La desvalorización personal de los jóvenes frente a la imposibilidad de insertarse en el mercado laboral es eje de análisis de un proyecto de investigación. “Hay que replantear estrategias para la articulación y una educación pensada en las posibilidades de inserción”, sostuvieron los investigadores quienes, mediante el estudio, analizaron también los vínculos entre trabajo y género y las significaciones del trabajo como carga o realización de un ideal laboral.
Las nuevas modalidades laborales de los jóvenes y sus efectos subjetivos, su inserción laboral y los posibles efectospsicopatológicos, producto de las exigencias laborales actuales, son la base sobre la que trabaja un grupo de investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario. “Nos interesa la problemática de la juventud y su inserción laboral. Las posibilidades de inserción en el trabajo no son iguales para todos, muchos quedan afuera o con pocas posibilidades y esto genera efectos subjetivos y en la salud mental”, contó a Argentina Investiga María Flaviana Ponce, codirectora del proyecto.
El equipo estudia el papel del trabajo como eje articulador de la sociedad y la incierta situación de los jóvenes que no logran una inserción objetiva en el mercado laboral. “Nos preocupa, como investigadores y como profesores especialmente, porque trabajamos con jóvenes, ver cómo incide en la psique y en la salud mental la situación de no encontrar empleo, porque muchas veces se vive como desaliento, desvalorización de los jóvenes, buscar y no encontrar y no poder insertarse”, detalló la investigadora, quien lleva adelante este proyecto junto a Carlos Bonantini y un grupo de psicólogos.
A partir de una metodología cualitativa -la utilización de técnicas participativas, entrevistas, indagación documental- se entrevistó a jóvenes de entre 18 y 30 años recién egresados de escuelas públicas secundarias, estudiantes de universidades y profesorados y jóvenes que no lograron insertarse en lugares laborales y, a su vez, mantienen los estudios. Los investigadores analizaron los efectos subjetivos y las representaciones que se ponen en juego en este escenario del capitalismo global, que modifica las formas de producir, de organizar y representar el trabajo.
“En la actualidad sucede el fenómeno de la continuidad en los estudios hasta épocas avanzadas. Antes, en las sociedades capitalistas había una inserción laboral y un momento en que los estudios finalizaban. Hoy, los estudios no se terminan y hay una gran exigencia de capacitación, de estar preparados para lo que vendrá, y el joven no deja de ser nunca estudiante. También es una forma de mantenerse en el sistema”, remarcó Ponce.
Según la investigadora, “esto actúa simbólicamente en el joven; el estar preparándose para algo, ese futuro ideal y no caer en el desempleo y el desencanto”. La importancia del trabajo es uno de los ejes de este proyecto. “El trabajo potencia el desarrollo psicológico de los jóvenes, pues significa independencia y libertad, fortalece identidades, y se convierte en uno de los principales organizadores de la existencia social”, afirmó Ponce.
Los investigadores remarcan que el problema de la inserción laboral deriva, básicamente, de la incapacidad del sistema socioeconómico para generar suficiente cantidad de puestos de trabajo. “La realidad de hoy es que no hay trabajos para todos, que la formación es continua, que hay nuevas formas de trabajo”, explicó la investigadora.
Otra arista analizada en el proyecto es la juventud que, según el trabajo de los investigadores, se convirtió en uno de los principales focos de interés de los estudios sociales. “La juventud como categoría conceptual puede tomarse desde varias perspectivas, como ciclo vital, como este pasaje de incertidumbre desde un ámbito familiar, cuando salen de su grupo familiar, para formar su propia familia o proyecto familiar. Además, asistimos a una época en que la juventud no es la etapa previa a la adultez, se define como un estilo de vida, como la eterna juventud; nos costó deslindar este recorte. La adultez antes era un valor en sí mismo, hoy mantenerse joven es una búsqueda de todas las edades”.
Los resultados obtenidos de las entrevistas y material recolectado, remarcó Ponce, permiten evidenciar que la importancia que se otorga a la situación laboral varía de acuerdo a las edades, siendo aquellos más jóvenes los que más despreocupados aparecen, seguramente por estar en una etapa de maduración y búsqueda vocacional. También se pudo observar la importancia del trabajo y su centralidad, ligado a ser mujer u hombre. La mujer que pudo incorporarse al mercado laboral superando prescripciones de género, manifiesta una mayor valoración respecto de la importancia que esto tiene en su vida, siendo mayor cuanto más satisfactoria o prestigiosa es la actividad que realiza.
