Su trabajo como analista dejó huellas imborrables en pacientes y colegas, ligando el psicoanálisis con lo social y abriendo nuevos caminos.
A lo largo de mi práctica como psicoanalista, tanto en el hospital como en la actividad privada, he visto surgir sin solución de continuidad desde los colegas con los cuales he participado de una actividad compartida en el campo de la salud mental, la figura casi legendaria y porque no un tanto mítica de Enrique Pichon Rivière. Es y ha sido habitual escuchar frases como: "Sí, esto ya lo hacía Pichon", "cuando estuve con Pichon en el hospital", "una vez Pichon nos dijo", "yo aprendí la técnica grupal con Pichon", "me quedaba a la noche charlando con Pichon, él sufría de insomnio" o, entre otros tantos; "cuando supervisaba con Pichon, le llevé el caso de un paciente privado y me dijo mándelo ya al médico. Luego resultó que tenía un tumor".
La figura de Pichon Rivière, en parte, tiene que ver indisolublemente con la institucionalización del psicoanálisis en nuestro país. Fue miembro fundador de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), junto con Ángel Garma, Cárcamo y Arnoldo Rascovsky. Como lo señaló en la entrevista que le hiciera Vicente Zito Lema en 1976 (1), había madurado en el entorno científico de aquella época la idea de que era necesario institucionalizar el psicoanálisis, de acuerdo con los lineamientos que la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) requería para ser reconocida como una institución psicoanalítica.
Estos pioneros tuvieron una amplia inserción en la práctica hospitalaria, entre otras cosas porque provenían del ámbito médico y estaban interesados en el estudio de la neurosis, pero sobre todo en la patología ligada a la psicosis y a la psicosomática.
Si la neurosis era un cuadro puramente psíquico, en cuanto a la psicosis se la intentaba sacar del ámbito psiquiátrico organicista, para poder abordarla desde una concepción dinámica inconsciente de la mente, mientras que la última les planteaba lo que venía y viene desvelando a filósofos, médicos y psicoanalistas: si hay una unidad psicosomática o son dos entidades totalmente separadas, por un lado la mente y por el otro el cuerpo.
Así se dirimía en el ámbito de la psiquiatría una controversia entre los alineados en la corriente organicista, como motora de la enfermedad psíquica y aquellos que, como Pichon Rivière, pensaban a la enfermedad mental ligada a los psicodinamismos inconscientes de la mente.
Es importante señalar que su impronta como analista dejó una marca indisoluble en la mente de sus analizandos, y que este trayecto estuvo signado por los distintos intereses por los que fue pasando Enrique Pichon Rivière (2) a lo largo de su dilatada tarea como psiquiatra, analista y luego como psicólogo social.
El primer presidente latinoamericano de la Asociación Psicoanalítica internacional Horacio Etchegoyen (3) dijo que Pichon Rivière fue un excelente analista, "una estrella, un maestro incomparable, con una generosidad y una capacidad de ayudar y de estimular muy grandes. Él influyó mucho en mí".
Oscar Alfredo ELVIRA
http://www.rionegro.com.ar/
La psicología social, como disciplina y herramienta técnica, instrumenta para el abordaje, indagación, diagnóstico, planificación y operación en los distintos ámbitos en los que se cumplen procesos de interacción. Estos ámbitos, caracterizados como ámbito grupal, institucional y comunitario, pueden ser abordados desde un esquema conceptual común, pero presentan variables específicas que requieren manejo técnico diferenciado. Enrique Pichon Riviere
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martes, 15 de octubre de 2013
lunes, 26 de julio de 2010

“Inventar ideas para curar vidas”
“Trabajé con pobres, con locos, con chicos, adentro del país, afuera del país –dice Moffat–. Me desgasté, trabajé demasiado. Entonces lo que quiero hacer ahora es que eso sirva para que otros sigan aliviando el dolor de los que no tienen terapia, el dolor de los que están desamparados.”
PAGINA 12
C Por Marcela Stieben
–¿Cuándo nació su deseo de ser arquitecto y psicólogo social?
