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viernes, 20 de diciembre de 2013

¿Es posible enfermar por las vivencias emocionales?

Dr. Juan Moisés de la Serna

Resumen: El mundo emocional juega un papel destacado en cómo sentimos y padecemos, pero las emociones negativas nos va a hacernos enfermar cuando estas se anquilosa.

Los sentimientos internos, de activación, como euforia o rabia, van a sobreexcitar al organismo modificando su nivel basal de reposo, haciendo que pensemos y nos comportemos de forma distinta a cómo lo solemos hacer; igualmente sentimientos de desactivación como el duelo o la tristeza, van a reducir la actividad del organismo, modificando igualmente nuestros pensamientos y conducta.
Modificaciones por activa o pasiva, que pueden acarrear cambios en los niveles de ansiedad, la respiración, el dolor y el tono muscular, lo que a su vez va a tener efectos sobre el ciclo de sueño o el sistema inmunitario, por lo que si se trata de algo transitorio no va a tener mayores consecuencias, pero si éstas emociones se mantienen pueden acarrear problemas psicosomáticos producidos y motivados por el sistema límbico.,
Así una situación de dolor psicológico (duelo) o depresión, puede desencadenar estados ansiosos puntuales, pero normalmente se caracterizará por un estado decaído, respiración superficial y enlentecida, próxima al de la melancolía, con hipersensibilidad a los estímulos externos, como la luz, los sonidos y también al dolor, sintiéndolos estos como más intensos, estando más sensibles a cualquier “agresión” externa, también se va a perder el interés por cualquier actividad física, mostrando un tono muscular decaído y flácido.
El sueño se va a ver entorpecido por pensamientos de culpa e inutilidad que acompañan a estos estados, con recuerdos sobre las circunstancias que han motivado ese duelo o depresión, con “rumiación mental” donde se repiten una y otra vez los mismos pensamientos negativos, todo lo cual va a impedir que se duerma bien, perjudicando en cantidad y en calidad el sueño, lo que entre otros va a reducir el funcionamiento del sistema inmune que no va a poder realizar sus funciones durante la noche. Situación que si se mantiene demasiado tiempo va a afectar a todos los órdenes del organismo, empezando por el sistema inmunitario.
Una emoción de euforia o ira, va a expresarse con altos niveles de estrés, lo que va a proporcionar una “falsa” claridad de pensamiento, sintiendo que “ahora lo entiende todo”, y que puede tomar cualquier decisión sin errar. En estos estados se produce una hiperventilación, aumentando los niveles de oxígeno en sangre, con una respiración acelerada y superficial, donde se da un “estrechamiento” atencional, perdiendo mucha información que en un estado de ánimo normal le puede resultar interesante, descartando todo aquello que no sea “su objetivo”, con reducción de la sensibilidad al dolor, tanto físico como psicológico, con una sobreactivación de la tonalidad muscular, lo que le permite no “estarse quieto” y tener que deambular de un lugar a otro.
Al tener altos niveles de estrés, el sueño se va a ver perjudicado tanto en cantidad como en calidad, debido a esa sobreactivación, lo que va a reducir la posibilidad de “trabajo” por parte del sistema inmune y con ello recuperarse de las heridas y facilitar el aprendizaje.
Si se mantiene ésta situación, va a facilitar las infecciones al tener debilitado el sistema inmune, así como generar un agotamiento progresivo de los recursos del organismo, dado los altos niveles de ansiedad y por tanto de colesterol en sangre.
La atrofia del sistema límbico, va a “descolorear” la vida de la persona, no sólo en el aspecto emocional, sino en todos los ámbitos. Lo que hay que distinguir de las personas con altos niveles de Alexitimia, que van a tener dificultades en relacionarse, en tomar decisiones, en conocer qué siente su propio cuerpo y los demás, lo que le va a convertir en un “incompetente” social, ya que el resto de las personas de su alrededor van a manejarse por claves emocionales, que él va a ser incapaz de “ver” ni de procesar, mostrándose frío y distante.
Éste tipo de personas van a tener un correcto funcionamiento del sistema límbico, lo que sucede es que no han aprendido a “ponerlo en valor” o simplemente se ha “desecho” de su mundo emocional por considerarlo una “debilidad” o algo inútil.
La toma de decisiones de éstas personas, sería lo más parecido a las decisiones lógicas, frías y calculadas, las que a todos nos convendrían y que escasamente tomamos, basadas en cálculos de pros y contras, donde aquella columna que más sume, se convierte en la decisión óptima, sin dar pie a la improvisación.
Son personas que les da lo mismo aprender una receta de cocina, que un libro de derecho, que una novela “rosa”, ya que su vivencia va a ser la misma. Con marcados rasgos de personalidad encuadrados dentro del tipo D, hiperactivas, autoexigentes y con baja autoesitma.
Pero estas personas lejos de “vivir sin emociones”, como cabría pensar, lo que sufren es una “desconexión” entre el mundo emocional interno y su expresión externa, con lo que el cuerpo se va a convertir en el vehículo a través del cual dar salida a dichas emociones, produciéndose una somatización de las mismas.
Mostrando una mayor probabilidad de padecer llegar a enfermar psicosomáticamente, como la colitis ulcerosa, úlceras péptidas, trastornos vasculares como hipertensión o cardiopatías isquémicas, además de trastornos del estado de ánimo como depresión y ansiedad.
Y todo ello precisamente por su incapacidad de darle salida por otros medios, como la palabra, la escritura, o simplemente “rompiendo a llorar”.
Un reciente estudio realizado por la Banaras Hindu University (India) publicado en SIS Journal of Projective Psychology and Mental Health, analiza la relación entre la salud y la alexitimia. Para lo cual analizaron a 150 adultos donde se evaluaba la alexitimia, la salud mental y las vivencias de emociones positivas y negativas.
Los resultados indican que altos niveles de alexitimia están relacionados con una mayor probabilidad de enfermar con trastornos psicológicos, explicado en parte, por el componente de anhedonía de la propia alexitimia, con el que se pierde la vivencia positiva de las emociones, favoreciendo de ésta forma mayores experiencias negativas.

lunes, 16 de diciembre de 2013

El estigma de la enfermedad mental


Un estudio realizado en España y en otros 27 países, encontró que las familias donde un miembro tiene una condición mental sufren más discriminación que las familias que tienen un miembro con una enfermedad física.

