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lunes, 14 de julio de 2014

DESPUÉS DEL MUNDIAL, LA VIDA REAL...

Empezó la vida real detrás del mundial, empezó con los desordenes, con la violencia, con la anestesia generalizada a la que tanto nos estamos acostumbrando los argentinos, pienso y digo ¿ahora vamos a entender que socialmente estamos desmadrados? ¿que si un día la maravillosa Maria Elena Walsh dijo "Pais Jardín de Infantes" hoy somos de secundaria "Adolescentes-adoleciendo"? ¿Que mezclamos el festejo, con la violencia, con el consumo, con el desmadre, con lo contra-social? Y bueno, reitero, pasó el mundial, y como ayer fue poco, ahora hablan de volver al obelisco la Selección para que el Pueblo... ¿festeje-reciba?, mientras se están juntando los pedazos de las veredas, de los negocios, y más...
Y muchos de nosotros, seguimos trabajando, seguimos imaginando lo que significará movernos en esos alrededores en el día de hoy, mientras los violentos descansan, imaginan y esperan por donde seguir... en la caza se llama ACECHO...
Gente despierten, si socialmente éste desorden nacional no se organiza, si no despertamos , nos daremos cuenta, como ya nos ha pasado cuando debamos construir un futuro con los escombros del pasado.
Tengo 52 años, y se de que hablo, no me lo contaron, no lo leí, no lo estudié, ya lo viví...




martes, 1 de abril de 2014

Aumenta en Argentina el cobro de justicia en mano propia


Buenos Aires.- El linchamiento de un joven de 18 años por parte de un grupo de vecinos indignados porque le había robado la cartera a una mujer una semana atrás, ha disparado una ola de casos de justicia por mano propia en Argentina.
David Moreyra murió el martes pasado a causa de los traumatismos severos que le provocaron los golpes y las patadas propinadas por un grupo de vecinos que lo atraparon tras arrebatarle la cartera a una mujer en un barrio humilde de Rosario, a 300 kilómetros al norte de Buenos Aires.
A partir de ese hecho se registraron al menos media docena de intentos de linchamiento de delincuentes en Buenos Aires y otras provincias del país, aunque sin el mismo final trágico. Hasta el momento no hay detenidos por estos ataques.
"Estamos en niveles de violencia que yo al menos no tenía conocimiento, de este tipo de violencia ciudadana, de ciudadanos uno contra el otro, es realmente preocupante", advirtió el lunes Ricardo Sáenz, fiscal general ante la Cámara Nacional de Apelaciones en los criminal y correccional de la ciudad de Buenos Aires.
El fiscal consideró la nueva forma de violencia "un síntoma de la ausencia del Estado. La gente víctima de la inseguridad tiene tanta impotencia ante el hecho que esa impotencia genera mucha bronca", agregó en diálogo con radio La Red.
Argentina no cuenta con estadísticas oficiales sobre delitos desde 2009, pero los medios de comunicación difunden casi a diario casos de asaltos con final trágico para las víctimas y la inseguridad figura entre una de las principales preocupaciones de los argentinos.
Rosario, una de las ciudades con mayor tasa de homicidios del país -22 asesinatos cada 100,000 habitantes, el triple que Buenos Aires- fue epicentro de otros dos casos de golpizas contra ladrones en los últimos días.
En una localidad de la provincia de Río Negro, 1,200 kilómetros al sur de Buenos Aires, vecinos atraparon el domingo a un joven cuando intentaba ingresar a una vivienda particular con fines de robo y le propinaron una fuerte paliza.
Otro caso resonante sucedió el sábado en un coqueto barrio de clase media de la capital a plena luz del día.
Dos hombres a bordo de una moto le arrebataron una cartera a una mujer que estaba sentada en un bar. Personas que estaban allí persiguieron a los asaltantes y atraparon a uno de ellos. El delincuente quedó rodeado por unas 30 personas que le dieron una feroz golpiza hasta que llegó la policía.
El asaltante se encuentra internado con politraumatismos.
"Para que se entienda: de la boca le salía un río de sangre que primero formaba un charco en las baldosas y luego un reguero hacia la calle...Cada vez que el pibe daba signos de que recuperaba la consciencia, alguien salía de la multitud y le pateaba la cara", relató el periodista Diego Grillo Trubba, testigo del hecho.
"A ver si se entiende: eran tipos normales, como ustedes o como yo. Y estaban dispuestos a matarlo", acotó Trubba, quien publicó en su cuenta de Twitter una foto del tumulto.
Para el psicólogo Gregorio Alcain, "lo que nos lleva a esto es la incertidumbre de no saber si salgo a la calle y me van a dar un mazazo en la cabeza para sacarme la billetera. Hay una sensación de desprotección".
Agregó que "las personas tienen desordenes de pánico en cantidades impresionantes, esta es la sensación de desprotección social y esto altera a cualquier ser humano... No pasa por nuestro cerebro racional sino por lo instintivo".

http://eleconomista.com.mx/

viernes, 7 de febrero de 2014

HIJOS VIOLENTOS (ante lo oído hoy y los visto tantas veces)


Sabemos que existen muchas formas de violencia no sólo la física:
-Un hijo que pone en duda y ensucia el accionar de buenos padres
-Un hijo que siembra la discordia
-Un hijo que daña los vinculos
-Un hijo que roba
-Un hijo que busca rédito de todo
-Un hijo que miente y causa dudas
-El que destila un odio visceral y se regodea con la humillación deL PADRE O MADRE, el que avasalla , el que busca manipular con mentiras, el que agrede y desvaloriza para sentirse bien él, el que daña con intención sin jamás proponer una reparación, el que incomoda con sus imposturas, el envidioso de todo lo ajeno y el que urde los problemas para acercar luego sus soluciones. Sus conductas se traducen en patologías, y la coexistencia con ellos resulta muy difícil, a veces, imposible.
-El que no respeta, el que señala y esconde su dedo acusador
-¿Cómo son? " generalmente usan monólogos para comunicarse con los demás ( y escuchan más bien poco) y autorreferenciales , es decir que permanentemente siempre se ponen como referencia en todo lo que pasa ("eso ha salido gracias a que yo"....., "ya lo dije...", "seguro que yo soy el elegido/a" y... un largo etc... ) y a aquellos que nos aplastan, a los que acaban minusvalorando hasta la saciedad lo que hacen los otros/as". Como ya hemos dicho se dan en todos los campos de la vida, pero en el grupo de la familia son el peor referente. Realmente no valoran para nada las relaciones personales, para ellos/as en el fondo de sus valores, no tienen importancia.
Cómo se cambia la historia??
A esas personas, por más hijos que sean, se las controla quitándoles su poder, evitando el vinculo con ellas y no permitiéndoles acceso a nuestra intimidad.
-FILMELOS, GRABELOS, BUSQUE TESTIGOS DE SUS ACCIONES Y DE LAS ACCIONES DEL AGRESOR, CON USTED Y CON OTROS (ex-amigos, ex-compañeros, ex-parejas)
Y por sobre todo BUSCANDO EL ASESORAMIENTO Y ACOMPAÑAMIENTO NECESARIO DE LOS PROFESIONALES QUE TOMEN LAS RIENDAS DE UN CABALLO DESBOCADO QUE SOLO PUEDE INDUCIR A FINALES MALOS.
CORRANSÉ, ACORTEN LOS TIEMPOS DE CONTACTO CON EL HIJO VIOLENTO, DIGANLÉ ¡BASTA! Y POR SOBRE TODAS LAS COSAS, BUSQUEN Y DEJEN EN MANO DE ELLOS A LA PERSONA Y LA SITUACIÓN:
NECESITAN ABOGADO, PSIQUIATRA Y PSICÓLOGO
LA VIOLENCIA ES SIEMPRE VIOLENCIA SEA DEL MODO QUE SEA, Y EL VIOLENTO ES SIEMPRE VIOLENTO SEA QUIEN SEA EN NUESTRA TRAMA VINCULAR!!!!
NO ES EL QUE PADECE QUIEN TIENE LA CULPA!!!!
NO Y NUNCA!!