–Ser arquitecto nunca fue un deseo mío. Fue una imposición de mi papá, que era muy insistente. El había querido ser ingeniero civil y era maestro mayor de obras. El creía que yo era él. Hay padres que se confunden. En segundo año de Arquitectura yo me había cambiado a Medicina, que era lo que yo quería ser. Yo quería ser médico. Terminé la carrera de Arquitectura en la UBA en 1960, le di el título a mi papá, pero nunca ejercí. Soy médico de almas.
–Es bravo hacer una carrera larga y costosa como Arquitectura sin querer hacerla. ¿Hacía los planos y todo a desgano o algo le gustaba?
–No, no me gustaba. La parte de arte sí me gustaba un poquito: llegué a profesor adjunto en Historia del Arte en la UBA. ¡Tenía una formación estética fuerte!
–Y finalmente fue psicólogo social.
–Sí, con Enrique Pichón Rivière. Estuve diez años al lado de Pichón. El decía que yo era su hijo “putativo” (risas). Fue el maestro, realmente. Era un maestro zen, desconcertante, nada convencional. Yo ya era raro de antes, así que nos juntamos y nos hicimos amigos enseguida. Cuando nos conocimos reforcé mis partes más insólitas y de trabajos alternativos, de formas fuera del sistema académico. Pichón me nombró “médico de almas”. El consideró que yo podía trabajar curando gente.
–¿Siente que curó a muchos pacientes?
–¡Cientos, miles! En forma directa debo de haber tenido unos 500 pacientes y después tengo cerca de 50.000 indirectos. En El Bancadero cerca de 40.000 personas se aliviaron.
–De todo lo que hace día a día, que es mucho, ¿qué es lo que más le importa?
–Ahora estoy haciendo que no se pierdan unos 50 años de trabajo. Más que todo es eso porque de golpe me di cuenta de que me volvía viejo. Tengo 76 años...
–¿Qué día nació?
–El 12 de enero de 1934. Nací en el hospital Rivadavia el 12 de enero de 1934 y fui criado hasta los cuatro años por mi familia materna alemana. Eran inmigrantes que llegaron a Comodoro Rivadavia a fines de la Primera Guerra Mundial y comenzaron a luchar desde abajo. De mi madre recibí el mandato de vencer las dificultades, ya que ella venía de la guerra y llegó a la Argentina con sólo 12 años. Y de mi familia paterna heredé la distancia inglesa, que me sirve para preservarme en la terapia con situaciones límite. Viví tantos años e hice tantas cosas que me parece que hubiera nacido en el 1800... Tengo miedo de irme y que se pierda la experiencia de una persona que durante 50 años estuvo trabajando con el dolor psicológico de los que más sufren.
–Suele mencionar su edad en discursos y conferencias, ¿por qué lo reitera tanto?
–Es que por tradición, siento que me quedan ocho años... Para la muerte me guío por mi familia inglesa y mi bisabuelo inglés, mi abuelo y mi padre murieron a los 84 años. Así que, en principio, viviré hasta los 84 años. Puede ser que sea más, ¡pero por lo menos tengo asegurada la vida hasta los 84 años! Mi preocupación ahora, a mis 76 años, es poder transmitir 50 años de experiencia en trabajos con la pobreza y la locura, desarrollando teorías y técnicas. Más que enseñar yo hablo de entrenarse para trabajar con chicos de la calle, con jóvenes violentos, con drogadictos y fundamentalmente con psicóticos, tanto en el Hospital Borda como en los principales manicomios de Latinoamérica.
–En la contratapa de su último libro dice que la Terapia de Crisis tiene como fundamento epistemológico la filosofía existencial, que percibe al hombre como un proyecto, un ser arrojado a su futuro.
–Sí, así es. Las crisis psicológicas ocurren ante transformaciones inesperadas. En los momentos de discontinuidad de esa aventura del existir, el yo queda solo y paralizado. La mirada del otro es lo que me define, yo existo en ese transcurrir del encuentro.
