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viernes, 1 de febrero de 2013

La Familia y el Estrés

por Dr. Daniel Villa


En la convulsionada sociedad en la que vivimos el estrés es cosa de todos los días. La desmesurada carrera hacia el éxito, las presiones que impone el competitivo mundo laboral, así como la ausencia de grupos de apoyo familiar o comunitario, son algunas de sus fuentes. La lista se amplía al pensar en los conflictos en el hogar, las dificultades económicas, problemas con la condición migratoria, los quebrantos físicos, las expectativas poco realistas sobre uno mismo o sobre otros y un sin fin de males más.

Pero ¿qué es el estrés? "El estrés es la respuesta no específica del cuerpo a cualquier demanda por encina de los niveles normales".1

Esta condición nos afecta a todos sin importar edad, sexo o condición social. Los grados moderados de estrés son necesarios y nos motivan para avanzar por la vida y responder a las demandas diarias. Pero no podemos vivir en un estado de estrés permanente. Hay un viejo dicho griego que expresa: "romperás el arco si lo mantienes tensado todo el tiempo".

Es necesario decir que la manera en que reaccionamos ante las presiones de la vida varía de una persona a otra. Porque no son las circunstancias que nos ocurren, en sí mismas, las que causan la tensión, sino la manera en que las interpretamos. De dos personas despedidas de sus empleos, una se desespera al pensar en sus compromisos, mientras que la otra dice - perdí este trabajo, de seguro me está esperando otro mejor- y sale a buscarlo. Como vemos no es el hecho en sí, sino la manera en que lo percibimos lo que más nos afecta. La actitud mental con que enfrentemos la vida es determinante.

El estrés afecta la salud de la familia. Es muy difícil padecer de estrés sin que otros lo padezcan. El portador o portadora lo esparce. Con frecuencia llevamos a la casa el estrés del trabajo o de la calle y hacemos que el cónyuge o los hijos paguen por situaciones que le son ajenas. La relación sexual también se afecta con el estrés reduciéndose su calidad como su cantidad. El hombre y la mujer tienen formas distintas de responder al estrés. El hombre tiende a: alejarse, refunfuñar y encerrarse en sí mismo. La mujer, con frecuencia, interpreta ese comportamiento masculino como falta de amor hacia ella y piensa que su relación está en peligro. Pero es simplemente la reacción masculina al estrés. Los síntomas en la mujer son: agobio, reacciones exagerada por cosa pequeñas y el agotamiento en sí. El hombre en lugar de brindar apoyo a la mujer perturbada se enfurece por que ella está molesta. Esta incomprensión de ambos cónyuges agrava la situación.2

¿Cómo podemos ganarle la batalla al estrés? He aquí una lista de algunas de las acciones que aconsejan los facultativos:

Mantenga una rutina de ejercicios.
Enfrente los problemas con actitud positiva.
No se comprometa más de lo que pueda.
Aprenda a decir no.
Busque apoyo emocional.
Adquiera una mascota.
Salga de pesca o de paseo.
Ríase.
Lea un buen libro.
Intégrese a la comunidad.
Motívese con metas alcanzables.
Ore.
Cuide sus pies.
Use su creatividad.
Fomente y disfrute las amistades.
Reduzca las preocupaciones.
Visite la iglesia.
Disfrute junto a su familia.
Practíquelo y verá los resultados...

Articulo redactado por el Dr. Daniel Villa quien junto a su esposa Naime dirige un proyecto de plantación de iglesias en Seattle, Washington. Ambos ministran en conserjería familiar y de parejas y son del equipo de oradores de FamilyLife.

1 Dr. Keith Sehner. Stress/Unstress.
2 John Gray. Martes y Venus hacen las paces.

¿Por qué algunas personas se adaptan mejor a la adversidad?

Factores psicológicos y sociales que favorecen la adaptación positiva al estrés y la adversidad.

Sentido de control, autoestima, optimismo y aceptación son algunos de los recursos con los que contamos para hacer frente a los momentos difíciles de la vida. Un estudio, publicado en la revista Journal of Happiness Studies por un equipo de psicólogos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), identifica algunos factores que favorecen que las personas se adapten razonablemente bien cuando se enfrentan a situaciones extremas de estrés y adversidad.