Mabel Ieraci
Terapeuta Psicologia Gestaltica
Psicologa Social
(puede ser compartido- copiado- difundido)

martes, 5 de noviembre de 2013

En los laberintos del bullying

El bulling, como síntoma de opresión/denigración hacia el más débil, se ha instalado en nuestras instituciones educativas, y su presencia se ha convertido en un hecho habitual. Alguien ha...

Por Horacio Tabares (*)
El bulling, como síntoma de opresión/denigración hacia el más débil, se ha instalado en nuestras instituciones educativas, y su presencia se ha convertido en un hecho habitual. Alguien ha recordado que no es un fenómeno nuevo en el aula, pero lo singular de la actual situación es la densidad y ferocidad con la que se manifiesta.

Lo que se denomina bullying alude a cualquier forma de maltrato, ya sea físico, o simbólico, generado entre escolares, reiteradamente y durante un cierto período. El o las/os agresoras/os cuentan a menudo con el silencio, la indiferencia, o las complicidades de otras/os compañeras/os. La víctima, generalmente indefensa, sufre las consecuencias psicológicas, de estos ataques reiterados, ejercidos desde el poder de la fuerza.

Tanto las crónicas periodísticas, como las experiencias de cotidianeidad docente, nos enfrentan con esta problemática, donde las dimensiones de las violencias parecen no tener límites. Es el desprecio, el insulto soez, el mote denigratorio, pero hoy es mucho más que el enfrentamiento discursivo lo que está en juego. Es que en estos difíciles tiempos aparecen chicos que no vacilan, a la hora de someter al otro, a apelar a chuzas, navajas o incluso, armas de fuego.

Para comprender esta explosión de violencias salvajes, que recorren nuestra sociedad, y que permean en las instituciones, particularmente las educativas, hay que recorrer no menos de 50 años de nuestra historia, con sus opresiones, sufrimientos, desencuentros e injusticias.

Pichón Riviere, maestro de la psiquiatría social, nos explicó en su modelo de "ámbitos de determinación de la conducta", que esta no es sino un emergente de relaciones complejas, donde lo social, lo más abarcativo, condiciona dialécticamente a las estructuras subordinadas, entre ellas a los comportamientos humanos.

Es que las sucesivas rupturas del orden constitucional, para instalar inhumanas dictaduras que sirvieron al privilegio e impusieron a sangre y fuego el capitalismo corporativo, con privatizaciones salvajes, liquidación del gasto social, desocupaciones masivas y congelamientos salariales, han dejado marcas profundas en el tejido social.

Entre tantas cuestiones, erosionaron las tramas familiares, principal sostén de las subjetividades más jóvenes, arrojando al desamparo afectivo, simbólico y material a miles de pibes que crecieron y crecen en la desesperanza y en la imposibilidad de soñar algo distinto a su mera cuota de miseria actual. Es allí donde las "drogas", fuente de colosales ganancias y letales corrupciones por parte de las corporaciones, aparecen ofreciendo un atractivo, pero fugaz escape a los dolores. Anclan en todas las clases sociales, pero tienen efectos letales en los más excluidos y marginados. Allí donde las agencias narcocriminales ofrecen algo con lo cual esta sociedad no puede competir: la identidad de ser "alguien" con su conchavo de soldadito, y un ingreso que no se equipara a ningún "plan social". A propósito, un amigo y estudioso de estos temas, nos traía las palabras de uno de esos chicos entrevistados, que con sus 17 años a cuesta le decía: "yo estoy jugado, sé que no llego a los 20 años, así que nada me importa ni me asusta, ni la muerte para esta puta vida". Otro acusado de ser uno de los autores de los tantos crímenes mafiosos que nos han conmovido últimamente, decía en declaraciones a un periódico local: "Los pibes de ahora no resuelven sus problemas a las piñas, te queman a cuetazos"

En estos contextos, conflictivos y violentos, donde debe ubicarse el fenómeno del bullying. Que insistamos, no es una cuestión privativa solo de los pibes. Leemos en un titular de Clarín, del 05/10/13, "Un grupo de padres impidió a golpes que un chico entre a clase" Atacaron al papá del nene cuando intentaba dejarlo en el colegio. Dicen que lo hicieron porque el alumno agredía a sus hijos y desde marzo las autoridades educativas no les daban una solución. ¡Ejemplar modelo el de estos adultos para resolver el bullying !

Por cierto que no es de esta manera que debemos abordar esta cuestión. Las violencias solo podrán atenuarse en una sociedad más justa, equitativa e igualitaria. De mayor respeto por las diferencias y por el otro. Donde rijan principios solidarios y cooperativos, donde el hombre no sea un lobo de sus semejantes. Mientras, la escuela debe capacitar a docentes, estudiantes y familiares para abordar estas problemáticas, gestando espacios de participación y tolerancia. Se deben instalar dispositivos institucionales, constituidos por docentes, estudiantes y padres, para que diseñen y lleven adelante iniciativas concretas que tiendan a minimizar estos comportamientos, y sus dolorosos efectos.

(*) Docente // La Nación.-

viernes, 3 de febrero de 2012

Violencias del manicomio


Responsabilidad de trabajadores y profesionales

El autor examina la “indignidad” de las instituciones psiquiátricas, especialmente en la ciudad de Buenos Aires, poniendo el acento en quienes trabajan en ellas: en “la lógica discursiva que sustenta sus prácticas disciplinarias, la formación que recibieron y sostienen, la relación jerárquica entre ellos, la falta de una movilización organizada.”