–En el capítulo dedicado a la Depresión, en el mismo libro (Terapia de Crisis, la emergencia psicológica), señala que cuando falla el mecanismo que transforma la pérdida en recuerdo se instala el fantasma de la depresión.
–El depresivo se vincula con un fantasma que es alguien que está y no está. Como queda abrazado a lo perdido y pierde los brazos para vincularse con personas reales, vive en el pasado. Las causas pueden ser de dos tipos: una por pérdida traumática (orfandad, pérdidas importantes que no tuvieron proceso de duelo, que no pudieron llorarse y compartirse) y la otra es por no haber tenido un hogar donde se le enseñara el deseo, la exploración del mundo, sólo aprendió la desesperanza, son familias grises, escuelas de frustración. El diálogo es interior y tiene como argumento el reproche o la culpa. El mundo le es ajeno y lejano, su percepción es endoperceptiva (está dirigida hacia adentro).
–En su página web tiene miles de fotos de todos los seminarios que da por el mundo y muchísimos textos útiles para los que trabajan con la comunidad.
–Es importante que ponga mi página web porque es una enciclopedia con 3000 páginas, 1000 documentos fotográficos y mis libros que se pueden descargar gratis (www.moffatt.org.ar). Cuando yo veo todo lo que hice, leyendo en la página todos los documentos, pienso: ¡un solo hombre no pudo haber hecho tantas cosas! Trabajé con pobres, con locos, con chicos, adentro del país, afuera del país... ¡Me desgasté, trabajé demasiado! Entonces lo que quiero hacer ahora es que eso sirva para que otros sigan aliviando el dolor de los que no tienen terapia, el dolor de los que están desamparados. El arte permite entender la vida cuando la ciencia no tiene respuestas. Nos permite dar un sentido profundo a la aventura de existir. El trabajo organiza las redes comunitarias, las instituciones... Y los grupos estructuran la vida cotidiana.
–Si hoy se cumpliera uno de sus sueños y lo designaran director del Hospital Borda, ¿qué revolución haría?
–En 24 horas puedo cambiar el Borda, porque tengo la experiencia. Haría una comunidad terapéutica. El paciente pasa a ser un protagonista de su propia cura. Esas 12 manzanas del Borda se transforman en un pequeño pueblo donde hay asambleas de comunidad, grupos terapéuticos, psicodrama y terapias familiares. Casi todo lo contrario de lo que hoy se hace.
–Es poder incorporar al paciente como ser humano, mirar su alma y no verlo como un depósito de pastillas.
–Es organizarlo como un pueblo con reuniones de asambleas de comunidad, con elección de autoridades, e inmediatamente la persona deja de ser un objeto, digamos un ente psicótico, para ser una persona. Mi especialidad son los psicóticos. Lo que más me interesa es arte y locura, pero uno a veces tiene que salir del hospicio porque afuera están más locos que adentro. A veces nos maltratamos mucho. Como dice Cristina: deberíamos querernos más.
–Puntualmente, ¿cuál sería la primera medida que tomaría si se concretara su fantasía de ser nombrado director del Borda?
–Para realmente arreglar el tema de la salud mental, para humanizarla y evitar esos depósitos de destrucción de almas que son los manicomios, si fuera director del Borda, también pediría ser decano de la Facultad de Psicología porque entonces pongo las dos instituciones juntas, en un mismo lugar, y hago un hospital escuela. Por la mañana curan y por la tarde estudian. Como en Medicina. Yo empecé primer año de Medicina, quería ser médico, y llegué a ser médico de almas. La Radio La Colifata y la Cooperanza demuestran que estas personas que son acusadas de locas pueden ser de lo más sensatas. Cualquier persona puede ir a las tres de la tarde al Borda, donde funciona desde hace 24 años, ininterrumpidamente, y verlo.
–En los seminarios que dicta en las principales universidades de Colombia, Chile y otros países adonde lo invitan, ¿cuál es la principal inquietud de los alumnos?
