No digan por un país no sé cuánto,
por una provincia no sé qué.
Digan cómo.
Digan un plan.
Digan qué idea.
Digan el proyecto.
Digan los pasos.
No digan para terminar con tal cosa, para continuar con tal otra. Digan cómo.
Digan con qué recursos.
Digan con qué criterio.
Digan con qué medidas.
No digan frases vacías. No digan palabras tan generales.
No digan “seguridad” si no dicen cómo.
No digan “educación” si no dicen cómo.
No digan “cambio” si no dicen cómo.
Digan cómo.
Concretamente cómo.
Sinceramente cómo.
Digan las respuestas; las preguntas las conocemos todos.
Digan visiones reveladoras.
Digan algo de los pensadores que leyeron, cuáles rescatan, con cuál disienten.
Digan qué saben de filosofía política, digan qué saben de los problemas de la gente.
Digan qué saben de economía, digan qué recetas ya fallaron y cuáles aún no se han probado.
Digan la historia, las causas.
Digan cómo saben lo que saben.
Digan algo que no haya dicho nadie, algo que no sepamos.
No digan discursos que no dicen cómo.
No digan obviedades.
No digan vaguedades.
No digan sólo los titulares de las cosas. Digan las cosas.
Digan con qué cálculos.
Digan de qué manera.
Digan con qué medios.
Digan por cuál camino.
Digan cómo.
Específicamente cómo.
Técnicamente cómo.
Detalladamente cómo.
Sabiamente cómo.
No digan sólo eslóganes.
No digan por arriba.
No digan “salud” si no dicen cómo.
No digan “vivienda” si no dicen cómo.
No digan “empleo” si no dicen cómo.
No digan lo que ya escuchamos mil veces, lo que ya sabemos de memoria.
Digan una que no sepamos todos.
Digan y sorpréndannos por lo ilustrados, por lo preparados,por lo sensibilizados.
Digan y sorpréndannos por lo creativos, por lo comprometidos,
por lo bienintencionados.
Digan lo que quieren hacer, pero digan cómo.
No digan palabras recitadas.
No digan frases hechas por los asesores de imagen.
No digan discursos de cartón. Digan cómo.
Simplemente cómo.
Claramente cómo.
Particularmente cómo.
Responsablemente cómo.
Digan un plan.
Digan qué idea.
Digan el proyecto.
Digan los pasos.
Por cuál camino.
Con qué recursos.
Con qué criterio.
Con qué medidas.
Digan cómo.
Los estamos escuchando. .
Por Mex Urtizberea
La psicología social, como disciplina y herramienta técnica, instrumenta para el abordaje, indagación, diagnóstico, planificación y operación en los distintos ámbitos en los que se cumplen procesos de interacción. Estos ámbitos, caracterizados como ámbito grupal, institucional y comunitario, pueden ser abordados desde un esquema conceptual común, pero presentan variables específicas que requieren manejo técnico diferenciado. Enrique Pichon Riviere
CONTADOR VISITAS
Mostrando entradas con la etiqueta aislamiento social. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aislamiento social. Mostrar todas las entradas
miércoles, 21 de noviembre de 2012
domingo, 16 de septiembre de 2012
En etapas tempranas de la vida, el aislamiento social daña el cerebro.
Con un experimento en ratones jóvenes, el científico argentino Gabriel Corfas mostró que la interacción con otros es necesaria para la correcta formación de las neuronas.
Por Nora Bär. LA NACION.
La ciencia está trazando un mapa cada vez más detallado del impacto desolador que tiene el abandono en el cerebro infantil.
Los estudios de Jean Decety en la Universidad de Chicago, muestran que los circuitos neuronales de los chicos desatendidos o maltratados en los primeros meses de vida se "ensamblan" distinto de los que reciben alimento y afecto. Un trabajo recientemente dado a conocer por Charles Nelson y Margaret Sheridan, que siguieron durante 12 años a chicos que iniciaron sus vidas en orfanatos rumanos célebres por su trato despiadado (donde un solo preceptor se ocupa de 20 "internos"), documentó déficits cognitivos, problemas de desarrollo, enfermedades mentales y hasta reducciones en el tamaño del cerebro en los que habían pasado sus primeros dos años en una de esas instituciones.