Por Santiago Gómez *
Cada vez que se trata el asunto de la salud mental en la CABA, lo primero que se menciona es el incumplimiento de la Ley 448, sancionada el 27 de julio de 2000. La 448 es una de las leyes más progresistas de la Argentina pero, al no existir una importante movilización social que propicie su cumplimiento, es letra muerta. En 2010 (“A diez años de la ley”. Página/12, 13 de mayo de ese año), la organización Colectivo 448 recordó que esa norma promueve la “desinstitucionalización progresiva, implementación de camas de internaciones breves y guardias interdisciplinarias en hospitales generales, casas de medio camino, hospitales de día, emprendimientos sociales y otros dispositivos sustitutivos”, advirtió que “las pautas incluidas en la Constitución de la ciudad de Buenos Aires habían generado una gran expectativa de transformación de un modelo de características asilares-custodiales, que históricamente ha sentenciado a la internación crónica y al trato indigno y alienante a miles de seres humanos”, y observó que “esta indignidad institucional también se proyecta sobre los trabajadores de la salud mental que intervienen en la atención, generando daños a su salud física y psíquica.”
El problema de la salud mental en la ciudad no es centralmente una cuestión de normas legales. El principal problema en el campo de la salud mental está entre los trabajadores, por el tipo de trabajo que realizan: la objetivación como método, la lógica discursiva en la que se sostienen sus prácticas disciplinarias, la formación que recibieron y sostienen, la relación jerárquica que entre ellos se establece, la falta de una movilización organizada con poder real de transformación de las condiciones institucionales, y todo esto en un contexto cultural donde la ciencia tiene poder de verdad.
El problema de la violencia de la objetivación, tan bien planteado tanto por Basaglia como por Foucault, es el mismo hoy que cuando se sancionó la ley, y será el de la gestión siguiente si no hay, por parte de los trabajadores, una voluntad sincera de poner en cuestión el trabajo que vienen realizando. ¿O fue un funcionario del Ejecutivo el que ató a la cama, hace más de tres años, a la nena que murió ahogada en su propio vómito en el Tobar García? ¿Por qué siempre son “el Borda y el Moyano”? ¿Por qué del Tobar no se habla? Porque, si se prestara atención al Hospital Infanto Juvenil Doctora Carolina Tobar García, habría que cerrar todo ya, y tendríamos que ir todos a declarar ante los tribunales internacionales de derechos humanos.
Pero, ¿acaso hay órdenes precisas del Ministerio de Salud porteño de “contener” – el sinónimo cínico de atar – a los pacientes? ¿La violencia de las prácticas se explica por cuestiones político-coyunturales o por la lógica del poder médico y psiquiátrico, en su forma de poder disciplinario?
¿Qué lleva a los trabajadores a naturalizar la violencia aplicada sobre los cuerpos de quienes están internados en instituciones psiquiátricas? Hasta el momento, creo, no hay denuncias hechas por trabajadores contra trabajadores por haber vulnerado derechos humanos de aquellos que padecen una internación. ¿O la responsabilidad subjetiva sólo es tema de los no profesionales? Escuché a varios muy preocupados por lo establecido en la nueva Ley Nacional de Salud Mental, respecto de la posibilidad de los trabajadores y familiares de presentar denuncias ante el Órgano de Revisión. Recordemos que éste estará integrado por representantes ministeriales, trabajadores, familiares y asociaciones, y, de acuerdo con el artículo 40, inciso C de la ley, tendrá como función supervisar de oficio o por denuncia de particulares las condiciones de internación por razones de salud mental, en el ámbito público y privado.
En este conflicto, la obediencia es un factor fundamental. Ya antes de los controles a las internaciones que plantea la Ley Nacional de Salud Mental, las convenciones internacionales sobre derechos humanos eran herramientas legales que estaban a disposición de quien quisiera para exigir su aplicación. Es el caso de la Convención sobre los Derechos de Personas con Discapacidad, la Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Personas con Discapacidad, las convenciones sobre derechos de los Niños y todas aquellas que actualmente tienen rango constitucional.
Quien escribe esto padeció haber sido expulsado del Servicio de Internación en Crisis de Open Door, por haberse servido de esas convenciones y denunciado que compañeros trabajadores dejaron tres días atado a un hombre a una cama, produciéndole un cuadro de deshidratación que requirió una intervención clínica urgente. Otro hecho, cotidiano, de igual o mayor gravedad, era que los pedidos de informes periciales realizados por jueces fuesen directamente considerados como pedidos de internación, ampliándose así la cantidad de internos en el manicomio.
La mayoría de los trabajadores de la salud mental no piensa a quienes atienden como iguales. ¿En nombre de qué deben ser sometidos los trabajadores a realizar sus tareas bajo condiciones de violencia? ¿Cómo es posible que una jovencita o jovencito que comienza a trabajar reciba la violencia como herramienta de trabajo y que tantos la agarren y tan pocos la abandonen? No creo que sea una cuestión de malas intenciones, no ingresan todos con ese tipo de disciplinamiento. ¿Cómo es posible que tengan que ser testigos del aplastamiento de los cuerpos por el peso de la violencia institucional? Si nos pensamos iguales, tenemos que pelear y reclamar por los derechos de todos aquellos que se encuentran bajo el edificio manicomial. Acabar con la institucionalización de la violencia; con el arrasador peso de la autoridad.
Para esto, es necesario repensar la problemática del poder y discernir de qué discurso se sirve para ejercer esa violencia: se intenta vestir como terapéuticas prácticas punitivas. Recuerdo a Evaristo Pasquale, director de Salud Mental de Trieste, angustiado, luego de conocer Open Door, repitiendo: “Hace treinta años que no veía una persona atada a una cama”.
Franco Basaglia pidió “rechazar cualquier acto terapéutico siempre que tienda tan sólo a mitigar las reacciones del excluido hacia el excluyente”. Además, advirtió que la sociedad, ante la posibilidad de que se visualice su rostro violento, “ha encontrado un nuevo sistema: extender la concesión del poder a los técnicos que lo ejercerán en su nombre y que seguirán creando – a través de otras formas de violencia: la violencia técnica – nuevos excluidos. (...) La labor de estos intermediarios consistirá en mistificar la violencia a través de la técnica, sin llegar a cambiar por ello su naturaleza, de manera que el objeto de la violencia se adapte a la violencia de la que es objeto. (...) Analizando cuáles son las fuerzas que han podido actuar en profundidad sobre el enfermo hasta el punto de aniquilarle, se llega a la conclusión de que sólo una es capaz de provocar un daño tal: la autoridad” (F. Basaglia, La institución negada, Ed. Barral).
Las experiencias de desmanicomialización – como se la llamó en la provincia de Río Negro – o desinstitucionalización, llevadas adelante en el lugar del mundo que sea, sólo fueron posibles por la decisión política que tomaron quienes decidieron transformar las condiciones de relación entre sujetos que se establece con quienes son considerados locos, anormales, enfermos o el nombre que se le quiera poner.
El problema es político, entendiendo la política como una acción de transformación social, y por lo tanto necesita una solución en ese sentido. La decisión puede no ser tomada por el Ejecutivo, sino por los trabajadores que, a través de la organización, estén dispuestos a construir el poder de transformar las prácticas que vienen realizando. Italia, Brasil y las distintas experiencias que se llevan adelante en la Argentina demuestran que sólo la organización vence al tiempo.
En la provincia de Río Negro, como en la de San Luis, hubo Ejecutivos que acompañaron los reclamos de actores involucrados en la problemática de la salud mental, que luchaban por una transformación.
En la provincia de Buenos Aires hay municipios que decidieron trabajar desde una perspectiva antimanicomial, que es perspectiva de proyecto nacional y popular. En el municipio de Moreno – en el cual me he formado –, desde la creación del primer servicio municipal de atención a la salud mental se combatió contra toda práctica de tipo objetivante en el abordaje del padecimiento subjetivo. Este municipio fue parte de la creación de la Red de Salud Mental del Oeste, en la que participan Morón, trabajadores de Tres de Febrero, Ituzaingó, La Matanza y funcionarios del ámbito nacional y provincial, así como también del Poder Judicial.
Esto se hizo a partir de la conceptualización política de las prácticas en salud mental. No se los trata porque son enfermos, sino porque son sujetos. Porque son sujetos y ciudadanos no se los puede someter a las condiciones de existencia manicomiales, así que no se discute: el manicomio se tiene que cerrar: nada de andar preguntando bajo qué condiciones. ¿Qué puede ser peor para un ser humano que su vida en un manicomio? Sólo la vida en un campo de concentración puede ser peor. La vida carcelaria no es peor que el manicomio porque los presos suelen tener fecha de salida. El manicomio es la objetivación de un cuerpo, sometido a experiencias límite, en manos de la voluntad diaria de diversos trabajadores, de los cuales algunos son funcionarios.
* Psicoanalista.
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PAGINA 12
'PSICOLOGÍA & CIENCIAS SOCIALES'
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domingo, 13 de marzo de 2011




Apartan a la cúpula de la Unidad Penal 48 de San Martín

(AW) La serie de denuncias sobre las torturas que reciben los presos de la Unidad Penal 48 de San Martín derivaron en su clausura. El pabellón tenía una sobrepoblación del 244 %.

La Comisión por la Memoria a través del Comité Contra la Tortura, acompañada por el CELS inspeccionó el jueves 10 de marzo la Unidad 48 de José León Suárez. Ttras constatar y denunciar las graves condiciones de detención de las personas allí alojadas se convocó al Ministerio de Justicia que dispuso la inmediata clausura del Pabellón 12 y el desplazamiento de las autoridades de la Unidad y el Complejo carcelario.