–Cómo hacer. Lo que más les importa es qué hacemos nosotros. Si diera psicoanálisis diría: hay que tener un diván, hay que tener pacientes relajados que asocien libremente y hay que detectar la situación edípica, etc. Nosotros trabajamos desde grupos usando el psicodrama, grupos operativos, es otra modalidad completamente distinta.
–Yendo a su vida personal: ¿está solo o tiene pareja?
–Estoy de novio con Daniela, una alumna mía de 23 años. Yo no tengo la culpa de que a ella le gusten los abuelitos. Se enamoró de mí y yo respondí. Hace un año y tres meses que estamos juntos. No vivimos juntos, pero compartimos muchos viajes.
–¿Siente que es como beber de la Fuente de Juventud?
–Yo creo que Daniela tiene una maduración prematura que se encuentra con una parte infantil mía. Se encontraron aspectos adolescentes míos con aspectos maduros suyos.
–¿Piensa ser padre nuevamente?
–¡Nooooooooo! Está descartado eso. ¡El nuestro es un encuentro existencial fuerte!
–¿Ella lo ayuda con la escritura de sus libros?
–Sí, y me ayuda en la Escuela también. Ella es muy cariñosa y nos llevamos bien.
–¿Daniela está por recibirse de psicóloga social?
–Sí, termina este año. Y, por supuesto, se recibe sin examen (risas). Fuimos juntos a Uruguay y a Salta. En Tartagal fui a dar el seminario “Primeros auxilios psicológicos”. Trabajo mucho con los sindicatos docentes que me convocan para darles seminarios a psicólogos y maestras. Yo entreno a los que trabajan con gente lastimada. Estuvimos una semana y fue difícil porque el clima es muy húmedo y muy caluroso. Me hizo mal y volví con una gripe, me dolían las articulaciones. Siento la edad, tengo problemas físicos y a veces pienso: ¿mire si me muero y no transmito todo lo que hice?
–Sé que usted edita sus propios libros, si alguien quiere leer su último texto, Terapia de Crisis, la emergencia psicológica, ¿puede verlo en su página web?
–Yo fui profesor de diseño gráfico y puedo ser autor, editor, distribuidor y librero. Con la ganancia de los libros nosotros sostenemos “las oyitas” (ollas populares en villas) y aunque con un solo click se pueden bajar mis textos desde la página web, a muchas personas les interesa tenerlos en papel y me compran los libros. Un editor me dijo: “Vos sos un autor suicida”. Pero a la gente, además de bajarlo, le gusta tenerlo y leerlo como libro, así que por suerte se vende y en los seminarios que dicto todos lo compran como libro de estudio. Y como tengo una economía de mínima, esto me da la independencia como para decir lo que yo veo y lo que yo pienso. No dependo de ningún partido político, ni de empresas ni de la Iglesia ni de nada, con lo cual tengo también un castigo académico de la Universidad de Buenos Aires (UBA). No pude volver a la Universidad después del proceso militar porque mi propuesta se opone a las formas ortodoxas de la psicoterapia. Esas formas ortodoxas, en general, están hechas para preparar psicológicamente a cierto sector social. No pueden operar con chicos de la calle, no pueden operar con adictos, no pueden operar con psicóticos.
–En agosto está comenzando un seminario dictado por usted y su equipo sobre “Técnicas psicodramáticas”. ¿A quién está destinado y en qué consiste?