“Cuando se pregunta acerca de lo que significa el trabajo para sus vidas, la mayoría de las respuestas son muy pragmáticas y tienden a definirlo como actividad que se realiza a cambio de remuneración. Aparece, también, la idea de trabajo como obligación o carga, especialmente en aquellos jóvenes que deberán incorporarse al mundo laboral, o al menos intentarlo para la satisfacción de necesidades concretas e inmediatas a través del trabajo”, identificó la investigadora.
En los jóvenes con más formación educacional, la definición tiene un carácter más amplio y ligado no sólo a la satisfacción de necesidades, sino al cumplimiento de un objetivo, “o sea, un ideal del trabajo configurador de identidad laboral, ya no para sobrevivir sino para lograr un reconocimiento y estatus social”, agregó Ponce. Además, las entrevistas remarcan que, en los jóvenes que pertenecen a niveles socio-económicos más bajos, la mayoría de las respuestas giran en torno de la suerte, a una cuestión de “que se dé”, de voluntad personal en la búsqueda de conseguir un lugar para ubicarse.
Sin embargo, en ambos sectores, capacitados o no, se nota y preocupa a los psicólogos el hecho de que no encontrar trabajo “pasa por una cuestión de culpabilización personal”. “No consiguen trabajo porque no están capacitados, porque no están preparados o porque no han tenido la voluntad o el esfuerzo. Lo toman como una cuestión personal y no como una coyuntura, como una situación de esta época, que hace que muchísimos sectores se encuentren sin ingreso al mercado laboral”, detalló Ponce.
Las consecuencias de no poder insertarse laboralmente potencian a los investigadores a trabajar en la problemática. “Nos preocupa, como psicólogos, este fenómeno porque produce desvalorización del sujeto, depresión en momentos más agudos, el que no tiene trabajo se presenta como un desempleado. Y es ahí cuando se ubica al sujeto en la situación de no tener un lugar, un espacio, y termina corroyendo su personalidad, su carácter, se termina sintiendo víctima de una situación. Y esto es estigmatizante en la sociedad, como una situación de marginalidad. Provoca angustia, inhibición para tomar de nuevo los carriles de la vida”, aseguró Ponce.
“Estamos formando jóvenes y queremos pensar cómo articular nuestra formación con los requerimientos sociales que hoy se tienen. Creemos que hay un alimento en esto, que a través de subsidios o capacitaciones se puede lograr. Habría que replantear estrategias para la articulación y una educación que no debería ser ‘para’, sino volver a pensar en capacitaciones dirigidas a las posibilidades de inserción”, concluyó la investigadora.
Fuente: Argentina Investiga
La psicología social, como disciplina y herramienta técnica, instrumenta para el abordaje, indagación, diagnóstico, planificación y operación en los distintos ámbitos en los que se cumplen procesos de interacción. Estos ámbitos, caracterizados como ámbito grupal, institucional y comunitario, pueden ser abordados desde un esquema conceptual común, pero presentan variables específicas que requieren manejo técnico diferenciado. Enrique Pichon Riviere
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jueves, 9 de enero de 2014
jueves, 22 de agosto de 2013
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Digan cómo
No digan por un país no sé cuánto,
por una provincia no sé qué.
Digan cómo.
Digan un plan.
Digan qué idea.
Digan el proyecto.
Digan los pasos.
No digan para terminar con tal cosa, para continuar con tal otra. Digan cómo.
Digan con qué recursos.
Digan con qué criterio.
Digan con qué medidas.
No digan frases vacías. No digan palabras tan generales.
No digan “seguridad” si no dicen cómo.
No digan “educación” si no dicen cómo.
No digan “cambio” si no dicen cómo.
Digan cómo.
Concretamente cómo.
Sinceramente cómo.
Digan las respuestas; las preguntas las conocemos todos.
Digan visiones reveladoras.
Digan algo de los pensadores que leyeron, cuáles rescatan, con cuál disienten.