En el recorrido, que se centró en el pabellón 12 del Penal, se pudo constatar que los detenidos se encontraban hacinados y en pésimas condiciones de alojamiento. Había 554 personas detenidas en toda la unidad siendo 450 el cupo fijado por el SPB. Esto indica una sobrepoblación del 23% según el cupo penitenciario. En el Pabellón 12 había 55 personas en 16 celdas de 4 m2, es decir que convivían 4, 5 y hasta 6 detenidos por celda: una sobrepoblación del 244 %. Allí permanecían encerrados las 24 hs, sin acceso a las duchas y turnándose para dormir.
De los 50 detenidos entrevistados, 25 refirieron haber sido víctimas de malos tratos y torturas por parte del SPB y se veían golpeados con marcas de palos, patadas, ojos morados y distintas heridas. Al menos 10 casos eran de extrema gravedad. Ninguno había tenido acceso al área de sanidad para ser atendidos.
En las entrevistas también se denunciaron ciertas "zonas liberadas" dentro del penal donde eran agredidos y robados por otros detenidos en connivencia con personal del SPB.
Las condiciones edilicias son pésimas: inodoros tapados y rebalsando materia fecal y orina, mal olor, invasión de cucarachas y ventanas con todos los vidrios rotos. Se observó además que la comida era de muy mala calidad y que en varias ocasiones ni siquiera se les suministraba, así como tampoco se les proveía a los detenidos de la cantidad de agua potable necesaria para su consumo personal. Esto es particularmente grave en este penal ya que al estar construido sobre un predio del CEAMSE el agua corriente no es apta para el consumo humano. Gran cantidad de detenidos presentaban sarpullidos, ronchas e infecciones.

Ante tales condiciones se convocó al Ministerio de Justicia y se presentó el Subsecretario de Política Criminal César Albarracín que dispuso la inmediata clausura del Pabellón 12 y apartó al Jefe del Complejo Penitenciario Miguel Ángel Colombo, al director de la Unidad Carcelaria Raúl Galeano, al jefe de la sección de Vigilancia y tratamiento, Edgardo Gumarelli, y a los encargados de pabellón.
La Comisión por la Memoria formalizará el lunes su presentación ante el Juzgado de Ejecución Nº 1 de San Martín solicitando que se fije un cupo de la Unidad 48 conforme a la normativa internacional de derechos humanos y se disponga la aplicación de las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos de Naciones Unidas; que el Poder Judicial garantice la integridad física y psíquica de los detenidos, el acceso a las actividades laborales, educativas y recreativas; que se garantice agua potable para todos los allí alojados; que se asegure también la debida atención médica garantizando la plena accesibilidad a los servicios sanitarios y que reúna los recaudos mínimos que garanticen la integridad de las personas.
Según el Director del Comité contra la Tortura Roberto Cipriano García: "La situación penitenciaria es crítica en toda la Provincia de Bs As: las cárceles explotan por la excesiva cantidad de detenidos que supera en un 200 % las plazas existentes. Aumenta la violencia institucional y la cantidad de casos de torturas. Además, durante 2010 la cantidad de muertes ascendió a 124 personas, más de 10 por mes. En la Unidad 48 se desnudan las peores violaciones de derechos".
Por su parte Alejandro Mosquera, Secretario Ejecutivo de la Comisión afirmó que: "Es evidente el colapso de la política penitenciaria provincial, que exige una profunda modificación y que terminar con los espacios de impunidad que permiten que quienes llevan adelante actitudes de violencia sobre los detenidos llegando a la tortura crean que están protegidos por el sistema. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA ha convocado a audiencia pública para el 28 de marzo para tratar el tema de los privados de libertad en la provincia de Bs As, sería oportuno que bajo el paraguas de la CIDH se encuentren soluciones reales a estos problemas aberrantes".

Contactos: Alejandro Mosquera: Secretario Ejecutivo de la CPM: 011-15-31772269
Dr. Roberto Cipriano García, Director del Comité contra la tortura de la CPM
0221-15-601-7695
Prensa: Violeta Burkart Noe 156-520-5490


La COMISIÓN POR LA MEMORIA está integrada por:
ADOLFO PEREZ ESQUIVEL - HUGO CAÑON - LAURA CONTE - ALDO ETCHEGOYEN - ALEJANDRO MOSQUERA - VICTOR MENDIBIL - ELISA CARCA - MAURICIO TENEMBAUM - ROBERTO TITO COSA - DANIEL GOLDMAN - MEMPO GIARDINELLI - ELIZABETH RIVAS - MARTHA PELLONI - VICTOR DE GENNARO - EMILCE MOLLER - FORTUNATO MALLIMACI - SUSANA MENDEZ - LUIS LIMA - VERONICA PICCONE - CARLOS SANCHEZ VIAMONTE, entre otros.
www.comisionporlamemoria.org Twitter: @cpmemoria

miércoles, 9 de febrero de 2011

Duro informe de los Estados Unidos sobre trata de personas en la ARGENTINA en contra de la Trata de Blancas


Un documento del Departamento de Estado sostuvo que el país es "fuente, lugar de tránsito y destino de personas sometidas a la trata", en su mayoría mujeres y niños. Acusa a gobiernos provinciales y municipales de permitir este tipo de delito

En el documento, los especialistas norteamericanos denunciaron que el país "exporta" mujeres y niños para su explotación sexual a México, Europa occidental y a las naciones limítrofes. En tanto, recibe personas para ese mismo fin especialmente de Paraguay, Brasil, Perú y República Dominicana.
Por otra parte, indicó que una cantidad "considerable" de bolivianos, paraguayos y peruanos víctimas de la trata llegaron al país para realizar trabajos forzosos en talleres clandestinos. Son sometidos a condiciones de explotación, en especial en la agricultura y los servicios domésticos, agregó, según publicó el sitio web El Siglo.
"No hubo denuncias de participación de autoridades federales en la trata de personas. No obstante, hubo denuncias de corrupción generalizada y connivencia con traficantes a nivel provincial y municipal que impidieron la persecución penal. Hubo algunas iniciativas por investigar y perseguir penalmente a funcionarios oficiales y de la Policía municipal bajo sospecha de participación en la trata de personas", destacó el documento.
El informe agregó que cerca de 5.000 niños fueron reclutados para la pornografía infantil y el turismo sexual, tópico en el que se observa "la reticencia del Gobierno a procesar y condenar casos de abuso de menores".
Con respecto al trabajo infantil, retomó las propias estadísticas del Gobierno argentino para destacar que hoy cerca de 450 mil menores trabajan, lo que equivale a un 7% de los niños de entre 5 y 13 años y a un 20% de los menores de 14. Se destacó la zona rural como la principal empleadora, sobre todo en lo referido a las quintas familiares y de terceros en la producción de tabaco, algodón y uvas, la mayor parte de las veces en contacto directo con plaguicidas sin la debida protección.
En tanto, en las zonas urbanas los menores se desempeñan en el servicio doméstico y en la calle como vendedores ambulantes, lustrabotas o "recicladores de basura", en referencia a los cartoneros.
Estas consideraciones forman parte de un trabajo más extenso sobre la situación de la Argentina. Como conclusión, los especialistas señalaron que el país es "fuente, lugar de tránsito y destino de personas sometidas a la trata".
infobae.com.ar