–Sí, está destinado a quienes deseen adquirir conocimientos o necesiten técnicas para resolver situaciones conflictivas en escuelas, hospitales, familias, comunidades... Las técnicas psicodramáticas utilizadas son: formas de caldeamiento, armado de la escena, figura plástica y soliloquio, técnicas de regresión: ensueño dirigido, uso de objetos intermediarios, juegos dramáticos, escenas temidas y deseadas, uso de disfraces y máscaras... Y los temas básicos a desarrollar durante el seminario que daré en el último cuatrimestre de este año tienen los siguientes temas básicos a desarrollar: la infancia (la matriz de identidad, técnicas de regresión, el paquete generacional y los ancestros, el niño fantasma y los juegos infantiles); los miedos (de la indefensión a la potencia; las escenas temidas; simultaneidad; contracción-miedo; de lo temido a lo deseado); la soledad (aprender la despedida, los personajes y los lugares ausentes; diálogo con lo perdido y el reencuentro; el diálogo interior); los vínculos (el encuentro en el aquí-ahora, conflicto generacional; la violencia como vínculo; la sexualidad), la creación (el proyecto, el tema del futuro; uso de disfraces y máscaras; música, danza y esquema corporal; el camino nuevo y juego con lo imprevisto). Las opciones horarias son: viernes de 19 a 22 o sábados de 14 a 17, en la Escuela: Rivadavia 3482, cerca de Once, en la Ciudad de Buenos Aires. Yo vivo también ahí. Tengo mi escuela y mi casa. Me resulta práctico. Y también voy a dar un curso ahora en agosto.
–¿De qué se trata ese curso?
–Se llama Curso de Primeros Auxilios Psicológicos. Es un curso teórico práctico en cuatro módulos (cuatro meses) destinado a quienes deseen adquirir conocimientos o necesiten técnicas para resolver situaciones conflictivas, tanto en una escuela, en un hospital, en la comunidad o en familias. Puse dos opciones horarias para que le quede cómodo a la gente que trabaja o estudia otra carrera y tiene que organizar sus horarios. Lo daré los martes de 10 a 13 o de 19 a 22 y consta de cuatro módulos.
–¿Y la carrera de Psicología Social comienza en su escuela cada año en marzo?
–También pusimos un primer año intensivo que empieza ahora en agosto para los que quieran comenzar ya. De agosto a diciembre es el primer año y en marzo del año próximo siguen la carrera normalmente. Se pueden poner en contacto para pedir informes en el mail: mirthaviamonte@hotmail.com Tengo muchos alumnos no sólo acá, en Buenos Aires, sino en las distintas sedes del interior, en Córdoba, Bahía Blanca, Neuquén y algunas otras. Para quien quiera comunicarse en La Plata con la Escuela de Psicología Social puede escribir a escuelamirthaviamonte@hotmail.com o llamar al teléfono: (0221) 15-4089-6911. En Tigre pueden llamar al 4684-1162 y la web de la Escuela de Psicología Social de Tigre es www.psicologiasocialtig.com.ar o el celular: (011) 15-6484-9117 y la Escuela de Psicología Social de Patagonia Norte tiene su página web también: www.surpsicosocial.com.ar.
–En Buenos Aires usted creó muchas instituciones de ayuda comunitaria, ¿podemos dar algunas direcciones y teléfonos para los que quieran colaborar como voluntarios o para el que necesite ser asistido de una u otra forma?
–¡Sí, claro! Hay muchos jóvenes y no tan jóvenes que ayudan y son solidarios. Desde hace muchos años funciona El Bancadero, una mutual de asistencia psicológica. El teléfono de El Bancadero es 4865-0923 y el horario de atención es de 16 a 20. El mail es: elbancadero@hotmail.com. Por otro lado están funcionando “las oyitas”, que son una red de ollas populares para chicos organizadas por sus madres en asentamientos y villas. Para conocer en detalle estas “oyitas” pueden ingresar en mi página o en la página web: www.oyitas.org.ar. Para la reparación de las redes comunitarias proponemos un enfoque en socioterapia y especialmente en técnicas de autogestión comunitaria con la utilización de estrategias alternativas.
–Conocí personalmente esa casona cuando fui al Bancadero en la década del ‘80 para hacerle un reportaje y vi la cantidad de gente que acudía para ser asistida.
–El Bancadero es totalmente autogestivo y es una prueba de que cuando se quiere hacer algo se puede. Si en un principio se hubiera contado como proyecto, la experiencia Bancadero no se hubiera realizado nunca porque habrían dicho que era imposible, lo habrían creído una cosa absurda e impracticable. Era el último año de la dictadura militar, estaba el general Bignone y había muchas personas en crisis que estaban realmente muy mal. Fue en ese momento cuando se me ocurrió crear un centro de salud mental alternativo, porque en ese momento no había ninguno y si alguien hacía algo así, obviamente la dictadura lo cerraba. Al comienzo se llamó Cooperativa de Salud Mental y funcionó en una vieja casona de la calle Gascón a la que arreglamos a pulmón poco a poco. No éramos unos improvisados, teníamos mucha experiencia en trabajo alternativo. Con nosotros estaban Tato Pavlovsky y Fernando Ulloa, entre otros.