Digan qué saben de filosofía política, digan qué saben de los problemas de la gente.
Digan qué saben de economía, digan qué recetas ya fallaron y cuáles aún no se han probado.
Digan la historia, las causas.
Digan cómo saben lo que saben.
Digan algo que no haya dicho nadie, algo que no sepamos.
No digan discursos que no dicen cómo.
No digan obviedades.
No digan vaguedades.
No digan sólo los titulares de las cosas. Digan las cosas.
Digan con qué cálculos.
Digan de qué manera.
Digan con qué medios.
Digan por cuál camino.
Digan cómo.
Específicamente cómo.
Técnicamente cómo.
Detalladamente cómo.
Sabiamente cómo.
No digan sólo eslóganes.
No digan por arriba.
No digan “salud” si no dicen cómo.
No digan “vivienda” si no dicen cómo.
No digan “empleo” si no dicen cómo.
No digan lo que ya escuchamos mil veces, lo que ya sabemos de memoria.
Digan una que no sepamos todos.
Digan y sorpréndannos por lo ilustrados, por lo preparados,por lo sensibilizados.
Digan y sorpréndannos por lo creativos, por lo comprometidos,
por lo bienintencionados.
Digan lo que quieren hacer, pero digan cómo.
No digan palabras recitadas.
No digan frases hechas por los asesores de imagen.
No digan discursos de cartón. Digan cómo.
Simplemente cómo.
Claramente cómo.
Particularmente cómo.
Responsablemente cómo.
Digan un plan.
Digan qué idea.
Digan el proyecto.
Digan los pasos.
Por cuál camino.
Con qué recursos.
Con qué criterio.
Con qué medidas.
Digan cómo.
Los estamos escuchando. .
Por Mex Urtizberea
por una provincia no sé qué.
Digan cómo.
Digan un plan.
Digan qué idea.
Digan el proyecto.
Digan los pasos.
No digan para terminar con tal cosa, para continuar con tal otra. Digan cómo.
Digan con qué recursos.
Digan con qué criterio.
Digan con qué medidas.
No digan frases vacías. No digan palabras tan generales.
No digan “seguridad” si no dicen cómo.
No digan “educación” si no dicen cómo.
No digan “cambio” si no dicen cómo.
Digan cómo.
Concretamente cómo.
Sinceramente cómo.
Digan las respuestas; las preguntas las conocemos todos.
Digan visiones reveladoras.
Digan algo de los pensadores que leyeron, cuáles rescatan, con cuál disienten.
Digan qué saben de filosofía política, digan qué saben de los problemas de la gente.
Digan qué saben de economía, digan qué recetas ya fallaron y cuáles aún no se han probado.
Digan la historia, las causas.
Digan cómo saben lo que saben.
Digan algo que no haya dicho nadie, algo que no sepamos.
No digan discursos que no dicen cómo.
No digan obviedades.
No digan vaguedades.
No digan sólo los titulares de las cosas. Digan las cosas.
Digan con qué cálculos.
Digan de qué manera.
Digan con qué medios.
Digan por cuál camino.
Digan cómo.
Específicamente cómo.
Técnicamente cómo.
Detalladamente cómo.
Sabiamente cómo.
No digan sólo eslóganes.
No digan por arriba.
No digan “salud” si no dicen cómo.
No digan “vivienda” si no dicen cómo.
No digan “empleo” si no dicen cómo.
No digan lo que ya escuchamos mil veces, lo que ya sabemos de memoria.
Digan una que no sepamos todos.
Digan y sorpréndannos por lo ilustrados, por lo preparados,por lo sensibilizados.
Digan y sorpréndannos por lo creativos, por lo comprometidos,
por lo bienintencionados.
Digan lo que quieren hacer, pero digan cómo.
No digan palabras recitadas.
No digan frases hechas por los asesores de imagen.
No digan discursos de cartón. Digan cómo.
Simplemente cómo.
Claramente cómo.
Particularmente cómo.
Responsablemente cómo.
Digan un plan.
Digan qué idea.
Digan el proyecto.
Digan los pasos.
Por cuál camino.
Con qué recursos.
Con qué criterio.
Con qué medidas.
Digan cómo.