Para tener en cuenta y abrir los oídos, los ojos, y la mente:
"En el último año y medio más de 700 mujeres y niñas están desaparecidas, secuestradas por las redes de trata para la prostitución. De ellas el 70% son argentinas y el resto son paraguayas, dominicanas, peruanas, bolivianas y brasileñas, en forma decreciente".
Según me han informado, en el marco de una campaña de lucha contra la explotación de personas, inauguraron el primer refugio para víctimas de la trata en la Ciudad. La Ciudad cuenta con el primer refugio para mujeres, niños y niñas que son víctimas del delito de trata de personas. Deseo, espero y Ruego que lo que se inaugura se sostenga para el fin para el que fué creado y que se sostenga con el tiempo, además de que quienes tuvieron la impronta de darle forma a éste proyecto se contacte con los profesionales argentinos que han hecho, incluso, la ruta de nuestro país de la trata. Hay quienes tienen muchos datos, debemos perder el miedo a enfrentar a quienes hacen de la vulnerabilidad de los derechos humanos una industria comercial.
"Un proxeneta puede comprar una mujer secuestrada en 2.000 ó 3.000 dólares, pero hay subastas de adolescentes y niñas para ver quién le arranca la virginidad y eso se puede pagar hasta 7.000 dólares", según la ONG de La Casa del Encuentro.
La 'inversión' resulta sumamente redituable teniendo en cuenta que cada esclava le deja a su proxeneta unos 2.000 dólares mensuales, cifra que puede quintuplicarse si se trata de una niña de menos de 12 años.
Las mujeres traficadas permanecen solo entre 20 a 25 días en cada destino y cuando son rotadas los prostíbulos se publicitan con la leyenda "Cambio de elenco" para llamar la atención de los clientes.
El mapa de la trata de mujeres en Argentina reconoce varios corredores que coinciden con carreteras de importante flujo de personas y mercancías, como la "ruta de soja" que atraviesa el noreste y se conecta con Brasil y Paraguay y la "ruta del petróleo" en la Patagonia.
También hay tráfico de mujeres hacia destinos turísticos, como los balnearios de la costa Atlántica bonaerense, además de la ciudad de Bariloche y Córdoba.
"Para que exista la trata tienen que existir complicidades del poder político, judicial y de las fuerzas de seguridad", denunció Túñez, pero enfatizó que también tiene que haber "indiferencia social y hombres que paguen por tener sexo con mujeres en situación de esclavitud".
El tráfico de mujeres con fines de prostitución es un negocio que mueve 32.000 millones de dólares anuales en el mundo y se lleva la vida de 4 millones de mujeres al año, según Naciones Unidas.

Mabel Ieraci-Losandes.com.ar

domingo, 3 de octubre de 2010

Invitan a un taller de Violencia institucional y terapia de crisis

El Observatorio de Proceso Psicosocial invita a participar del seminario-taller Violencia institucional y terapia de crisis, a cargo de Alfredo Moffat, el día 15 de octubre de 9 a 19, en el centro cultural La Vieja Usina.

En el seminario-taller también se presentará el medio-metraje “El Hereje”, donde se rescata la historia y trayectoria de Alfredo Moffat como uno de los referentes más importantes de la Psicología Social de la Argentina y discípulo de Enrique Pichón Riviere.

La invitación está dirigida a todas aquellas personas que de alguna u otra manera, no sólo están vinculados al campo de la salud comunitaria, sino también comprometidas, preocupadas y “ocupadas” en estrategias de abordaje de las problemáticas psico-sociales que surgen como emergentes del contexto social, político, económico y cultural actual.

En un parte de prensa se informó a AIM que se habla de problemáticas “estrictamente vinculadas a la exclusión social, frente a las cuales las políticas públicas que el Estado propone, configuran respuestas parciales que no garantizan el pleno acceso a la salud como derecho social, y no como mercancía”.

“Creemos que somos muchos los que trabajamos en el ámbito de la salud pública, y que desde nuestras 'respectivas trincheras' defendemos diariamente esta idea de accesibilidad a la salud, enfrentándonos la mayoría de las veces con los obstáculos que, paradójicamente, el propio Estado va poniendo en el camino de la defensa de esta causa.

De allí que muchas veces surge la necesidad de crear espacios alternativos, en los cuales nos permitamos la libertad de pensar y hacer con otros desde un paradigma diferente, que garantice el protagonismo de la comunidad en su propia salud”.


En ese marco se comenzó a esbozar “aquellas ideas y ganas que fueron conformando el Observatorio Psicosocial, una Asociación Civil integrada por profesionales provenientes de diversos campos, pero unidos por el mismo objetivo: 'generar proyectos de investigación, formación e intervención sobre problemáticas socio-comunitarias, desde una perspectiva psicosocial'”.

Dónde y cuándo
El seminario-taller “Violencia institucional y terapia de crisis”, a cargo de Alfredo Moffat, será el 15 de octubre, de 9 a 19, en el centro cultural La Vieja Usina.

jueves, 10 de junio de 2010


El perfil antisocial

En muchas sociedades, el comportamiento criminal es el que muchas veces tiene éxito y consigue beneficios. Incluso es admirado. El infierno en la Tierra deriva del nivel de tolerancia y aceptación de la corrupción existente en las sociedades pero mucho más del descuido hacia las personas antisociales.

Es obvio que las personas represivas o antisociales se hallan en casi cualquier profesión o área: en altas posiciones de instituciones o empresas. No sólo viven en antros sospechosos. Lo más preocupante en este tema es la manera en que pasan relativamente desapercibidas y quedan libres para hacer el daño, sea de manera encubierta o no. Y la mayoría consideramos o suponemos que es esencial poder reconocer y neutralizar a tal tipo de personalidad.

Paradójicamente, la historia, la literatura y el cine nos entretienen con la descripción y ejemplos de sus formas de acción pero somos incapaces de detectarlos en la vida real. Pareciera que no son una realidad y muchas veces están ante nuestras narices. Incluso conocemos regímenes y organizaciones caracterizados por el comportamiento represivo o antisocial. Pero aunque podemos reconocer la existencia de todos estos ejemplos es llamativo que las personalidades antisociales existen en la vida verdadera y demasiado a menudo no se pueden detectar a tiempo.

Por duro que parezca, allí donde las cosas parecen no estar funcionando bien, donde los accidentes y la enfermedad son frecuentes, seguramente prospera una o más personalidades represivas o antisociales. Los crímenes y los actos criminales sólo son cometidos o tolerados por personalidades represivas o antisociales.

Dado que la mayoría de las personas no son represivas ni antisociales ciertamente existe bastante desconocimiento o descuido acerca de las características que podrían delatar a tales personalidades. Caso contrario ¿Por qué prosperan en todas las áreas?

La personalidad antisocial se comporta así porque sólo ve a los demás individuos como enemigos.

Supone que su bienestar depende de mantener abajo a los demás y/o de mantenerlos ignorantes. Consideran ideal que la gente alrededor suyo se mantenga débil, obediente, temerosa y poco hábil. Esto es así porque ven como una inmediata amenaza para su seguridad el que otros se hagan más fuertes o más brillantes.

Recapitulando lo que la historia, la literatura, el periodismo y el cine nos muestran podemos especular acerca de las características y cualidades que, de poseerlas en su mayoría, podrían describir e identificar a una personalidad antisocial. (todos podemos tener algunas de estas características pero sólo un antisocial tendría la mayoría). Veamos:
Una persona antisocial o represiva no tendría ningún sentido de la responsabilidad. Consideraría a sus acciones como desligadas de sus propias intenciones. Diría "sólo sucedió". No tendría ningún sentido correcto de causalidad y no podría sentir ninguna culpabilidad, vergüenza o responsabilidad por lo que hubiera sucedido.

Una persona verdaderamente antisocial no respondería a la psicoterapia convencional ni se sometería voluntariamente a ningún proceso de cambio.

Tal persona únicamente comunicaría negativamente. Transmitiría principalmente malas noticias. Comunicaría con observaciones críticas u hostiles, con menosprecio y represión hacia allegados. Sería extraño hallar que una personalidad así emitiera elogios sinceros o transmitiera buenas noticias.