El estudio fue realizado con 171 adultos españoles y mexicanos de una amplia franja de edad (entre los 18 y 87 años), quienes habían vivido situaciones difíciles, tales como sufrir una separación, perder el empleo, la muerte de un ser querido o el embargo de la casa.
Enfrentarse a estas situaciones hace que las personas experimenten significativos niveles de estrés y que disminuya su satisfacción con la vida. Pero el efecto negativo de los eventos dañinos puede ser paliado a través de recursos personales y sociales que vamos adquiriendo a lo largo de la vida, como argumenta el estudio.
RECURSOS QUE NOS PROTEGEN ANTE LA ADVERSIDAD
La convicción de que podemos influir en los resultados de los acontecimientos y que la ocurrencia de estos no es ajena a nuestra forma de ser o a nuestro comportamiento, factor al que se denomina sentido de control, es un primer y muy significativo recurso para amortiguar el estrés. A éste le acompaña la autoestima, sentimiento que adquirimos a lo largo de la vida y que nos permite el aprecio hacia uno mismo y nos hace sentirnos competentes y valiosos.
Otro importante recurso es el optimismo, que significa tener la expectativa de que en general las cosas irán bien a pesar de los contratiempos. Por último, se señala la aceptación de la adversidad, no como una aceptación pasiva de resignación, capitulación o complacencia, sino como una aceptación profunda, genuina, que capacita a las personas para mirar con otros ojos la adversidad y que implica una conquista moral, ya que es una forma de superación.
A estos se añaden finalmente dos nuevos recursos que tienen que ver con la dimensión social del ser humano: el apoyo de la red social que nos rodea y la búsqueda de apoyo emocional en esta red social compuesta por amigos, familia, vecinos o conocidos.
VACUNA CONTRA EL MALESTAR EMOCIONAL
Estas dimensiones psicológicas y sociales del ser humano actúan de forma conjunta y funcionan a modo de “vacuna” contra el malestar emocional que provoca la adversidad.
Mantener la sensación de control puede favorecer que las personas se fijen metas y realicen acciones para conseguirlas. Conservar una actitud optimista y saber también cuando aceptar positivamente los hechos que son inevitables, permite mantener el equilibrio emocional. Además las relaciones personales y el apoyo emocional servirán como refuerzo al “escudo protector” que permitirá sobreponerse a momentos estresantes o adversidades y recobrar el bienestar emocional.
Éste conjunto de dimensiones humanas constituye lo que se conoce como un modelo de resiliencia, denominación que se le da a la cualidad de recuperarse de la adversidad, y puede servir de guía para planear intervenciones preventivas o curativas que apoyen a las personas que pasan por dificultades.
Los resultados del estudio no mostraron diferencias entre los participantes españoles y los participantes mexicanos. Probablemente, argumentan los autores, porque ambas poblaciones comparten cualidades culturales y sociales, como es pertenecer a una cultura colectivista, que no les hace ser diferentes en la forma de enfrentarse a la adversidad.

M. Guadalupe Jiménez Ambriz, María Izal, Ignacio MontorioRuiz.sychological and Social Factors that Promote Positive Adaptation to Stress and Adversity in the Adult Life Cycle. Journal of Happiness Studies, Volume 13, Issue 5, pp 833-848
Fuente: http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=79004&uid=468208&fuente=inews

viernes, 4 de mayo de 2012

Escuchar es muy diferente de "oír"