Los estamos escuchando. .
Por Mex Urtizberea
miércoles, 7 de noviembre de 2012
MALTRATO SOCIAL: Tercera Parte
Un Gran Monstruo maltratador, acosador, silencioso para el afuera y ensordecedor para el adentro es el MALTRATO LABORAL.
Hacer invisible al trabajador, desvalorizar la tarea, descalificarlo, impedirle el crecer, aplicar el derroche de sus capacidades y conocimientos, señalarlo, vulnerabilizarlo, no responder económicamente como fuera pautado, construir entre el trabajador y los superiores senderos sucios entre los caminos éticos, no tenerlo en cuenta, dejarlo fuera de las actividades grupales, no darle una calificación inherente a la tarea, demostrarle que su necesidad laboral está acotada a lo que se tenga ganas de ofrecerle, y en ese ofrecerle a lo que se tenga ganas de darle, hablar a sus espaldas, inventar historias falaces, hacer que otros trabajadores se confronten con él, o sigan la tarea del ninguneo, el silencio, la invisibilidad y el uso y/o abuso, mantenerlo a un funcionario sin tareas u ordenarle tareas inútiles, reprenderle reiteradamente delante de otras personas, difundir rumores falsos sobre su profesionalidad o vida privada y tomar represalias si ha protestado por la organización del trabajo....
En muchos casos no es el principal jerárquico quien lo efectúa al acoso propiamente dicho, sinó los superiores directos, en otros casos, se cumple con esa patética tarea por partida doble, o incluso un par con el aval del superior...
Y en la mayoría de esos casos, es éste Trabajador vulnerabilizado, un trabajador con imperiosisíma necesidad de ese empleo, por eso es directamente proporcional la situación que vive, por un lado la necesidad de mantener el puesto, y por el otro la necesidad de no seguir padeciendo el puesto... Dos polos contradictorio, pares dialécticos, graves socialmente hablando.
¿Solución Posible? Difícil, muy difícil, en una sociedad como la nuestra, donde muchas veces los "poderosos", hacen de ese poder una "espada de Damocles" sobre el subordinado... Pero no imposible...
Siempre digo que ésta vida es de los valientes y empecinados, habría que guardar pruebas, que fortalecer las agallas, que buscar testigos, y cuando la angustia y el cansancio sean tan abrumadores como para dar un paso erróneo, que ese paso sea al costado y buscar la ayuda legal que es imperioso tener...
En éste país, muchos dieron vida cotidiana y vida toda por los Derechos de los Trabajadores, muchos que hacían de esos derechos, una bandera real, no habrán pasado tan en vano ¿no es cierto?
Mabel Ieraci.-
Nos llega desde www.webzinemaker.com:
CARACTERÍSTICAS DEL ACOSADOR LABORAL
Podemos determinar 30 características , 4 de las cuales son consecuencia de las otras 26. Un individuo al que calificamos de manipulador actúa como mínimo conforme a una decena (10) de características de la siguiente lista:
1- Culpabiliza a los demás en nombre del vínculo familiar, de la amistad, del amor, de la conciencia profesional, etc...
2- Traslada su responsabilidad a los demás o se desentiende de sus propias responsabilidades.
3- No comunica claramente sus demandas, necesidades, sentimientos y opiniones.
4- Responde muy a menudo de forma confusa.
5- Cambia de opinión , de comportamiento y de sentimientos según las personas o las situaciones.
6- Invoca razones lógicas para enmascarar sus demandas.
7- Hace creer a los demás que tienen que ser perfectos, que no deben cambiar nunca de opinión, que deben saberlo todo y responder inmediatamente a las demandas y preguntas.
8- Pone en duda las cualidades , la competencia y la personalidad de los demás; critica sin parecer que lo hace, desvaloriza y juzga.
9- Hace transmitir sus mensajes a otros o los comunica de forma indirecta (por teléfono en lugar de cara a cara, dejando notas escritas ).
10- Siembra cizaña y suscita sospechas , divide para reinar mejor y puede provocar la ruptura de una pareja.
11- Sabe hacerse la víctima para que se le compadezca (enfermedad exagerada, entorno "difícil", sobrecarga de trabajo, etc...) .