Un arquitecto del tiempo
Por M. S.
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lunes, 22 de febrero de 2010

DIEZ PROPUESTAS PARA NAVEGAR SITUACIONES CRÍTICAS
1) DEJE QUE EL OTRO CUENTE SU EXPERIENCIA. Cuando algo es doloroso, cuesta reconocer que es real. Contarlo muchas veces ayuda a aceptar que ocurrió. El que no habla se intoxica. Escúchelo atentamente y hágale preguntas sinceras.
2) TRATE DE QUE CADA "¡QUÉ HORROR!" ENCUENTRE SU "¿QUÉ HACER?". Escuche, tratando de comprender, las expresiones de horror, tristeza o miedo y, desde esa sintonía, pregúntese junto con el otro qué es posible hacer con los recursos con que aún cuenta.
3) NO LE DIGA LO QUE DEBE SENTIR. En las situaciones críticas se experimentan sentimientos contradictorios: uno puede sentir alivio porque ya ocurrió lo que temía; tristeza por la pérdida; vergüenza o bronca ante fantasías de culpa; excitación por la novedad; envidia ante los que no perdieron lo mismo; etc. TODOS LOS SENTIMIENTOS SON VÁLIDOS. Lo conveniente es buscar un interlocutor para desahogarse.
4) OFREZCA SEÑALES DE CONTINUIDAD. El que perdió algo tiene un nombre. Repítaselo, para confirmarle su identidad a pesar de la pérdida. Enumérele las cosas que tiene, no para minimizar lo que perdió, sino para ayudarle a que no fantasee que perdió todo. Pregúntele por lo que va a hacer mañana o la semana que viene, en las actividades que no han sido afectadas por la pérdida. Combata, a través de esas maniobras indirectas positivas, su fantasía de "acabóse total".
5) ESTABLEZCA CONTACTO CORPORAL EN LA MEDIDA QUE EL OTRO LO ACEPTE. Un apretón de manos, una mano en el hombro, un abrazo, una caricia, son más fáciles de entender, cuando uno está mal, que muchas explicaciones. Pero interrumpa el contacto corporal cuando el cuerpo del otro le dé señales de que el contacto no es oportuno.
En ese caso, continúe acariciándolo con la palabra, con el tono de voz, la repetición de su nombre, etc. Por debajo del contenido de las palabras, que en ese momento no es lo más importante, dígale, con su voz, "yo estoy aquí, con vos, sólo vos sabés lo que estás sintiendo, pero yo trato de darme cuenta de lo que te pasa y estoy dispuesto a ayudarte en lo que necesites".
6) TRATE DE COMUNICARSE CON PALABRAS POSITIVAS. Diga, por ejemplo: "estás vivo", en lugar de "no te moriste". Las palabras positivas difunden imágenes positivas.
7) MODERE LA ONDA DEL PÁNICO. El pánico mata más que el peligro del que se escapa. Si recibe una información que le causa pánico, haga una pausa y piense lo que va a transmitir a terceros y de qué forma.
8) CUIDE LOS NIDOS. La crisis es el caerse de las continuidades. Trate de mantener dentro de lo posible, durante las situaciones críticas, las continuidades de pareja, grupo, organización y comunidad que mantienen la identidad cuando todo cambia alrededor.
9) PROMUEVA MICROPROYECTOS CREÍBLES. Propóngase con otros acciones conjuntas con metas posibles, concretas y cercanas. Cada vez que verifiquen el cumplimiento de un MICROPROYECTO, festéjenlo y acuerden uno nuevo.
