Frente a hechos de mi Vida Cotidiana , agregados a los ajenos que por mi profesión observo y trabajo, cada día, en cada intervención me convenzo y ratifico, que aquel vejo paradigma de que cada uno hace lo que puede, ha caído en un desuso social e individual de enormísima importancia.
¿Cuándo habrá surgido esa idea en la Sociedad Moderna? O ¿es anterior a ella?
¿Cuando los valores éticos y morales regían el modus operandi?
Imaginemos situaciones, y pensemos, revaloricemos las actitudes y las palabras del paradigma.
Estoy convencida que SIEMPRE, y CADA DÍA, hago lo que DEBO HACER, que es un modo de hacer lo QUE QUIERO, porque más allá de la ardua tarea, más allá del cansancio y el agotamiento, elijo y elegiré hasta tanto Dios me acompañe en mi fortaleza de espíritu -porque el cuerpo se queja- HACER LO QUE DEBO HACER, PORQUE ELIJO HACERLO, O SEA POR QUE QUIERO, y no PORQUE PUEDO...
Mucho ha cambiado la sociedad actual y valores que en el antiguo eran cotidianamente concretos, hoy son "debo priorizarme-debo pensar en mi- debo hacer lo que me gusta", y si bien y ratifico viovo diciendo en mis charlas y a mi gente que deben hacer una bandera del "NO ME GUSTA- NO QUIERO - NO TENGO GANAS", la limitación es tan clara como lo son los valores humanos...
Ejemplifico:
¿O vemos como normal padres que educan a sus hijos sin verlos?
¿O tomaríamos como normal no acompañar a un padre en los últimos años de vida reclamando sus fallidos?
¿O tomaríamos como natural mentir sobre la vida de los adolescentes convicientes, sobre sus usos y costumbres para que se vaya del hogar?
¿O sería una práctica aceptada que una persona mienta sobre otra al punto de disparar historias e historietas generalizadas para destruír?
¿O tomaríamos como natural la violencia física, psicologica o en cualquiera de sus formas?
¿O sería logico que las familias se desarmen por lo no dicho, por lo no hecho, o por lo mal hecho o lo mal dicho?
Sinceramente, no lo dudo, conozco personas que han nacido ya peleando con la vida, y hoy son artesanos de buenas acciones, conozcos seres que irradian tanta luz, como opacas fueran sus experiencias, se de muchos que han sabido del padecer y no se inmolan en banderas de victimización...
Y en ellos me apoyo, en ellos creo, de ellos espero sólo buenas cosas, buenas acciones, buenos frutos.
Imposible si se siembra con desamor cosechar sentimientos, y hablo de cada uno de nosotros, nos vamos creando, nos vamos haciendo...
Pensémonos, hagámonos, trabajémonos, ésta vida es única, y podemos intentar engañar a muchos, NUNCA PODREMOS MENTIRNOS A NOSOTROS MISMOS, basandonos en que seamos personas sanas, con una mente limpia de irregularidades patologicas. Aconsejo en el caso contrario tratarse, e intentar mejorar, buscar la mejoría, porque lo malo hacía afuera, sólo viene del adentro...
La psicología social, como disciplina y herramienta técnica, instrumenta para el abordaje, indagación, diagnóstico, planificación y operación en los distintos ámbitos en los que se cumplen procesos de interacción. Estos ámbitos, caracterizados como ámbito grupal, institucional y comunitario, pueden ser abordados desde un esquema conceptual común, pero presentan variables específicas que requieren manejo técnico diferenciado. Enrique Pichon Riviere
CONTADOR VISITAS
Mostrando entradas con la etiqueta abandono. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta abandono. Mostrar todas las entradas
domingo, 4 de mayo de 2014
lunes, 16 de diciembre de 2013
El estigma de la enfermedad mental

Un estudio realizado en España y en otros 27 países, encontró que las familias donde un miembro tiene una condición mental sufren más discriminación que las familias que tienen un miembro con una enfermedad física.
Otras investigaciones habían estudiado la vergüenza internalizada y el estigma sufrido por el individuo con un trastorno mental. Lo que aporta este nuevo estudio es una evaluación del grado en que un miembro de la familia puede sentirse avergonzado cuando un familiar cercano sufre de problemas de alcohol, drogas u otras condiciones mentales versus las enfermedades médicas generales.
Los familiares de los pacientes con problemas mentales sienten más estigma que aquellos con condiciones físicas
Los resultados fueron presentados en la revista Psychological Medicine y muestran que ambas situaciones (físicas y mentales) agregan un peso extra a los miembros de la familia. “Sin embargo, lo más notable es que los familiares de los pacientes con problemas mentales sienten más estigma que aquellos con condiciones físicas”, sostiene Jordi Alonso, investigador español que formó parte de las evaluaciones.
(Artículo relacionado: Por qué mantengo mi trastorno bipolar bajo secreto en mi trabajo)
La OMS explica que las personas que sufren de condiciones mentales están expuestas a considerables violaciones de los derechos humanos en todo el mundo. Además, esta estigmatización pone en riesgo el tratamiento y aísla a los individuos que sufren.