12- Hace caso omiso de las demandas ( aún cuando dice ocuparse de ellas)
13- Utiliza los principios morales de los demás para satisfacer sus necesidades (nociones de humanidad, caridad, racismo, "buena" o "mala" madre, etc..)
14- Amenaza de forma encubierta o hace un chantaje abierto.
15- Cambia radicalmente de tema en el transcurso de una conversación.
16- Elude o rehuye las entrevistas y las reuniones.
17- Cuenta con la ignorancia de los demás y hace creer en su superioridad
18- Miente
19- Falsea los hechos para averiguar la verdad , deforma e interpreta.
20- Es egocéntrico
21- Puede ser celoso aunque se trate de un pariente o un cónyuge
22- No soporta la crítica y niega la evidencia
23- No tiene en cuenta los derechos , las necesidades y los deseos de los demás.
24- Espera frecuentemente hasta el último momento para pedir, ordenar o hacer actuar a los demás.
25- Su discurso parece lógico o coherente, cuando sus actitudes , sus actos o su forma de vivir responden al esquema opuesto.
26- Utiliza halagos para gustarnos, nos hace regalos o tiene muchas atenciones con nosotros.
27- Produce un estado de malestar o una sensación de falta de libertad (trampa).
28- Es absolutamente eficaz para lograr sus propios fines, pero a costa de los demás.
29- Nos induce a hacer cosas que probablemente no haríamos por voluntad propia.
30- Es constantemente objeto de conversación entre personas que lo conocen, aunque no se encuentre presente.
NO OLVIDE QUE SON NECESARIAS COMO MÍNIMO UNA DECENA DE CARACTERÍSTICAS PARA PODER HABLAR DE MANIPULADOR.
Agrego: EN LA MAYORÍA DE LOS CASOS UNA DECENA ES POCO, FRENTE A LAS CONDICIONES SUFRIDAS...
Hacer invisible al trabajador, desvalorizar la tarea, descalificarlo, impedirle el crecer, aplicar el derroche de sus capacidades y conocimientos, señalarlo, vulnerabilizarlo, no responder económicamente como fuera pautado, construir entre el trabajador y los superiores senderos sucios entre los caminos éticos, no tenerlo en cuenta, dejarlo fuera de las actividades grupales, no darle una calificación inherente a la tarea, demostrarle que su necesidad laboral está acotada a lo que se tenga ganas de ofrecerle, y en ese ofrecerle a lo que se tenga ganas de darle, hablar a sus espaldas, inventar historias falaces, hacer que otros trabajadores se confronten con él, o sigan la tarea del ninguneo, el silencio, la invisibilidad y el uso y/o abuso, mantenerlo a un funcionario sin tareas u ordenarle tareas inútiles, reprenderle reiteradamente delante de otras personas, difundir rumores falsos sobre su profesionalidad o vida privada y tomar represalias si ha protestado por la organización del trabajo....
En muchos casos no es el principal jerárquico quien lo efectúa al acoso propiamente dicho, sinó los superiores directos, en otros casos, se cumple con esa patética tarea por partida doble, o incluso un par con el aval del superior...
Y en la mayoría de esos casos, es éste Trabajador vulnerabilizado, un trabajador con imperiosisíma necesidad de ese empleo, por eso es directamente proporcional la situación que vive, por un lado la necesidad de mantener el puesto, y por el otro la necesidad de no seguir padeciendo el puesto... Dos polos contradictorio, pares dialécticos, graves socialmente hablando.
¿Solución Posible? Difícil, muy difícil, en una sociedad como la nuestra, donde muchas veces los "poderosos", hacen de ese poder una "espada de Damocles" sobre el subordinado... Pero no imposible...
Siempre digo que ésta vida es de los valientes y empecinados, habría que guardar pruebas, que fortalecer las agallas, que buscar testigos, y cuando la angustia y el cansancio sean tan abrumadores como para dar un paso erróneo, que ese paso sea al costado y buscar la ayuda legal que es imperioso tener...
En éste país, muchos dieron vida cotidiana y vida toda por los Derechos de los Trabajadores, muchos que hacían de esos derechos, una bandera real, no habrán pasado tan en vano ¿no es cierto?
