600 arg Incluye: Material para los alumnos Certificado avalado por AANE
TE ESPERAMOS!! TU OPORTUNIDAD ES AHORA!!
Inscribirse al:
4701-8296
4704-0638
3 de febrero 4703 - Nuñez
Capital Federal
Horario de Atención telefónica: De 14:00 a 18:00hs

lunes, 7 de octubre de 2013

La Teoría del Pollo Quemado

por Mabel Ieraci.-
Hace varios años ya, cuando recién me iniciaba en la formación de la Psicología Social, a partir de una situación a confrontar con algunos compañeros, les comenté mi "Teoría del Pollo Quemado", aún hoy, vivo la experiencia de que algunos de ellos, y otras personas que en otros ámbitos lo escucharon de mi lo recuerden con una sonrisa, pero también, me lo recuerden desde el uso de la misma en la vida cotidiana...
Hoy pensaba, digamos, reflexionaba, dado ciertos hechos trascendentes en mi vida, que del todo no trascienden más allá de mi, que dicha teoría resurge cada vez con más fuerza, quizá tenga que ver con que nos vamos sumiendo, los ciudadanos de éste mundo, en técnicas tan globalizadas de trato con el otro, de desinterés de lo ajeno, de cuidar sólo "la quintita propia", que la mirada cooperativa, la mirada contenedora, la mirada contemplativa, parecería ser una utopía de ciertos idealistas entre los que me encuentro.
Y bien seguiremos en la brecha, buscando "aliados" en la conducta humana, donde el egoísmo no es una bandera, apenitas puede llegar a ser una alfombra donde limpiar "el barro de las patas"...

Teoría del Pollo Quemado

Hace varios años más, si no me equivoco, una década, una mujer, a la que llamaremos CLARA, que había sido operada de un tumor cerebral, y con valentía se seguía recuperando, logra salir a la calle, por primera vez sin ser acompañada, después de meses de no poder hacerlo.
En esa caminata aún insegura, pero valiente, se encuentra con una vecina, a la que denominaremos JUANA, que por supuesto durante todo ese período no había visto y tampoco sabía de su experiencia de salud-enfermedad.
El diálogo fue cercano al que escribo a continuación:
CLARA: ¡Hola Buen día Juana!
JUANA: Hola... ¡Querida buen día será para vos!
C: ¿Por qué? ¿Qué te pasó?
J: Mirá ya empecé el día mal, y mirá la hora que és, ¡Imaginate la que me espera! Me levanté temprano, puse un pollo en el hotno para dejar hecha la cena, ya que hoy me voy casi todo el día a trabajar. Me fuí a bañar y cuando salgo de terminar de arreglarme, voy a la cocina...¿y no te imaginás que me pasó?
C: No! La verdad que no!
J: ¡¡¡Una desgracia!!! Se me quemó el pollo!!! ¿Te dás cuenta que maldición?, No, si es lo que yo digo, es el diablo mirá!!! Nada me sale bien!!
C: Y bueno, mañana será otro día...
J: Si, vos decís, pero yo me imagino la que me espera si ya empecé así...

La charla, o como se llame, terminó así, Clara con una media sonrisa siguió caminando por primera vez sólo por la manzana de su casa -aún no tenía permiso de cruzar la calle- con su gorrito que tapaba su cicatriz, y con la convicción de que ciertas personas no pueden entender, discernir, comprender, interpretar, intuir, vislumbrar, conocer, adivinar, captar, enterarse de lo que la VIDA REAL significa.
A partir de allí nace la TEORÍA DEL POLLO QUEMADO, algún día escribiré el libro que a muchos les debo y por sobre todo me debo a mi, y seguramente haré de mi Teoría una carta de presentación...
Por el momento comparto el contenido y la experiencia, y hagamos de éste momento, de éste instante la posibilidad de repensar que apertura de mente y cuerpo tenemos con nosotros y con los otros, en la Vida Cotidiana.
Intentemos no vivir en el HORNO!!!

viernes, 6 de septiembre de 2013

¿Eres un tecnoadicto?