"Sé que puedes oír, no hay ningún problema en ello; pero no puedes escuchar. Oír es algo totalmente diferente de escuchar. Escuchar significa oír sin la mente; escuchar significa oír sin interferencia alguna de tus pensamientos; escuchar significa oír como si estuvieras completamente vacío. Si tienes incluso una pequeña vibración de pensamiento interiormente, ondas de pensamientos sutiles que te rodean, no serás capaz de escuchar. Y para escuchar la música, la música ancestral, la música eterna, uno necesita estar completamente quieto; es como si uno no estuviera. Cuando eres, puedes oír; cuando no eres, puedes escuchar." Osho: Música ancestral en los pinos, capítulo 9 "La profesora de una pequeña escuela se dio cuenta de que un alumno no estaba escuchando. Estaba muy perezoso, nervioso, inquieto. Así que le preguntó: "¿Por qué? ¿Tienes algún problema? ¿Tienes alguna dificultad? ¿Eres capaz de oírme?". El chico respondió: "Oír es fácil; escuchar es el problema" El hizo una distinción realmente sutil. Dijo: "Oír es fácil, la estoy oyendo; pero, escuchar /i>es el problema". Escuchar es más que oír; escuchar implica oír con una conciencia total. Oír solamente está bien; hay sonidos rodeándote por todas partes; los oyes pero no los escuchas. Tienes que oírlos, porque los sonidos siguen golpeando en tus tímpanos; tienes que oír. Pero no estás ahí para escuchar, porque el escuchar implica una atención profunda, una sintonía, no un comentario interior permanente, no un decir sí o no, no un estar de acuerdo o en desacuerdo, porque si lo estás o dejas de estarlo, ¿Cómo vas a poder escucharme es ese momento? Cuando estás de acuerdo, lo que he dicho ya es pasado; cuando no estás de acuerdo, eso ya se fue. Y, en el momento que mueves tu cabeza interiormente, que dices sí o no, se te está escapando; y esto es algo constante en tu interior. Tú no puedes escuchar; y entre más instrucción tengas más difícil se vuelve escuchar. Escuchar requiere una atención inocente; tú simplemente escuchas. No hace falta estar de acuerdo o en desacuerdo. Yo no espero tu acuerdo o tu desacuerdo. No te estoy pidiendo tu voto, no estoy buscando que me sigas, no estoy tratando de convencerte de ninguna manera. ¿Qué haces cuando un loro empieza a chillar en un árbol? ¿Haces comentarios? Sí, tú también dices: "Molesta".Ni siquiera puedes escuchar a un loro. Cuando el viento sopla a través de los árboles y, se produce un susurro, ¿lo escuchas? Puede que algunas veces, te coja distraído. Pero puede, también, que comentes: "Sí, "qué hermoso! Ahora, observa: cada vez que comentas, te quedas dormido. La mente ha penetrado, y con la mente entran el pasado y el futuro. Se ha perdido la línea vertical y te vuelves horizontal. Cuando entra la mente te vuelves horizontal. Se te escapa la eternidad. Escucha, simplemente. No hace falta decir sí o no. No hace falta estar convencido o no convencido. Escucha simplemente y la verdad te será revelada; ¡o la falsedad! Si alguien habla tonterías, si escuchas simplemente, la tontería se te revelará, sin comentario alguno de la mente. Si alguien está en la verdad al hablar, ello se te revelará. La verdad o la falta de ella no son un acuerdo o un desacuerdo de tu mente, es una sensación. Cuando estás en sintonía total, tú sientes, tú simplemente sientes que es cierto o no lo es; y el asunto se termina. No quedan preocupaciones, no quedan pensamientos. ¿Qué puede hacer el pensamiento? Si has sido formado en un cierto sentido, si eres un cristiano, o un hinduista, o un mahometano, y digo algo que esté de acuerdo con tu formación, tú dirás sí. Si no sucede así, dirás no. ¿Estás tú aquí o solamente está aquí tu formación? Y, la formación es simplemente accidental. La mente no puede encontrar lo que es verdad, la mente no puede encontrar lo que no es verdad. La mente puede razonar sobre ello, pero todo razonamiento está basado en el condicionamiento. Si eres hinduista razonas de una manera, si eres mahometano razonas de manera diferente. Y cada tipo de condicionamiento racionaliza. No es realmente un razonamiento: tú racionalizas. " Osho: Y llovieron flores, capítulo 7 "Si estás escuchando con todo tipo de prejuicios, esa forma de escuchar está equivocada; en realidad es una manera de no escuchar. Parece que estás escuchando, pero estás oyendo solamente, no escuchando. El escuchar correctamente requiere que pongas tu mente de lado. No implica que te vuelvas crédulo, que empieces a creer en lo que se te ha dicho. No tiene nada que ver con creer o no creer. Escuchar correctamente quiere decir: "No me importa estar o no de acuerdo en este momento. Simplemente estoy tratando de oír lo que es. Más tarde puedo decidir qué es correcto y qué es erróneo. Más tarde puedo decidir si lo practico o no lo practico". Y la belleza de escuchar adecuadamente es ésta: La verdad tiene una música propia. Si puedes escuchar sin prejuicios, tu corazón dirá que es verdad. Si es verdad, una campana empieza a sonar en tu corazón. Si no es verdad, te quedas distante, apático, indiferente; ninguna campana suena en tu corazón, no se produce una sincronización. Ésa es la cualidad de la verdad: si la escuchas con el corazón abierto, inmediatamente se crea una respuesta en tu ser; tu centro mismo se enaltece. Empiezas a desarrollar alas; todo el firmamento se abre súbitamente. No es un asunto de decidir lógicamente si lo que se está diciendo es verdad o no lo es. Al contrario, es un asunto de amor, no de lógica. La verdad crea inmediatamente amor en tu corazón; algo se precipita en ti de una forma muy misteriosa. Pero, si escuchas erróneamente, es decir, lleno de tu mente, de tu basura, de tu información, entonces no permitirás a tu corazón que responda a la verdad. Perderás una tremenda posibilidad, perderás la sincronización. Tu corazón estaba listo para responder a la verdad... Recuerda que él sólo responde a la verdad, nunca responde a lo falso. Con lo falso se queda profundamente silencioso, sin respuesta, inalterado, inconmovible. Con la verdad empieza a danzar, empieza a cantar, como si de repente hubiera salido el sol y desapareciera la noche, y los pájaros cantaran y los lotos se abrieran, y se despertara toda la tierra." Osho: The Dhammapada: The Way of The Buddha, Vol. 7, capítulo 9 http://www.oshogulaab.com