Tal persona hablaría solamente en generalidades, evitando especificar fuentes. "dicen…" "todos piensan que…" "todos saben…" etc. También estaría habituada a pasar rumores, como un especialista del “chisme" o el "portador” de los peores o el típico "fabricante de rumores". Todo ello describe muy bien a tales personas. Si presionamos un poco a tal persona pidiéndole que especifique "¿quién es todos?" en el chisme, seguramente descubriríamos que apenas era una persona, conocida o no. La persona antisocial armaría el chisme y fingiría que era la opinión dominante de la sociedad o de un grupo.

La persona antisocial alteraría - para empeorarlo - cualquier mensaje que pase por él o ella como intermediarios. Demoraría o detendría las buenas noticias y solamente haría circular las malas noticias, a menudo empeorándolas.

Alrededor de tal personalidad hallaríamos enfermedad y “humillación” en los allegados, amigos y asociados. Los veríamos fracasando en la vida; recibiendo menosprecio por cualquier pequeño éxito.

Los individuos relacionados con un antisocial causarían problemas a otras personas. No tendrían ninguna estabilidad ni progreso sino recaídas y estancamiento. Esto sería debido a la influencia represiva de la persona antisocial. Raramente la personalidad antisocial estaría institucionalizada, solamente estarían allí sus "amigos" y familiares.

Una personalidad antisocial, ante una dificultad, escogería sistemáticamente al blanco incorrecto o culparía a la causa incorrecta. Si se cortara la energía eléctrica, culparía por el problema a un ave, a las visitas o alguna otra causa realmente inaplicable. Tendría tendencia a culpar a otros por cualquier inconveniente, en vez de buscar la verdadera causa.

Una personalidad así, no terminaría lo que empezara a hacer. Viviría rodeada de proyectos inconclusos. En relación a esto, es posible que sus hogares, equipo o espacio de trabajo, se hallen en mala condición.

La personalidad antisocial preferiría apoyar a grupos y acciones destructivas y manifestaría antagonismo contra cualquier grupo constructivo o acción de mejora.

Este tipo de personalidad aprobaría únicamente acciones destructivas y lucharía contra acciones o actividades constructivas o provechosas. La gente que defiende una buena causa y la gente creativa sería a menudo la víctima ideal de las personalidades antisociales. El antisocial podría presentarse "como amigo", pero intentaría envenenar y destruir.

La solidaridad disgustaría a una persona antisocial. Pero las actividades que destruyen en nombre de una supuesta “ayuda” serían apoyadas con gusto por una persona antisocial.

Una personalidad antisocial no tendría ningún sentido de la propiedad. Para ella o él, nadie posee nada o todos son dueños de todo. “ La propiedad es una idea establecida sólo para engañar a la gente ”.



Patricio J. Vargas Gil

martes, 20 de octubre de 2009

Compartimos la siguiente Invitación

RIAVI
Red Interinstitucional para el Abordaje de la Violencia

el día 3 de Noviembre

Salón San Martín
Legislatura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Perú 160

Nos es grato además informarles que la Red cumple 10 años trabajando sobre la
compleja temática de la violencia
1999 -2009



Los invitamos a visitar y a participar con artículos y trabajos en el Blog www.redriavi.blogspot.com

La inscripción a las VIII Jornadas de RIAVI las pueden realizar por email en redriavi@gmail.com o el día de la jornada.

Agradecemos la participación y la difusión de este evento

lunes, 7 de septiembre de 2009


Heridos e injustamente tratados

Como quiera que los humanos no somos dioses perfectos, hasta a la mejor persona se le escapa un poco de abuso aquí, una injusticia o grosería allá, como si fuésemos viviendo tirando el suave, transparente, pero existente polvo del mal a nuestro alrededor.
Cuando nos ocupamos de un amigo nos desocupamos de otro, cuando estamos irritados, alguien que pasa por ahí se vez perjudicado por nuestro malhumor. Y sí, ciertamente sería loable ser más contenidos, más perfectos, pero eso un ideal y no una realidad.
La persona que tiene esta voluntariosa vocación constata, decepcionada, que contra más delicada se vuelva, más le molestan los que se rezagan y no dedican suficiente empeño en su educación.
Es difícil aislarse del trato social grosero, procurando rodearse de lo más exquisito, recorriendo las calles adecuadas, el círculos de amistades conveniente, los lugares oportunos, porque siempre acabamos tropezando con alguien que nos pisa, desprecia o maltrata. No podemos limpiar el mundo de todo lo indeseable y por eso, constantemente, convivir nos ensucia y nos hiere.
Si miramos de cerca en qué consiste este sufrir por el contacto con los comportamientos injustos y desagradables de los demás. observaremos que el angustioso se caracteriza por vivir permanentemente escandalizado, mientras que el sosegado, en contraste, actúa y logra corregir con relativa ligereza los distintos desaguisados.
Escandalizarse es un sufrir por lo que debería haber sido y no es, por constatar y dibujar lo injusto que es (porqué razón, en qué proporción, con qué agravantes). Tal vez pensamos ingenuamente que sufriendo los demás se sentirán conmovidos, arrepentidos y deseosos de una reparación... y como no lo hacen sufrimos aún más, desesperando por no desesperar de la espera.
Es como si nos volviéramos niños que para merecer atención tuviésemos que demostrar que nos sentimos mal y entonces, una vez poseedores de una buena herida, de una fiebre lo bastante alta o de un dolor lo bastante intenso, somos lo bastante dignos para que los demás salgan de su enfrascamiento de unas actividades de las nunca los arrancábamos estando bien. Hacer el bien se recompensa en los cielos, no tiene tanto valor como sentirse molestados con , ¡oh horror!, un sufrimiento conmovedor.
La persona que es fácilmente herible se siente defraudada, engañada, porque espera un trato exquisito, unas determinadas palabras, una importancia, una delicadeza y generosidad acordes al esfuerzo -o más bien cabría decir voluntad de acogimiento- que esgrime como intento de que los demás se plieguen, no juzgando con la limpieza y firmeza de la competencia, de las armas de la seducción y del procurar, sino con la piedad.
Y siempre acaba fallando algo, por lo que va de disgusto en disgusto, de desilusión en abismal decepción, recorriendo todas las cuentas del rosario de las frases duras, los ingratos comportamientos, las puñaladas traperas.
El sufridor se convence de tener mala suerte, o mira con asombro la aparente calidez, cordialidad y respeto con los que se tratan los otros: encuentra un agravio más a añadir a la lista negra de la cósmica desproporción de las cosas.
El sufridor empedernido, constantemente herido y disgustado, podría considerar lo siguiente: ¿no sería mejor que en vez de aguantar las impertinencias de los demás se volviera hábil para saberse defender y arreglarlo con una sana discusión en la que muestre qué es lo que no ve el descuidado o de qué manera podría proceder para satisfacción de las partes o si es necesario le riña, proteste, reivindique, luche o haga firmes transacciones para conseguir respecto? ¿Y no resultaría encantador que los demás,en vez de ser castigados con el látigo de su indiferencia y condena, se portaran bien porque disfrutaran de su desparpajo y naturalidad, y acudieran como abejas en pos de la miel atraídos por su goce contagioso? ¿No se los ganaría expresando, participando, existiendo a su vista con atrevimiento y osadía? Estas son, por cierto, las armas de las personas armoniosas y que admiramos por su carisma, empatía y capacidad de seducción.

José Luis Catalán Bitrián 2005-11-1

viernes, 5 de junio de 2009


El maltrato verbal y el físico, en el que se usan desde las manos, las correas, los látigos y hasta cables eléctricos y leños, están entre las formas más comunes de violencia en el ámbito familiar.