Mabel Ieraci.-
Nos llega desde www.webzinemaker.com:
CARACTERÍSTICAS DEL ACOSADOR LABORAL
Podemos determinar 30 características , 4 de las cuales son consecuencia de las otras 26. Un individuo al que calificamos de manipulador actúa como mínimo conforme a una decena (10) de características de la siguiente lista:
1- Culpabiliza a los demás en nombre del vínculo familiar, de la amistad, del amor, de la conciencia profesional, etc...
2- Traslada su responsabilidad a los demás o se desentiende de sus propias responsabilidades.
3- No comunica claramente sus demandas, necesidades, sentimientos y opiniones.
4- Responde muy a menudo de forma confusa.
5- Cambia de opinión , de comportamiento y de sentimientos según las personas o las situaciones.
6- Invoca razones lógicas para enmascarar sus demandas.
7- Hace creer a los demás que tienen que ser perfectos, que no deben cambiar nunca de opinión, que deben saberlo todo y responder inmediatamente a las demandas y preguntas.
8- Pone en duda las cualidades , la competencia y la personalidad de los demás; critica sin parecer que lo hace, desvaloriza y juzga.
9- Hace transmitir sus mensajes a otros o los comunica de forma indirecta (por teléfono en lugar de cara a cara, dejando notas escritas ).
10- Siembra cizaña y suscita sospechas , divide para reinar mejor y puede provocar la ruptura de una pareja.
11- Sabe hacerse la víctima para que se le compadezca (enfermedad exagerada, entorno "difícil", sobrecarga de trabajo, etc...) .
12- Hace caso omiso de las demandas ( aún cuando dice ocuparse de ellas)
13- Utiliza los principios morales de los demás para satisfacer sus necesidades (nociones de humanidad, caridad, racismo, "buena" o "mala" madre, etc..)
14- Amenaza de forma encubierta o hace un chantaje abierto.
15- Cambia radicalmente de tema en el transcurso de una conversación.
16- Elude o rehuye las entrevistas y las reuniones.
17- Cuenta con la ignorancia de los demás y hace creer en su superioridad
18- Miente
19- Falsea los hechos para averiguar la verdad , deforma e interpreta.
20- Es egocéntrico
21- Puede ser celoso aunque se trate de un pariente o un cónyuge
22- No soporta la crítica y niega la evidencia
23- No tiene en cuenta los derechos , las necesidades y los deseos de los demás.
24- Espera frecuentemente hasta el último momento para pedir, ordenar o hacer actuar a los demás.
25- Su discurso parece lógico o coherente, cuando sus actitudes , sus actos o su forma de vivir responden al esquema opuesto.
26- Utiliza halagos para gustarnos, nos hace regalos o tiene muchas atenciones con nosotros.
27- Produce un estado de malestar o una sensación de falta de libertad (trampa).
28- Es absolutamente eficaz para lograr sus propios fines, pero a costa de los demás.
29- Nos induce a hacer cosas que probablemente no haríamos por voluntad propia.
30- Es constantemente objeto de conversación entre personas que lo conocen, aunque no se encuentre presente.
NO OLVIDE QUE SON NECESARIAS COMO MÍNIMO UNA DECENA DE CARACTERÍSTICAS PARA PODER HABLAR DE MANIPULADOR.
Agrego: EN LA MAYORÍA DE LOS CASOS UNA DECENA ES POCO, FRENTE A LAS CONDICIONES SUFRIDAS...
jueves, 26 de julio de 2012
Apoyo y cuidado para la familia de un paciente psiquiátrico
Aceptar la enfermedad psiquiátrica de un familiar no es nada fácil.
Por algún tiempo, esto puede parecer demasiado doloroso y desconcertante para encararlo. La familia pueden estar terriblemente molesta con la persona. Desafortunadamente, el enojo y el rechazo no ayudan y hasta podrían retrasar la manera racional de luchar con la situación. Los padres y hermanos se pueden sentir dolidos porque la persona enferma le echa la culpa a otros de sus problemas y destruye su confianza cuando oculta y/o miente y, en general, crea un caos en el hogar.
En la familia, podría prevalecer un alto grado de miedo e incertidumbre a medida que el comportamiento se vuelve más irracional y aumentan las amenazas o brotes de violencia y/o trastorno.