lunes, 8 de agosto de 2011


Mitomanía y autoestima baja, dos caras de la misma moneda
Así lo confirma una investigación realizada por el Dr. José María Martínez Selva, catedrático de Psicobiología de la Universidad de Murcia y autor del libro "La gran mentira".

La mitomanía se define como la tendencia patológica a crear episodios de la propia vida, que jamás han existido. Fabulaciones y anécdotas relatadas con detalles exagerados de forma constante, son algunas de las características sobre las que se apoya el mitómano.Ernest Dupré, fue un psiquiatra francés que en 1905 diagnosticó por primera vez esta patología. Dio cuenta de cómo algunos de sus pacientes conseguían satisfacción cuando se convertían en el centro de atención al hacer de sus vidas un relato de episodios fantásticos o dramáticos, pero que en realidad nunca habían acontecido.

Una de las claves para determinar la mitomanía es diferenciar entre la mentira y la sucesión en la creación de episodios. Es decir, no es ninguna novedad, que no hay ser humano que no mienta pero, ¿cuál es el límite entre la mentira normal y la patológica?

En su libro, Martínez Selva afirma que 'puede hablarse de mitomanías no patológicas, como las apreciadas en personas que exageran o adornan todo lo que dicen, conscientes de ello y sin poder evitarlo'. En cambio en la mitomanía hay 'grandes y extensas invenciones, el contenido y la extensión de las mentiras son desproporcionados, las mentiras intentan crear una nueva y falsa identidad en el autor de las mismas que llega, incluso, a creérselas, la mentira es una característica central y persistente en la vida del paciente y la mitología de su vida pasada pasa a suplantar recuerdos verdaderos'. Es decir, para el mitómano no hay un límite discernible entre lo sucedido y lo inventado.

Indagando en los orígenes y las causas de la mitomanía, Martínez Selva ha llevado a cabo una investigación en el Instituto Mexicano de Seguro Social y arribaron a la conclusión que la patología está estrictamente relacionada con la baja autoestima y la imposibilidad de comunicación con el otro. En este sentido el mitómano tiene pánico al rechazo social, y por lo tanto busca impresionar y así, que el prójimo lo acepte y lo respete. 'Es su forma de llamar la atención -explica el especialista- , a través de la exageración o de la invención de historias o anécdotas. Adoptan una posición que les hace parecer más importantes, afortunadas, ricas o inteligentes porque quieren impresionar y que los demás puedan ver lo que ellos quieren ver, pero no son'.

Pero, ¿cuándo comienza la mitomanía? ¿es inconsciente? ¿se desata ante un hecho traumático? EL autor del 'El gran engaño' destaca que puede haber varias razones para que una persona se convierta en mitómana. Una de las causas, puede ser que la mentira se convierte en la única forma de llamar la atención o destacarse. Otras veces es un comportamiento habitual que empezó como un recurso para salir de un apuro o conseguir algo y cómo ha funcionado en ese instante, luego se vuelve reiterativo y se convierte en hábito. . Si es reiterativo y se constata que funciona ante los demás, se convierte en hábito.