Así se desprende de la consulta regional realizada a niños, niñas y adolescentes de América Latina y El Caribe, en el marco del reciente Estudio Mundial de Violencia de las Naciones Unidas.

El 19 de agosto de 1982, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su período extraordinario de sesiones de emergencia sobre la cuestión de Palestina, abrumada por la gran cantidad de niños palestinos y libaneses inocentes víctimas de los actos de agresión de Israel, decidió conmemorar el 4 de junio de cada año el Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de la Agresión.

Comparto con ustedes un enlace referente al Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de la Agresión .

http://grupogba.com/catalogos/fechas

Mario Pastor Ramírez
Lima Perú
EMAIL: marketing@grupogba.com

jueves, 4 de junio de 2009


http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/index.html


Reconocer esta violencia
Por Eva Giberti


El porcentaje de violadores de niñas y de niños, así como de abusadores y de padres incestuosos, evidencia una realidad que no sabemos si está en aumento o si los adultos responsables han aprendido a escuchar a los chicos y a mirarlos reconociendo los síntomas que transparentan a una criatura victimizada.
De este modo, abusadores, violadores e incestuosos comenzaron a sentirse incómodos, particularmente cuando son reconocidos por los profesionales que realizan los diagnósticos que demuestran el delito y (en oportunidades) quedando de esta forma involucrados o sentenciados por la Justicia: por una parte, los atacantes sexuales sancionados por la Justicia (con frecuencia separados de sus hijos ante la evidencia del delito) junto con quienes aún están encubiertos y, por la otra, los defensores de los niños y niñas.
Estos sujetos anónimos se amontonaron para configurar y organizar un fenómeno sociológico propio de fuerzas opuestas, la histórica oposición entre el Bien y el Mal. Avanzan con una estrategia que intenta confundir a la comunidad. Con la pretensión de advertir respecto de la “corrupción” de los profesionales e instituciones que defienden a niños y a niñas de sus manoseos y violaciones, desparraman correos en Internet, volantes en las calles y pintadas en las paredes, con una serie de listas con los nombres de profesionales cuya idoneidad y proceder ético se sostienen hace años en nuestro país y en el exterior.
Al advertir que las denuncias de abusos, incestos y violaciones ocupan cada vez más espacios en los medios de comunicación, mostrando que los responsables, con notoria frecuencia, son los padres de las víctimas, a veces también sus asesores espirituales (¡qué disgusto con el clero en Irlanda!, para ejemplificar a distancia) o cualquier otro miembro de la familia; y que los profesionales experimentados en el tema demuestran no sólo la veracidad de las narraciones de los chicos, sino que avanzan en la exigencia de detener a los agresores, decidieron que el patriarcado (la familia tradicional) estaba en peligro. Inclusive puede suponerse que los más entusiastas “denunciadores” que envían los mensajes con ridículos inventos acerca de la ética de los profesionales fueron –sean– algunos de los que cuentan con una sentencia judicial por habérseles demostrado la agresión sexual contra uno de sus hijos.
Si los profesionales especializados en diagnosticar y demandar por los ataques que padecen los niños y las niñas, además de escribir y de hablar a través de la radio y la tevé acerca de este delito, no hubiésemos sido escuchados atentamente por la comunidad, estas personas no se hubiesen aterrorizado. Producto del terror iracundo es la producción que han emprendido, acusando a los profesionales y poniendo en práctica el paradigma de lo que se conoce como backlash, contragolpe o latigazo en su traducción literal. Inventan, para la persona temida –los profesionales que pueden denunciarlos– la realización de los delitos que ellos han cometido, o bien son quienes adhieren a la ideología de considerar mentirosas a las criaturas víctimas o manipulables por los adultos interesados en perjudicar a los agresores. Los pedófilos potenciales y los activos pueden estar mezclados en estas organizaciones que se pretenden salvadoras de las familias contra aquellos que hace décadas defendemos a niños y niñas.
En Occidente se estudia este fenómeno hace tiempo y entre nosotros existen excelentes textos académicos que permiten reconocer la aparición de este contramovimiento que se opone al avance que se viene logrando en defensa de las víctimas y el reconocimiento de la verosimilitud de sus narraciones cuando cuentan qué es lo que los adultos les hicieron.
Mariana Carbajal, en su artículo de Página/12 del miércoles 27 de mayo, esclarece esta política y asocia este movimiento con determinadas historias de nuestro país.
Estos sujetos intentan que la gente crea que quienes escribimos o quienes los conducen ante la Justicia o se ocupan de acompañar psicoterapéuticamente la desdicha fenomenal de la criatura violada son corruptores. Al pretender destruir a quienes defienden a los chicos, son ellos quienes están interesados en oponerse a la denuncia y sanción del delito.
¿Quiénes podrían respaldarlos? ¿Quiénes están muy interesados en mantener el modelo de familia occidental, patriarcal, tradicional en el cual el delito era silenciado? No son pocos y cuentan con determinados poderes.
Estudiando la historia de este fenómeno encontramos que el contramovimiento que se opone a la defensa de los chicos, o backlash, ha logrado lesionar el trabajo de algunas instituciones y de los profesionales. Por eso es imprescindible legislar al respecto; sin la intervención de la ley, este universo de profesionales que sólo cuenta con su técnica y su sentido ético queda a merced de la maledicencia y aun de los ataques físicos y verbales. Porque alguien protege a estos violentos.
Son quienes precisan que las víctimas no sean creídas, necesitan que sus narraciones no encuentren quién las acompañe y las defienda.
No hace falta recurrir a los incestuosos que engendran hijos con sus hijas, alcanza con el padre o el tío o el hermano o el abuelo para que el delito tienda a ser encubierto y silenciado “para defender la familia”.
Que algún técnico pueda equivocarse en la evaluación de un historial puede suceder, pero ello no acredita ni intención de destruir la familia ni corrupción, y puede corregirse en la discusión entre profesionales.
El fenómeno aparece por ciclos y es importante que la comunidad sepa que, cuando en su correo electrónico ingresen nombres de profesionales a los que se intenta descalificar sin que resulte posible demostrar la más mínima transgresión en sus prácticas y técnicas, están frente a un contraproyecto destinado a silenciar a las víctimas y a quienes las defienden.
Así como la comunidad aprendió la importancia de denunciar la victimización de una criatura, otros intentan que un universo de profesionales –y no sólo los mencionados en las listas– sea paralizado mediante calumnias. Por eso es necesario informar: quienes –desde hace décadas– pretendemos garantizar los derechos de los niños y niñas víctimas sabemos que el contragolpe es producto del crecimiento de la conciencia comunitaria acerca de los delitos que históricamente se silenciaban o cuyos autores no encontraban sanción por parte de los ejecutores de la ley.
La prevención del “abuso” sexual empieza por informar que existe un contraproyecto, un movimiento que se opone a escuchar la voz de los niños y de las niñas victimizados o en peligro de serlo. Puede encontrar a sus miembros en la calle o en el correo electrónico, como los virus.

lunes, 23 de febrero de 2009

La teoría de las Ventanas Rotas



En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Phillip Zimbardo realizó un experimento de psicología social.

Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California.

Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no lo destruyeron.

En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito... Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda).

Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores rompieron un vidrio del automóvil de Palo Alto.

El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx, y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.

¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que vale todo.

Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la 'teoría de las ventanas rotas', la misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás.

Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito.

Si se cometen 'pequeñas faltas' (estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.

Si los parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente son progresivamente ocupados por los delincuentes.

La teoría de las ventanas rotas fue aplicada por primera vez a mediados de la década de los 80 en el metro de Nueva York, el cual se había convertido en el punto más peligroso de la ciudad.