10) RECUERDE: SIEMPRE QUE LLOVIÓ, PARÓ. En invierno no se ven flores ni frutos. Pero hay semillas escondidas que esperan la vuelta cíclica del verano. NADA HUMANO SE OBTIENE PARA SIEMPRE. Pero casi siempre se puede volver a obtener, de una manera o de otra.
("Médico cúrate a ti mismo": ayudaremos a los otros a navegar sus situaciones críticas si aprendemos a navegar las nuestras).
EQUIPO DE INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL LIPÁN
(LECTURA DE LA INTERACCIÓN PSICOSOCIAL EN LA ACTUALIDAD NACIONAL).
(ALEJANDRO SIMONETTI, BEBA RODRÍGUEZ, CARLOS IÑON, DOLORES CASARES Y SILVIA GOUZOU).
TRABAJO REALIZADO A PARTIR DE EXPERIENCIAS PROPIAS Y DE ALGUNOS CRITERIOS BÁSICOS DEL EQUIPO DE EMERGENCIAS PSICOSOCIALES DE LA ASOCIACIÓN DE PSICÓLOGOS SOCIALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA
SI LE PARECE ÚTIL FOTOCOPIE Y DIFUNDA ESTE VOLANTE.
lunes, 27 de julio de 2009

El 30% de la población carcelaria es analfabeta
Según una especialista del Ministerio de Educación, una tercera parte de los 14.200 presos argentinos no sabe leer ni escribir, y la cifra trepa al 70% en el NOA y NEA. Pero señaló que las acciones destinadas a revertir esta situación se incrementaron en un 37% en los últimos años.
El 30% de los 14.200 presos alojados en cárceles argentinas es analfabeto, informó una especialista del Ministerio de Educación que señaló que las acciones destinadas a revertir esta situación se incrementaron en un 37% en los últimos años.
María Isabel Ribet, titular de la Modalidad de Educación en Contextos de Encierro del Ministerio de Educación, informó a Télam que "el 30% de los 14.203 presos que están en 200 cárceles argentinas son analfabetos, cifra que trepa al 70% en las regiones del NOA y NEA".
Ribet aclaró que en el 2005 el porcentaje de analfabetos llegaba al 32% y que gracias a las políticas del Estado, esa cifra descendió al 30%, aunque sostuvo que garantizar a todos la educación "demanda un mayor esfuerzo de articulación entre distintas áreas del estado".
Las estadísticas muestran que entre 2001 y 2005 en las cárceles aumentaron los inscriptos en un 23% en el nivel primario, un 29%, en el nivel medio y el 57%, en la formación para el trabajo.
Ribet precisó, además, que más de la mitad de las 80.000 personas alojadas en cárceles, institutos de menores y centros de atención de adictos -el 70% de las cuales tiene entre 18 y 35 años- llegó a la situación de encierro sin haber desarrollado un oficio o profesión.
La funcionaria señaló que el analfabetismo "en los institutos de menores llega a casi el 70%", según datos del Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Penal SNEEP-Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.
Ribet señaló que en cárceles, institutos de menores y centros de atención de las adicciones, a pesar de los esfuerzos, subsisten dificultades para que la persona en contextos de encierro acceda a la alfabetización o a la escuela, sostuvo la funcionaria.
La oferta educativa en esos contextos de encierro depende, muchas veces, de las condiciones que ponen los mismos servicios penitenciarios, dijo Ribet, quien participó esta semana del II Seminario de Alfabetización realizado ayer entre especialistas de Iberoamérica.
"Es común que en algunas cárceles permitan a los condenados y no a los procesados concurrir a clase, y que limiten el beneficio a los que tienen buen comportamiento", señaló Ribet, quien consideró que "esa decisión es tremenda".
"La educación es un derecho universal contemplado por ley, más allá de las trasgresiones o la condición procesal de las personas", sostuvo.
La funcionaria también consideró que "faltan lugares de encuentro para los presos que asisten a la alfabetización; no están debidamente coordinados los horarios de traslado, lo que provoca demoras o no asistencia por causas ajenas a la voluntad de ellos".