Por su parte, Juan Luis Figuerido Poulain, psiquiatra y autor del artículo 'Engaño, enfermedades autoinflingidas y simulación', publicado en la revista 'Salud Mental. Atención Primaria', afirma que la probabilidad de diagnóstico de la enfermedad sucede en mayor frecuencia en pacientes que ya padecen trastornos tales como personalidad antisocial, narcisista, histriónico o border. El especialista aclara que uno de las parámetros para detectar la enfermedad es diferenciar la simulación de la mitomanía. Un mentiroso es completamente consciente de su mentira y aunque el mitómano pueda saber que está mintiendo, el interés que suscitan las historias inventadas en las personas que las escuchan los satisface y refuerza su enfermedad.

Con respecto al tratamiento psicológico, Martínez reconoce que es muy difícil que un mitómano acuda a un especialista en busca de ayuda. 'No es fácil descubrir a un mitómano. El tratamiento psicológico requiere siempre la colaboración activa del paciente. Pero esto es difícil, ya que no se consideran enfermos por ser mentirosos o, por las satisfacciones que obtienen, y así, carecen de interés por cambiar', explica.

Para Figuerido, en estas circunstancias se vuelve fundamental el rol de la familia o el entorno del paciente, y lo recomendable es hacerle entender que las mentiras no son necesarias para ganar la aceptación social.

® Vidapositiva.com

domingo, 7 de agosto de 2011

Bailar aumenta la rapidez mental y la autoestima


El Centro de Psicología del Baile de la Universidad de Hertfordshire descubrió que el baile no sólo mejora el ánimo, sino que también ayuda a la autoestima, a la búsqueda de pareja e, incluso, a mejorar la vida de quienes tienen Parkinson

Domingo 07 de agosto de 2011


El Centro de Psicología del Baile de la Universidad de Hertfordshire descubrió que el baile no sólo mejora el ánimo, sino que también ayuda a la autoestima, a la búsqueda de pareja e, incluso, a mejorar la vida de quienes tienen Parkinson.

'Bailar es fundamentalmente instintivo', dice Peter Lovatt. Bailarín profesional y psicólogo, este inglés decidió unir ambas pasiones para estudiar los efectos de la danza en el cerebro. Lo que ha encontrado es de lo más variado.

'En sociedades como la inglesa y otras europeas, en general, la gente baila más cuando está buscando pareja -dice-. Esto es evidente con la gente joven, pero también se ve un alza cuando se está en la edad promedio del primer divorcio. En el Reino Unido, hay muchas discos para «mayores de 30» o clubes de salsa que son muy populares entre hombres y mujeres por igual.'

Pero el estado civil no es lo único que puede revelar las destrezas rítmicas. Un estudio hecho en discotecas descubrió que los hombres son más atractivos al bailar cuando tienen altos niveles de testosterona, mientras que las mujeres lo son cuando están en la etapa fértil de su ciclo.

'Las mujeres fértiles mueven pronunciadamente las caderas y casi no agitan otras partes del cuerpo -explica el psicólogo-. Pusimos detectores de movimiento oculares a los observadores masculinos y su vista se centraba en las caderas, foco que consideraron atractivo. Pero si estaban frente a una mujer que meneaba todo su cuerpo por igual, la vista de ellos se dispersaba provocando la pérdida del interés en ellas.'

Lovatt también quiso saber qué pasa con la autoestima y el desempeño del bailarín. Luego de encuestar a casi 14.000 personas, concluyó que las mujeres se sienten más seguras al bailar que los hombres, pero que ambos tienen altibajos de confianza.

Ellas bailan sin temor desde la preadolescencia hasta los 16 -momento en el que aparece el temor al ridículo-, y al entrar en la veintena recobran la confianza, descubrió Lovatt. En cambio, los hombres entran en confianza lentamente y en forma sostenida hasta que pasan los 30, momento en que la pista de baile los vuelve a intimidar. Sólo a mediados de los 50 ellas vuelven a confiar en su baile, mientras que ellos lo logran pasados los 60.