Otras investigaciones habían estudiado la vergüenza internalizada y el estigma sufrido por el individuo con un trastorno mental. Lo que aporta este nuevo estudio es una evaluación del grado en que un miembro de la familia puede sentirse avergonzado cuando un familiar cercano sufre de problemas de alcohol, drogas u otras condiciones mentales versus las enfermedades médicas generales.

Los familiares de los pacientes con problemas mentales sienten más estigma que aquellos con condiciones físicas

Los resultados fueron presentados en la revista Psychological Medicine y muestran que ambas situaciones (físicas y mentales) agregan un peso extra a los miembros de la familia. “Sin embargo, lo más notable es que los familiares de los pacientes con problemas mentales sienten más estigma que aquellos con condiciones físicas”, sostiene Jordi Alonso, investigador español que formó parte de las evaluaciones.

(Artículo relacionado: Por qué mantengo mi trastorno bipolar bajo secreto en mi trabajo)

La OMS explica que las personas que sufren de condiciones mentales están expuestas a considerables violaciones de los derechos humanos en todo el mundo. Además, esta estigmatización pone en riesgo el tratamiento y aísla a los individuos que sufren.

“Las personas con enfermedades mentales tienen que afrontar diariamente la discriminación en la educación, el trabajo y la vivienda. En algunos países ellos sufren de distintos tipos de abusos como por ejemplo: la negación del derecho a votar, casarse o tener hijos.

¿Cómo podemos reducir o eliminar la discriminación respecto a la salud mental? La OMS propone las siguientes estrategias:

Incrementar la conciencia de la población;

Mejorar los derechos humanos en los servicios de salud mental;

Empoderar a los usuarios de los servicios de salud mental y sus familias;

Reemplazar las instituciones psiquiátricas por servicios de salud comunitarios;

Mejorar la inversión y adoptar políticas, leyes y servicios que promuevan los derechos humanos en esta población.

Los datos demuestran que todavía existe una tendencia internacional de estigma sobre las enfermedades mentales y nos recuerdan que debemos iniciar campañas anti-estigma que incluyan no sólo a los individuos sino también a la familia como foco de atención.


http://psyciencia.com/
Fuente: Psypost

martes, 9 de octubre de 2012

Los Elefantes nunca abandonan...

Carencia de Medios Institucionales Vs Carencia de Compromiso Social
Escuchamos y Observamos cotidianamente situaciones graves, tristes, ajenas al bien común, que se respaldan en la falta de posibilidades, de medios, de herramientas para seguir adelante en la ratificación de los derechos de todos los ciudadanos.
Desde ya que no es lo mismo vivir con las necesidades básicas satisfechas a no cubrirlas, no es lo mismo tener un trabajo digno, a sentir que las posibilidades son siempre para otros, no es lo mismo la salud en instituciones de primer rango, a depender de un espacio básico, donde faltan elementos de todo tipo...
Pero quedándonos en éste último punto es que quiero decir sobre las organizaciones de salud que ante la falta de "medios" se excusan en el no hacer...
¿Cuántos tipos de abandonos sufre un paciente en estado de gravedad que está preso de una institución insuficiente? ¿Si no hay medios terapéuticos, si no hay medios edilicios, si no hay medios ...? ¿De cuánto carece ese paciente? ¿Cuántas son las muertes que muere un paciente que no es trasladado a una mejor institución a sabiendas de que recibe la mitad o menos del tratamiento que su calidad de ser humano requiere? ¿Cuán anestesiados estamos todos cuando dejamos pasar esa oportunidad en mil de que se salven más vidas? ¿En que punto los profesionales de la salud dejan de hacer "todo" por un paciente, lo que pueda devolverlo a una vida menos vulnerable, aunque ese "todo" signifique reconocer su falta de herramientas o capacidad?
Tan preocupados estamos en las redes sociales que nos olvidamos del cara a cara...
Tan preocupados estamos del afuera que nos olvidamos del adentro...
Tan preocupados estamos del apuro que nos olvidamos de la pausa...
Tan preocupados estamos de la excusa que nos olvidamos de la razón...
Y así seguimos adelante en la vida cotidiana, y las personas van quedando, se van perdiendo, mientras muchos se preocupan de la infinitud mentirosa de los personajes...
Y ésta vida que es tan fugaz en presencias, engaña a muchos en recuerdos inventados...
Y las personas sin voz no pueden gritar, y las personas sin salud no están fuertes y no pueden defenderse...
Algún día seremos como los elefantes que nunca abandonan a sus compañeros heridos o moribundos, y entonces si seremos lo suficientemente "grandes" como seres humanos. Y deberemos hacer, como ellos, los elefantes hacen, al volver a pasar por el lugar donde otro elefante murió hace un tiempo, de manera respetuosa y silenciosa dedicar unos instantes de calma y respetuoso "homenaje", antes de seguir la marcha
¡Qué así sea!
Mabel Ieraci