También dijo que las requisas en los pabellones son causa asidua de la pérdida de materiales didácticos necesarios para el preso que concurre a los centros de alfabetización.
Ribet indicó que "la continuidad de los estudios no siempre está contemplada cuando se traslada a un preso de un penal a otro, y que muy frecuentemente cuando un preso quiere dirigirse a clase no hay personal de seguridad para acompañarlo".
"La pobreza también es localizable geográficamente en Argentina y aunque la población más vulnerable se inscriba y acceda a la oferta educativa en cárceles, es probable que registre un elevado fracaso escolar o deserte", sostuvo Ribet.
Nota correspondiente a la publicación del día Sábado de 14 de Marzo de 2009
www.telam.com.ar
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martes, 30 de junio de 2009
POESÌA...

SER PSICOLOGO SOCIAL
Leer un grupo desde el ritmo de tu sangre,
buscar el barrio que se esconde en cada voz,
ser brevemente una mamá o padre muerto
y, cada vez que crece el otro, morir vos.
Ser el momento borboteante de la fuente que junta,
en claro puente de agua, napa y sol,
ser un camino que se pisa por un tiempo
para llegar adonde nunca entrarás vos.
Cruce de pueblos enredados en peleas
que en cada grupo se hacen rabia y discusión,
¿Cómo crear espacios nuevos a la vida,
campitos verdes donde el odio se haga amor?...
Lento trenzado de latidos y palabras
para que todos sean uno en creación
de un país nuevo en que mujeres y varones
compartan tiempos de alegría y de dolor.
Nuestro camino no es de rosas compañero,
pero no hay otro para mí ni para vos:
Nuestro vivir es un vivir entre otros,
Nuestra herramienta de trabajo, el corazón.
Alejandro Simonetti
1990
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martes, 16 de junio de 2009

Neuróbica contra el ALZHEIMER
Es un gran monstruo, pero nada cuesta hacer los ejercicios propuestos.... El hemisferio derecho del cerebro, le va a agradecer...
'Gimnasia para el cerebro'
El simple hecho de cambiar de mano para cepillar los dientes, contrariando su rutina y obligando la estimulación del cerebro, es una nueva técnica para mejorar la concentración, entrenando la creatividad y la inteligencia y así realiza un ejercicio de Neuróbica. Un descubrimiento dentro de la 'Neurociencia”, revela que el cerebro mantiene capacidad extraordinaria de crecer y mudar el padrón de sus conexiones.
Los autores de este descubrimiento, Lawrence Katz y Manning Rubin (2000), revelan que Neuróbica, o la 'aeróbica de las neuronas' es una nueva forma de ejercicio cerebral, proyectada para mantener al cerebro ágil y saludable, creando nuevos y diferentes padrones de actividades de las neuronas de su cerebro.
Cerca de 80% de nuestro día a día, está ocupada por rutinas, que a pesar de tener la ventaja de reducir el esfuerzo intelectual, esconden un efecto perverso: limitan al cerebro.
Para contrariar esta tendencia, es necesario practicar ejercicios 'cerebrales”, que hacen a las personas pensar solamente en lo que están haciendo, concentrándose en esa tarea. El desafío de Neuróbica, es hacer todo aquello contraria a la rutina, obligando al cerebro a un trabajo adicional.
Alguno de los ejercicios:
• Use el reloj en el pulso contrario al que normalmente lo usa;
• Cepíllese los dientes con la mano contraria al de costumbre:
• Camine por la casa, de espalda (en la China, esta rutina lo practican en los parques);
• Vístase con los ojos cerrados;
• Estimule el paladar con cosas diferentes;
• Vea las fotos, de cabeza para abajo (o las fotos, o usted);
• Mire la hora, en el espejo;
• Cambie de camino para ir y volver del trabajo;
• Muchos otros, dependiendo de su inventiva.
La idea es cambiar el comportamiento de rutina. Tiente hacer algunas cosas diferentes, con su otro lado del cerebro, estimulándolo de esa manera.
¡Vale la pena probar!
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