Pero el baile no sólo cambia las percepciones internas y externas, también tiene consecuencias en las acciones. 'Moverse al ritmo de la música tiene efectos tanto psicológicos como fisiológicos. Entre estos últimos están la producción de hormonas y cambios en el ritmo cardíaco, presión sanguínea y el tono muscular.'

Incluso, agrega Lovatt, agiliza la mente. Tras seguir una rutina de pasos dada -como la coreografía de 'Macarena'-, aumenta significativamente la velocidad con que el bailarín resuelve multiplicaciones simples. Pero si esa misma persona pasa 15 minutos bailando con pasos improvisados, su capacidad mental mejorará para resolver problemas con más de una respuesta correcta.

La conclusión, dice, es que bailar sirve para el cuerpo y para la mente. ¿Tiene miedo al ridículo? No lo tenga, se trata de 'dejar los complejos, relajarse y ser libre'.

EL TANGO Y EL PARKINSON

Estudios recientes han comprobado que personas con Parkinson que han tomado clases de tango recuperan visiblemente la estabilidad al caminar y mejoran su movilidad. En el Centro de Psicología del Baile quieren evaluar si bailar puede retardar el inicio de esa y otras enfermedades degenerativas..

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/

miércoles, 29 de diciembre de 2010


Ceguera a la introspección… o la tendencia al autoengaño…


Nosotros los seres humanos tenemos una fuerte tendencia a sobrevalorarnos y autoengañarnos. En la Psicología Social el “Efecto del exceso de confianza” nos adelanta que en muchas ocasiones la confianza en nuestras potencialidades o desempeño sobrepasa con creces nuestro poder y precisión objetivos.

En otras ocasiones buscamos explicaciones falsas o racionalizantes para explicar nuestros comportamientos y decisiones. En Psicología esto se conoce como la “Ilusión de la Introspección”, un nombre dado al proceso mediante el cual creamos una justificación para nuestras decisiones cuando realmente no sabemos por qué las hemos tomado.

Una de las primeras aproximaciones a este concepto fue la realizada por los psicólogos de la Universidad de Michigan Richard Nisbett y Timothy D. Wilson en el año 1977; quienes a partir de una serie de experimentos hipotetizaron que, cuando no podemos acceder al proceso mental que nos conduce a una decisión determinada, inventamos una explicación que le brinde algún sentido a la misma.

En el experimento en cuestión los investigadores entregaban pares de medias a un grupo de mujeres y les pedían que escogieran aquel que más les gustara. Una vez realizada la elección, las mujeres explicaban los detalles que las habían decidido, haciendo referencia a aspectos como: la textura, el color, la apariencia… Pero el experimento escondía un truco: realmente todas las medias que les habían entregado eran idénticas.

Pero la Ilusión de la Introspección quedó aún más clara en un experimento más reciente desarrollado por Johansson y Hall. En esta ocasión los investigadores mostraban a las personas dos fotografías del sexo opuesto para que escogieran aquella que les resultaba más atractiva. Sucesivamente, cada persona debía justificar su decisión. Lo curioso era que el experimentador, mediante un truco de manos, cambiaba la imagen que había sido seleccionada y al final, le mostraba la foto que éste no había seleccionado.

Asombrosamente, el 70% de las personas no se percató del engaño y, evidentemente, inventaba motivos por los cuales había seleccionado aquel rostro. Por si esto fuera poco, los investigadores le preguntaron a las personas si serían capaces de detectar un movimiento en el cual le cambiasen las imágenes. El 84% de las personas engañadas afirmó que serían totalmente capaces de detectar un truco de ese tipo. :-0

A este fenómeno los investigadores le llamaron “Ceguera a la elección” (ya sabemos que los psicólogos tienen una extraña compulsión por llamar a las mismas cosas con nombres diversos) y, como es de suponer, ha sido objeto de múltiples experimentos más que lo confirman.

En resumen, que en muchas ocasiones somos víctimas de nuestros propios prejuicios o creencias erróneas. Pensamos que tenemos un gran conocimiento sobre nosotros mismos cuando verdaderamente estamos tomando decisiones improvisadas pero no deseamos (o no somos capaces) de reconocerlo. Así, usualmente nos dejamos tentar por la ilusión de que somos mejores que el promedio de las personas (el prejuicio del punto ciego) o creemos que nuestros valores y formas de pensar están más extendidos y son compartidos por un mayor número de personas de lo que realmente están (el efecto del falso consenso). Trucos que nos juega la mente o… quizás… trucos que nos hacemos a nosotros mismos para evitar enfrentar el hecho de que realmente tenemos un control muy escaso sobre nuestro medio.