Los familiares se podrían sentir culpables por creer que les causaron las reacciones que muestran, y no es así.
Los enfermos tienen la enfermedad y los familiares la padecen.
En primer lugar, es importante darse cuenta de que el familiar actúa por padecer una enfermedad. La persona no tiene el poder de controlar este problema sin ayuda de la misma manera que no puede controlar su enfermedad mental. Si se piensa en este problema como una enfermedad, se podría reducir la furia y la culpa. Los familiares podrían aprender a darse cuenta de que los comportamientos negativos no son algo personal y así les dolerá menos, dejarán de culpar a ellos mismos y uno al otro por un trastorno que nadie provocó o pudo evitar. Aceptar que un ser querido tiene un diagnóstico de enfermedad psiquiátrica toma tiempo y es mejor si la familia se une, evitan echarse la culpa, crean un plan de acción y se apoyan unos a los otros.
Es importante buscar el apoyo de otras familias que se enfrenten a problemas similares. Este grupo de familias se podrían beneficiar de algunas reuniones independientes para encontrar el mejor apoyo proveniente de personas con el mismo problema.
Estos grupos de apoyo han sido sumamente beneficiosos para muchas familias, dado que muchos grupos familiares se han visto disueltos por falta de toma de dicisiones en conjutno frente a la problemática.
En muchos casos el enfermo, niega la diagnósis, y los familiares eligen el espacio del padecer y ser esclavo de la negativa a confrontar la exigencia de la terapéutica necesaria para poder alcanzar el equilibrio.
En otros muchos casos el miembro de la familia enfermo, se aleja de la misma o es alejado del grupo familiar, ante la imposibilidad de lograr un tratamiento necesario para mantener los vinculos, no alcanzando así, en el más amplio de los porcentajes un resultado positivo.
Cuando el trastorno mental que padece la persona es peligroso para sí mismo (suicidas o personas gravemente incapacitadas) o para los demás (reacciones adversas, violentas,desbordadas de mal gusto, extroversión exagerada, etc), la ley permite el tratamiento involuntario. Cada distrito tiene un juzgado especial en el que los familiares pueden plantear el caso.; Dado que el tratamiento involuntario restringe la libertad de los pacientes hospitalizados los pacientes sometidos a este régimen tienen que estar aprobados por una comisión judicial “ad hoc” y los pacientes tienen derecho a recurrir ente ella u otras instancias legales oportunas. Actualmente la hospitalización no puede ser indefinida, teniendo que ser manifiestos los beneficios del tratamiento dentro de un período de tiempo definido. En algunos casos graves crónicos e inmanejables los familiares y la administración pueden solicitar trámites de incapacitación y de tutela.
Cuando la persona enferma no puede reconocer su necesidad de recibir tratamiento debido a la pérdida de contacto con la realidad por su enfermedad, la solicitud de ingreso debe ser planteada por un familiar o allegado. Una vez aceptada la solicitud por el juzgado correspondiente, el paciente debe ser examinado por un médico designado por dicho juzgado que debe confirmar la necesidad de hospitalización antes que el paciente sea ingresado. En caso de urgencia el proceso puede invertirse y el médico que atiende la guardia de psiquiatría del hospital de referencia está facultado para ingresar a un paciente en contra de su voluntad siempre que envíe notificación al juzgado en 24 horas. El juzgado confirmará o no la legalidad del ingreso en 72 horas más.
Por último, los familiares se deben dar cuenta de que no pueden detener la enfermedad de su ser querido. Lo que sí pueden hacer es evitar encubrirla o facilitarle que lo siga negando. La familia puede llegar a conocer qué puede hacer sobre el problema, pero debe aceptar que mucho está fuera de su control.
Con mucho esfuerzo, disminuirán algunas de las peores emociones, la familia se sentirá más serena y se darán cuenta de que la vida sigue valiendo la pena
Por algún tiempo, esto puede parecer demasiado doloroso y desconcertante para encararlo. La familia pueden estar terriblemente molesta con la persona. Desafortunadamente, el enojo y el rechazo no ayudan y hasta podrían retrasar la manera racional de luchar con la situación. Los padres y hermanos se pueden sentir dolidos porque la persona enferma le echa la culpa a otros de sus problemas y destruye su confianza cuando oculta y/o miente y, en general, crea un caos en el hogar.