3 sencillos pasos para olvidar la dependencia
Alrededor del 10% de los empleados padece una tecnoadicción relacionada con su trabajo y prolonga su jornada laboral hasta contraer el Síndrome 24*365.
Hace una semana - La nomofobia es un término surgido hace apenas un par de años y se refiere a la adicción o al miedo irracional a separarse del teléfono móvil. Es un acrónimo de las palabras “no mobile phone phobia” y entra dentro de las llamadas ‘adicciones tecnológicas’ entre la que se encuentran la televisión, los videojuegos y el internet, éste último perteneciente a un subgrupo denominado ‘cyberadicciones’ que engloba entre otras, a las redes sociales.
El problema de padecer una tecnoadicción dentro del ámbito laboral, es que estas afectan directamente el rendimiento y la productividad de un trabajador. Quienes la padecen sufren de síntomas como ansiedad, estrés, irritabilidad, privación del sueño, alteración de los estados de conciencia, fatiga, debilidad y deterioro de los estados de salud entre los que se pueden contar contracturas musculares, sudoración excesiva y taquicardias.
Se calcula que el 10% de los empleados del mundo, padecen tecnoadicciones relacionadas a su puesto de trabajo y que prolongan su jornada laboral hasta contraer el Síndrome 24*365.
Te compartimos algunos consejos para darte un ‘break’ de las tecnologías y proporcionarle a tu organismo, un respiro que le ayudará a recuperar su productividad en el trabajo. Toma nota.
#1. Un relax mental
Se calcula que el 58% de los hombres y el 48% de las mujeres sufren de nomofobia, lo que expone al organismo a una sobrecarga de estrés. Para funcionar adecuadamente, el cerebro también necesita periodos de relajación por lo que los expertos recomiendan tomar un descanso de al menos 10 minutos por cada 90 de trabajo. Para mantener los niveles de oxígeno idóneos y recuperar la capacidad de concentración basta con realizar caminatas breves o ejercicios sencillos al aire libre así como dedicar algunos minutos a la meditación o simplemente, escuchar música y dejar que el cerebro recupere su capacidad creativa.
#2. Breaks tecnológicos en el trabajo
En la mayoría de los tecnoadictos, el estrés se dispara cuando se sienten ‘aislados’ de las posibles llamadas o mensajes que pudieran haber recibido. Lo ideal es comenzar la jornada laboral dando un vistazo a los dispositivos y mantenerlos a la vista, en modo silencioso el resto del día. Mantener el celular (o cualquier otro gadget) dentro del campo visual ayuda a reducir los niveles de ansiedad y se recomienda consultarlos por un periodo no mayor a los 10 minutos cada dos horas de trabajo aunque la idea es que este lapso vaya disminuyendo de manera gradual. En las juntas laborales, se recomienda consultarlos al inicio, dar un descanso de 5 minutos a la mitad de la reunión y volver a checarlos hasta que ésta haya finalizado.
#3. Apaga las notificaciones
Las tecnoadicciones son uno de los principales distractores de los empleados durante su jornada productiva y al menos cada tres o cinco minutos, pierden el tiempo consultando correos, redes sociales, mensajes o cualquier otro tipo de contenido relacionado. Lo ideal es apagar las alertas de los dispositivos y establecer horarios fijos para consultarlos pues eso ayuda a reducir la ansiedad y mejorar el rendimiento durante la jornada laboral.

Como sea, tómate un respiro y descansa de la obsesión por mantenerte en conexión permanente. Recuerda que sólo hay dos días al año en que no se puede hacer nada, ayer y mañana; así que aléjate de las conductas negativas y dedícale el tiempo suficiente a tu trabajo para construir el futuro profesional que mereces.
http://ar.jobomas.com/