Se comenzó por combatir las pequeñas transgresiones: graffitis deteriorando el lugar, suciedad de las estaciones, ebriedad entre el público, evasiones del pago del pasaje, pequeños robos y desórdenes.

Los resultados fueron evidentes. Comenzando por lo pequeño se logró hacer del metro un lugar seguro.Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, basado en la teoría de las ventanas rotas y en la experiencia del metro, impulsó una política de 'tolerancia cero'.

La estrategia consistía en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana.El resultado práctico fue un enorme abatimiento de todos los índices criminales de la ciudad de Nueva York.

La expresión 'tolerancia cero' suena a una especie de solución autoritaria y represiva, pero su concepto principal es más bien la prevención y promoción de condiciones sociales de seguridad.

No se trata de linchar al delincuente, ni de la prepotencia de la policía, de hecho, respecto de los abusos de autoridad debe también aplicarse la tolerancia cero.

No es tolerancia cero frente a la persona que comete el delito, sino tolerancia cero frente al delito mismo.Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana.


Gentileza, Oscar H.Bupo ( Pretoria – Sudafrica )
www.vidapositiva.com

jueves, 9 de octubre de 2008

Radiografía del encierro adolescente


Hay 6300 adolescentes en el sistema penal; el 40 por ciento con causas por delitos leves. La cuarta parte está en regímenes cerrados, donde reciben clases apenas entre 2 y 5 horas por día. Así lo revela un informe de Unicef, el Gobierno y la Untref. Por Mariana Carbajal En el país unos 6300 adolescentes sospechados o imputados de haber infringido la ley penal están cumpliendo algún tipo de medida punitiva ordenada por un juez. Uno de cada cuatro permanece alojado en institutos con regímenes cerrados, a pesar de que la Convención Internacional de los Derechos del Niño, con rango constitucional, establece que la privación de la libertad debe ser el último recurso, y sólo debe aplicarse en casos extremos. Sesenta y siete de los detenidos llevan presos más de dos años. De los datos disponibles, se sabe que casi el 40 por ciento está encerrado por delitos que no se consideran graves, como robos sin armas. La información surge de un relevamiento nacional sobre adolescentes en el sistema penal, que realizaron en forma conjunta el Gobierno, Unicef y la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Mientras están encerrados, la oferta educativa que reciben los chicos menores de 18 años es muy pobre: apenas entre 2 a 5 horas diarias de clases, según el lugar. La mitad de los establecimientos no les da la posibilidad de realizar deportes y casi un 60 por ciento no les propone actividades lúdicas en el marco de un programa de rehabilitación ni de formación laboral.“En algunas provincias la respuesta es el encierro o nada. También son encerrados chicos en situación de calle, aunque estar en la calle no es un delito. Es una grave vulneración de derechos”, alertó el subsecretario nacional de Derechos para la Niñez, Adolescencia y Familia, Gabriel Lerner, al dar a conocer los detalles del informe junto al director adjunto de Unicef Argentina, Ennio Cufino, a un grupo reducido de medios, entre ellos PáginaI12.“Se debe ver a los adolescentes como adolescentes y no como infractores. Hay una fuerte decisión del Gobierno para realizar esa transformación”, subrayó Paola Vessvessian, secretaria del área, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social. Ayer por la tarde, la ministra Alicia Kirchner presentó oficialmente el estudio en la Jefatura de Gabinete: “El Gobierno definió como prioridad mejorar la calidad de vida de niñas, niños y adolescentes, basado en la promoción de sus derechos”, dijo. “Este trabajo es una interpelación sobre la realidad de los menores en lo cuantitativo y lo cualitativo, absolutamente serio y participativo”, explicó y advirtió que “estábamos acostumbrados a políticas sociales homogéneas, originadas en conceptos abstractos, de escritorio, destinadas a tranquilizar conciencias e intelectos de quienes tienen mucho más de entrenamiento en el discurso que en revertir una realidad social afectada por décadas de crisis y abandonos”.Lerner reclamó al Congreso la reforma del actual Régimen Penal de la Minoridad, vigente por un decreto de la última dictadura militar. “Resulta imprescindible modificarlo” y “avanzar hacia un sistema penal juvenil respetuoso de los derechos, acorde con la Convención sobre los Derechos del Niño y la Constitución Nacional”, opinó. Además, agregó Lerner, se deben adecuar las legislaciones procesales y la organización de la Justicia en cada provincia, y reformular en todas las jurisdicciones las políticas y dispositivos gubernamentales de trabajo con los adolescentes infractores.El estudio es una fotografía del sistema penal juvenil del segundo semestre de 2007, cuando se llevó a cabo el relevamiento en todo el país. Pero los datos no fueron de-sagregados por provincias.Sus principales conclusiones son las siguientes:- Se revelaron 6299 adolescentes menores de 18 años incluidos en dispositivos penales juveniles por orden judicial por estar sospechados o imputados de haber cometido algún delito.- Hay 1529 adolescentes privados de su libertad en institutos de régimen cerrado, con alambrados o muros y agentes de seguridad que los controla.- Unos 270 permanecen internados en establecimientos con régimen semicerrado y pueden, en general, salir para ir a la escuela o trabajar solos o supervisados por personal del lugar.- El resto de los adolescentes, unos 4495 presuntos infractores (71 por ciento del total) están bajo programas no privativos de la libertad, de acompañamiento y supervisión. Pero la mayoría de esos programas “no están especializados” en el tratamiento de jóvenes en conflicto con la ley penal, señaló Gimol Pinto, especialista en Protección de Derechos de Unicef. Sólo se encontraron en nueve provincias programas similares a la modalidad de libertad asistida, una alternativa al encierro sugerida desde el organismo internacional y contemplada en varios de los proyectos legislativos de responsabilidad penal juvenil presentados en el Congreso (ver aparte).- Las mujeres representan el 8 por ciento del total de adolescentes en distintos establecimientos (cerrados y semicerrados) y el 17 por ciento en programas.Pinto destacó como “un avance importante” que la privación de la libertad de adolescentes sospechados o imputados de un delito no sea la respuesta mayoritaria que den los jueces. Pero advirtió que el “régimen cerrado” concentra todavía al 85 por ciento de los que están institucionalizados.Un relevamiento anterior de Unicef, que se hizo en 2005 –y se publicó en 2006–, mostró que en aquel momento había unos 2377 chicos privados de libertad por causas penales. Las cifras no serían comparables, se explicó, por las distintas metodologías de recolección de datos aplicadas. Sin embargo, y aunque en el nuevo estudio podría haber un subregistro de un 20 por ciento, se estima que la cantidad de chicos presos habría disminuido en los últimos años por diversos motivos; uno de ellos, la sanción de la Ley 26.061, de Protección Integral de la Infancia, en 2005, a partir de la cual se empezaron a desarrollar programas alternativos al encierro. En la ciudad de Buenos Aires, donde los cinco institutos de menores dependen de la Nación, la tasa de encierro se redujo casi un 50 por ciento, entre 2003 y la actualidad, según indicó Gustavo Piantino, director nacional para Adolescentes Infractores a la Ley Penal: de entre 550 y 500 se bajó a entre 230, 250, de los cuales unas 21 son chicas. “Esta reducción tuvo que ver con el cambio de criterio de los jueces y con la oferta de medidas alternativas desde Nación”, señaló el funcionario. Entre estas últimas, enumeró un programa de libertad asistida, en el marco del cual técnicos de la Secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia periódicamente visitan al joven en su ámbito familiar y elaboran un informe que elevan al juez, y otro programa llamado “A la salida”, que obliga a los adolescentes a participar dos veces por semana de alguna actividad colectiva como un taller de formación en algún oficio o alguna actividad deportiva. En la primera modalidad, actualmente hay unos 300 adolescentes y en la segunda, cerca de 90