Ahora, en una investigación realizada con Manabu Makinodan, Kenneth Rosen y Susumo Ito, del Hospital de Niños de Boston , el científico argentino Gabriel Corfas pudo cartografiar con mucha precisión cómo se traduce en el nivel molecular el aislamiento en etapas tempranas de la vida: los científicos vieron que, en ratones que fueron aislados de sus congéneres durante dos semanas inmediatamente después del destete, se daña el desarrollo de las células que cubren y protegen los axones [prolongaciones por las que se transmiten los mensajes] neuronales de la corteza prefrontal, llamadas "oligodendrocitos". Son las que forman la mielina o "sustancia blanca" del cerebro, también conocida como "glia".
"El aislamiento social y un entorno desprovisto de estímulos afecta el desarrollo de las células aisladoras del cerebro -explica Corfas, cuya investigación se publica hoy en Science -. De hecho, parece que hay un período distintivo en el que las experiencias sociales contribuyen a la maduración apropiada de estas células. Comparados con ratones que fueron criados con compañeros de juego y un abastecimiento rotativo de juguetes, los individuos aislados experimentaron cambios en la función cerebral que no pudieron ser revertidos reubicándolos luego en un entorno más social y estimulante."
Las huellas del abandono
Estos hallazgos se suman al creciente cuerpo de investigación en humanos que muestra que el abandono en la niñez puede resultar en disfunciones cognitivas y sociales en la adultez. Pero agregan nuevas piezas al rompecabezas: Corfas y colegas descubrieron, por ejemplo, que la falta de interacción social reduce la expresión de una molécula señalizadora crítica para el desarrollo de los oligodendrocitos. Es más, si alteraban las moléculas implicadas en la maduración de la mielina, los animales que estaban en un ambiente enriquecido se comportaban como si hubieran estado aislados.
"Hasta ahora, la comunidad científica se concentró en entender cómo la experiencia regula la formación de los circuitos neuronales -subraya Corfas-. Nuestros experimentos muestran que los efectos de la experiencia también son muy significativos en la glia."
Se sabe cuál es la función de la materia blanca: acelera los impulsos nerviosos, de modo que los axones mielinizados los conducen con mayor fidelidad que los no mielinizados. Pero según el científico no se puede precisar a qué edad humana corresponde la de los roedores estudiados.
"Es difícil correlacionarlas -afirma-. Pero lo interesante es que, en personas, la mielinización de la corteza prefrontal se extiende durante las primeras dos décadas de vida, y las experiencias pueden llegar a afectarla o a mejorarla. Es una región que madura lentamente. Los ratones podrían tener una plasticidad más limitada que los humanos, de modo que podría pensarse que ciertos tratamientos podrían lograr mejorías en los chicos."
Para Facundo Manes, director de Ineco, del Instituto de Neurociencias de la Fundacion Favaloro y de la División Latinoamericana de la Sociedad para Neurociencia Social, que no participó de la investigación, estos resultados ayudan a entender la neurobiología del aislamiento social temprano y muestran que existe un periodo crítico para este proceso.
"El ser humano es básicamente una criatura social -dice-. La complejidad de nuestro cerebro es consecuencia, al menos en parte, de la complejidad social que ha alcanzado nuestra especie a lo largo de su evolución. La supervivencia de la especie humana depende de la interacción social, es decir, del carácter de los vínculos que uno establece con los otros. El aislamiento social temprano se correlaciona con una disfunción cognitiva, social y conductual en la vida adulta. Un período crítico es un tiempo durante la vida de un organismo en el que éste es más sensible a influencias del ambiente o estimulación. Los neurocientíficos estamos comenzando a comprender por qué los períodos críticos existen y por qué tienen un valor adaptativo para el organismo."
Y agrega que este elegante estudio tiene implicancias no solamente para el desarrollo normal del cerebro, sino para entender la neurobiología de diversos trastornos neuropsiquiátricos. De hecho, algunas evidencias sugieren que la inteligencia y varios desórdenes mentales podrían depender de conexiones cerebrales constituidas exclusivamente por sustancia blanca. "Por ejemplo, la relación entre materia blanca y gris está alterada en problemas como el autismo", concluye Corfas.
Etiquetas:
aislamiento social,
derechos del niños,
niñez,
primeros años,
psicologia social,
sociedad
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