“Las personas con enfermedades mentales tienen que afrontar diariamente la discriminación en la educación, el trabajo y la vivienda. En algunos países ellos sufren de distintos tipos de abusos como por ejemplo: la negación del derecho a votar, casarse o tener hijos.
¿Cómo podemos reducir o eliminar la discriminación respecto a la salud mental? La OMS propone las siguientes estrategias:
Incrementar la conciencia de la población;
Mejorar los derechos humanos en los servicios de salud mental;
Empoderar a los usuarios de los servicios de salud mental y sus familias;
Reemplazar las instituciones psiquiátricas por servicios de salud comunitarios;
Mejorar la inversión y adoptar políticas, leyes y servicios que promuevan los derechos humanos en esta población.
Los datos demuestran que todavía existe una tendencia internacional de estigma sobre las enfermedades mentales y nos recuerdan que debemos iniciar campañas anti-estigma que incluyan no sólo a los individuos sino también a la familia como foco de atención.
http://psyciencia.com/
Fuente: Psypost
martes, 8 de septiembre de 2009
El estado de abandono por parte del Estado...

Argentina: Un Rosario de orfandad
(Por Néstor Sappietro, APE)
Argenpress, 4 de septiembre.-
La información llega desde Rosario, y cuenta que las pibas que viven en la calle aumentaron un 60 por ciento en el último año. Las cifras hablan de niñas de entre 12 y 16 años arrojadas a la intemperie.
Esto sucede en la ciudad que algunos llaman ampulosamente “la Barcelona argentina”. La misma Rosario que cada tanto se postula como capital de algo.
Desde 1868, 1869 y 1973; cuando aspiró a ser declarada capital de la República por el Congreso Nacional, se la declamó capital varias veces: por prepotencia popular, por necesidades oficiales o por intereses privados.
La lista de postulaciones es interminable: Capital de los cereales, de la mafia, del peronismo, del fútbol, del helado artesanal, del shopping, de la construcción, de la república sojera, de la poesía, de la luna llena… y podríamos seguir hasta cansarnos.
En fin, el deseo de ser capital de alguna cosa se transformó en un viejo trauma que arrastra la ciudad y que con los años se acentúa. La multiplicación de pibes que deambulan las calles de Rosario hace pensar que no faltará quien se anime a postularla como capital de las desigualdades.
De un lado, las luces, la luna llena, los fastuoso centros comerciales… y ahí nomás, la noche oscura, el desabrigo, la mendicidad… La crónica tomó el testimonio de una de las pibas sin techo que caminan las calles de Rosario. Celeste, tiene 15 años y está embarazada.
Celeste duerme en una plaza céntrica sobre unos cartones que por la noche se disfrazan de precario colchón. Por la mañana andará como siempre: pedirá una moneda, intentará vender tarjetas en el bondi, se encontrará con el desprecio, la indiferencia, el frío, el hambre, el miedo… “Vienen los tipos, te ven solita y te pueden hacer millones de cosas”; y cuando la tristeza le caiga encima, se acariciará el vientre buscando algo bueno con que soñar…
Marcela Lapenna, directora del centro de día de la asociación Chicos, señaló que “creció el números de chicas que duermen en la calle y es necesario que el estado de una respuesta orgánica”. Además advirtió que la escasez de lugares para niños y adolescentes en riesgo acentúa el problema. La situación se complica más aún si se trata de mujeres, ya que el único centro de noche estatal que existe es para varones.
Celeste elige mirar hacia delante, porque atrás solo encuentra una niña expulsada de su casa en situación de violencia, su tránsito por el Hogar del Huérfano donde “te tratan mal, te hacen estar horas leyendo letras y si no te las aprendés te dejan sin comer. Hay maestras que te agarran de los pelos o te arrancan las orejas…”
La directora del centro de día también cuestionó el estado de muchos lugares destinados a recibir niñas, a los que calificó de “nefastos” porque “tienen pésimas condiciones de higiene y no contienen ni escuchan” a las chicas que alojan. “Tienen una lógica: tratar de sacárselos de encima lo antes posible”.
Celeste elige mirar hacia delante, y asegura que sus adicciones quedaron en el pasado; “consumimos mucha marihuana, pastillas y si alcanzaba cocaína también. La tomaba con alcohol y quedaba dada vuelta todo el día… pero ya no. No quiero que le pase nada a mi bebé”.
Anhela ser una buena madre y se anima a proyectar un futuro para su bebé, “quiero que vaya a la escuela, que haga la primaria y toda la secundaria. Yo no fui, nadie me llevó. Ya te digo: nunca tuve a nadie que me quisiera. Pero él sí, él va a estudiar”.
Ojalá llegue el día en que los sueños de todas las Celeste que caminan con miedo, frío y hambre las calles de las grandes ciudades se hagan realidad. Para que eso pase habrá que modificar la agenda de prioridades.
Mientras tanto, la otrora capital de los cereales, se quedó sin pan para cientos de pibas. Mientras tanto, la ciudad que se promocionara como capital de la construcción, multiplica soledades en sus niñas sin techo•
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