Fuentes:
Johansson, P. et. Al. (2005) Failure to detect mismatches between intention and outcome in a simple decision task. Science; 310(5745): 116 – 119.
Nisbett, R. E. & Wilson, T. D. (1977)Telling more than we can know. Psychological Review; 84(3): 231-259.

miércoles, 30 de septiembre de 2009


La autoestima: un equilibrio necesario, pero complejo

Una persona que no está satisfecha consigo misma no podrá afrontar la vida con la decisión y optimismo necesarios, lo que desembocará en una falta de confianza en su entorno y en todos los ámbitos de su vida

El valor que cada persona se otorga a sí misma es de vital importancia para el propio bienestar y para las relaciones personales. Un juicio poco realista y negativo puede ocasionar decepciones reiteradas que no harán más que mantener un ánimo decaído. Si, por el contrario, se consigue dar valor a las propias cualidades, sin atender en exceso a los defectos personales, es posible mejorar la forma de afrontar tanto las situaciones favorables como las adversas. Además, si se consigue cambiar la comunicación con uno mismo y con los demás de forma que nadie salga perjudicado, el bienestar está garantizado.

Nuestra propia valoración
La autoestima es la valoración que hace cada persona de sí misma. Tiene mucho que ver con el autoconcepto, que es la forma en que cada uno se percibe. Este "autoconcepto" se construye a través del tiempo mediante la información que llega de los demás y que se añade al concepto que se tiene de uno mismo. De ahí que una buena autoestima suela provocar un efecto positivo en cadena en la vida de las personas y los distintos procesos a los que deben hacerse frente se afrontan con seguridad, motivación y una dosis extra de optimismo. Es obvio pensar que, con estos elementos, quienes gozan de una autoestima elevada tienen un mayor número de probabilidades para triunfar en la vida laboral, familiar y social.

Por el contrario, los efectos de una baja autoestima suele ser negativos. La persona que no está satisfecha de sí misma raramente afrontará la vida con la decisión y optimismo necesarios. Este déficit desemboca en falta de confianza y se convierte en un motivo más para reforzar la valoración negativa que una persona realiza de sí misma. Es lo que se conoce como "la profecía de autocumplimiento", un efecto que se produce cuando alguien no se valora en exceso, rinde por debajo de sus posibilidades y genera un circuito cerrado de acontecimientos en los que la baja autoestima se mantiene por debajo de lo normal, ya que los "malos" resultados confirman la mala opinión que un individuo tiene de él mismo.

La autoestima forma parte importante de la comunicación humana. De hecho, la confianza que desprende un individuo con una buena autoestima es vital para el mantenimiento de relaciones sociales sanas, ya que no sólo se conseguirá el respeto de los demás sino que además servirá para conservar un buen autoconcepto. También la falta de confianza en las relaciones causada por una baja autoestima se hace evidente ante los demás: las relaciones son desiguales, de baja calidad y se crea un círculo que se retroalimenta y se mantiene en el tiempo.

¿Se puede modificar la autoestima?
Con el fin de que la autoestima de uno mismo sea mayor, es necesario hacer un ejercicio de autoevaluación realista. Esto puede ser tan sencillo como escribir un listado de cualidades personales en el que se incluyan también algunos defectos. Para ello, es aconsejable relajarse, buscar un momento tranquilo sin que estímulos externos distraigan la atención.

Una vez efectuada la lista, debe guardarse como algo muy valioso, porque conviene concienciarse de que las cualidades personales son las herramientas de las que dispone una persona para afrontar los distintos acontecimientos, tanto positivos como negativos. La inclusión de algunos defectos también es necesaria porque es importante aceptarlos como parte de uno mismo. No existe la "persona sin defectos" y, por este motivo, deben ser tolerados y comprendidos, pero sin que lleguen a tomar protagonismo. El listado sirve además para recordar las bondades que hay en uno mismo y utilizarlo cada día como la parte más importante.