En la familia, podría prevalecer un alto grado de miedo e incertidumbre a medida que el comportamiento se vuelve más irracional y aumentan las amenazas o brotes de violencia y/o trastorno.
Los familiares se podrían sentir culpables por creer que les causaron las reacciones que muestran, y no es así.
Los enfermos tienen la enfermedad y los familiares la padecen.
En primer lugar, es importante darse cuenta de que el familiar actúa por padecer una enfermedad. La persona no tiene el poder de controlar este problema sin ayuda de la misma manera que no puede controlar su enfermedad mental. Si se piensa en este problema como una enfermedad, se podría reducir la furia y la culpa. Los familiares podrían aprender a darse cuenta de que los comportamientos negativos no son algo personal y así les dolerá menos, dejarán de culpar a ellos mismos y uno al otro por un trastorno que nadie provocó o pudo evitar. Aceptar que un ser querido tiene un diagnóstico de enfermedad psiquiátrica toma tiempo y es mejor si la familia se une, evitan echarse la culpa, crean un plan de acción y se apoyan unos a los otros.
Es importante buscar el apoyo de otras familias que se enfrenten a problemas similares. Este grupo de familias se podrían beneficiar de algunas reuniones independientes para encontrar el mejor apoyo proveniente de personas con el mismo problema.
Estos grupos de apoyo han sido sumamente beneficiosos para muchas familias, dado que muchos grupos familiares se han visto disueltos por falta de toma de dicisiones en conjutno frente a la problemática.
En muchos casos el enfermo, niega la diagnósis, y los familiares eligen el espacio del padecer y ser esclavo de la negativa a confrontar la exigencia de la terapéutica necesaria para poder alcanzar el equilibrio.
En otros muchos casos el miembro de la familia enfermo, se aleja de la misma o es alejado del grupo familiar, ante la imposibilidad de lograr un tratamiento necesario para mantener los vinculos, no alcanzando así, en el más amplio de los porcentajes un resultado positivo.
Cuando el trastorno mental que padece la persona es peligroso para sí mismo (suicidas o personas gravemente incapacitadas) o para los demás (reacciones adversas, violentas,desbordadas de mal gusto, extroversión exagerada, etc), la ley permite el tratamiento involuntario. Cada distrito tiene un juzgado especial en el que los familiares pueden plantear el caso.; Dado que el tratamiento involuntario restringe la libertad de los pacientes hospitalizados los pacientes sometidos a este régimen tienen que estar aprobados por una comisión judicial “ad hoc” y los pacientes tienen derecho a recurrir ente ella u otras instancias legales oportunas. Actualmente la hospitalización no puede ser indefinida, teniendo que ser manifiestos los beneficios del tratamiento dentro de un período de tiempo definido. En algunos casos graves crónicos e inmanejables los familiares y la administración pueden solicitar trámites de incapacitación y de tutela.
Cuando la persona enferma no puede reconocer su necesidad de recibir tratamiento debido a la pérdida de contacto con la realidad por su enfermedad, la solicitud de ingreso debe ser planteada por un familiar o allegado. Una vez aceptada la solicitud por el juzgado correspondiente, el paciente debe ser examinado por un médico designado por dicho juzgado que debe confirmar la necesidad de hospitalización antes que el paciente sea ingresado. En caso de urgencia el proceso puede invertirse y el médico que atiende la guardia de psiquiatría del hospital de referencia está facultado para ingresar a un paciente en contra de su voluntad siempre que envíe notificación al juzgado en 24 horas. El juzgado confirmará o no la legalidad del ingreso en 72 horas más.
Por último, los familiares se deben dar cuenta de que no pueden detener la enfermedad de su ser querido. Lo que sí pueden hacer es evitar encubrirla o facilitarle que lo siga negando. La familia puede llegar a conocer qué puede hacer sobre el problema, pero debe aceptar que mucho está fuera de su control.
Con mucho esfuerzo, disminuirán algunas de las peores emociones, la familia se sentirá más serena y se darán cuenta de que la vida sigue valiendo la pena
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