Hay que tener en cuenta que la autoestima se construye con la experiencia de cada uno y es la que permite la valoración del autoconcepto, que influye en lo que nos decimos a nosotros mismos y que se conoce como el "auto-habla". Las personas con baja autoestima suelen mantener un auto-habla negativa sobre sí mismas, califican sus acciones por debajo de lo normal y de forma poco realista. Prestar atención a las afirmaciones que cada persona realiza de sí misma y de las acciones que lleva a cabo es de vital importancia para identificar las que priman la perspectiva negativa de su autoconcepto. Enunciaciones como "no puedo" o "es imposible" deben cambiarse por otras positivas como "podría" o "intentaré" para no cerrar la mente a posibilidades más optimistas.

Lo mismo sucede con la opinión sobre los propios defectos, que aparecen como sentencias que autoevalúan de forma negativa. Es aconsejable modificarlas por otras más positivas que realcen las cualidades más que los defectos. No obstante, si se hace demasiado difícil sustituirlas, se puede recurrir a colocar un "pero" al final de la frase para introducir alguna de las cualidades personales que ayudará al optimismo: "me costará conseguirlo, pero mantendré mi constancia para intentarlo".

Una de las condiciones para reforzar la autoestima pasa por atender cómo se desarrolla la comunicación con los demás. Si se ejercita lo que llamamos asertividad (capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular ni manipular a los demás) para la comunicación interpersonal, la autoestima aumenta y la comunicación mejora. Si se logra respeto hacia los propios valores y opiniones sin sentirse culpable, sin imponer ningún criterio y sin despreciar el punto de vista ajeno, la sensación de bienestar con uno mismo en relación a los demás no tardará en aparecer.

Si se añade, además, un tono seguro y firme, aunque no ofensivo, se conseguirá que las otras personas acepten de buen grado opiniones e iniciativas, lo que redundará de manera beneficiosa en el autoconcepto. Así, se mejorará la autoestima personal sin que nadie se sienta inferior y evitará el propio menosprecio.

Pero, ¿qué sucede en el caso contrario?
Por lo tanto, mantener una buena autoestima es muy sano, y se hace indispensable cuidarla y mantenerla en un estado óptimo. Sin embargo, en exceso puede causar efectos nocivos, similares a los que pueden sufrir las personas con un déficit. Y es que no debe confundirse una buena autoestima con una actitud engreída, que sí puede inducir incomodidad en los demás y generar relaciones desiguales que terminan perjudicando el bienestar propio y del entorno.

Además, quien se estima en exceso no es muy consciente de ello, y mucho menos de los problemas que le ocasiona. Por este motivo, es importante atender a la opinión de los demás. La sobreestimación de uno mismo puede causar una actitud defensiva e intolerante, incluso, hostil.

Una persona que se sobreestima, a su vez, minusvalora a los demás y ello le provoca más conflictos en sus relaciones. En este caso, sirve de poco intentar convencerla de que se equivoca actuando de esta manera. Sin embargo, se puede realizar el mismo ejercicio de comunicación que con la autoestima baja: practicar la asertividad. Así, se puede mantener un punto de vista firme pero sin causar daños ni conflictos innecesarios. Es más, la asertividad despertará en los demás el respeto y admiración que la persona desea, pero de una forma sana y controlada.

consumerersoki.com

lunes, 30 de marzo de 2009


Perdónate, acéptate, reconócete y ámate…
Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría, ni sufriste el más grande dolor....
Dice Facundo Cabral

De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo; ahora mismo le puedes decir basta a los hábitos que te destruyen, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida por el camino perdido.

Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.

Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría, ni sufriste el más grande dolor.

Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva en el Nuevo día. Vive de instante en instante, porque eso es la vida. Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿Cómo no gozar y respetar este momento?

Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿Por qué te preocupas tanto?

No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la tierra.

En la tranquilidad hay salud, como plenitud, dentro de uno.

Perdónate, acéptate, reconócete y ámate.

Recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos; pero no los culpes, porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.

Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo.

Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, ¡Pero no digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes!.

Si quieres recuperar la salud, abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades.

Perdona a todos y perdónate a ti mismo, no hay liberación más grande que el perdón; no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza, y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica (agotadora y vana tarea), que te hace juez y cómplice de lo que te disgusta.

Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.

El bien y el mal viven dentro tuyo, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse.

Lo que llamamos problemas Son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.

No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas, ya son ganancia.

Cuida el presente, porque en él vivirás el resto de tu vida.

Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente.

de Vida Positiva