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miércoles, 14 de agosto de 2013

La salud mental como una construcción colectiva

Es psicóloga social, licenciada en Administración de la Universidad de Buenos Aires y máster en psicología social con orientación grupos e instituciones. Es compiladora del libro “La salud mental como construcción colectiva. Aportes de la psicología social”, que fue presentado días atrás en la facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Unju.
¿De qué se trata el libro “La salud mental como construcción colectiva”?
Es un conjunto de artículos, que no es lo mismo que “una sumatoria de artículos”, sino que es un compendio de artículos que siguen el mismo latido, en el sentido en que coinciden en la manera en que cada psicólogo social que abordó las distintas intervenciones, y la direccionalidad que le imprimimos a la intervención. Además, está basado en una construcción de salud mental a partir de la psicología social propuesta por el doctor Enrique Pichon Riviére.
En el libro se toman distintos hechos históricos que han afectado colectivamente a distintas comunidades de nuestro país. Así se trabaja por ejemplo la guerra de Malvinas, casos de gente que quedó en la calle en 2001, el incendio de Crogmañón y las inundaciones en Santa Fe en 2003, entre otros.
Son una serie de temas que se conocen como “un antes y un después” para una comunidad específica que se vio afectada por ese hecho. Son situaciones que han afectado gravemente a la sociedad y luego fueron intervenidos por psicólogos sociales. No es simplemente el relato de cómo los hechos fueron abordados sino que hay una reflexión en su revisión. Es una reflexión para recapacitar y volver a capacitarse en conceptos que se trabajan cotidianamente.
¿A quiénes está dirigido principalmente el libro?
El libro está dirigido principalmente a todas aquellas personas que trabajan en el ámbito comunitario, para quienes están a cargo de grupos específicos.
Fundamentalmente que la salud mental es una construcción colectiva, primero porque nosotros entendemos la salud mental como una temática muy cercana al aprendizaje, en el sentido de que las personas puedan establecer un contacto con la realidad que les permita abordar cosmovisiones, abordar los obstáculos y encontrar respuestas a sus preguntas.
Hay una mirada integradora de la salud mental, una lectura que le permite a la persona abordar saludablemente distintas situaciones. Esto es un proceso de aprendizaje, y desde ahí nosotros articulamos la salud mental del individuo con el aprendizaje.
¿El abordaje de los casos apunta más allá de los individuos?
No, en realidad no. Porque nosotros planteamos en el libro a la salud mental del individuo en las distintas instancias que atraviesa el sujeto luego de una situación de crisis colectiva. La direccionalidad que le imprimimos a la intervención es la del protagonismo de los sujetos, es decir, que ellos sean protagonistas de su historia personal y social que están viviendo en ese momento. Para poder ser protagonistas tienen que tener una lectura de la realidad apropiada, sino no pueden transformar esa realidad y tampoco pueden transformarse ellos mismos.
Eso es lo que nosotros entendemos como fundamental en la direccionalidad de nuestra intervención, que los sujetos pude ir logrando una autonomía, fortaleciendo su identidad y su autoestima, con la mirada particular que es la del psicólogo social. Que es justamente la mirada por la cual nos convocan, es una mirada integradora, abarcativa, que no fragmenta, que contempla la complejidad, que contempla las contradicciones y siendo consciente de las contradicciones las pone en juego para beneficio de la intervención, para beneficio del propósito por el cual estamos ahí trabajando con las personas.
Los sujetos que han vivido situaciones muy dramáticas o muy críticas son sujetos que sienten que son inexistentes, porque no se sienten comprendidos, ni acompañados en su dolor. Pienso por ejemplo, en los inundados de Santa Fe que perdieron sus casas y sus familiares o en los chicos que sobrevivieron de Crogmañón.
Por lo tanto, lo que nosotros logramos con las intervenciones es volverlos visibles otra vez para alguien, para nosotros en este caso que los acompañamos en su dolor, en su perdida. Los acompañamos en principio porque nos solidarizamos y porque nos identificamos con ellos en su situación, pero además, desde lo profesional acompañamos con una intervención concreta con la que puedan ir saliendo poco a poco de la situación en la que están. Eso es lo que trata de reflejar fundamentalmente este libro.
GRACIAS "EL TRIBUNO DE JUJUY"

miércoles, 18 de julio de 2012

Cuál es la Ética y la Moral de la Psicología Social?


Desde hace algún tiempo me vengo haciendo esta pregunta ¿Qué sería no tener ética en la Psicología Social?


Creo que, con el tiempo, he podido comprender e incorporar los aspectos técnicos y teóricos en los que se sustenta la Psicología Social para su lectura e interpretación de la realidad social y para su operación en ella; pero me sigo preguntando por los aspectos que hacen a los principios éticos y morales desde los cuales se observa, registra, interpreta y opera. En este sentido creo que se hace necesario esbozar una deontología psicosocial que forme parte de nuestra praxis profesional cotidiana.

Pero entonces surge una nueva pregunta ¿Posee la Psicología Social, en tanto disciplina científica, una deontológica definida? Y si existiera ¿Cabe, de alguna manera, re-pensar esta deontología o la misma se alza como dogma? Propongo entonces algunas consideraciones para el debate.

Personalmente creo que una concepción ética de la Psicología Social se ha configurado alrededor de la noción de salud propuesta por Enrique Pichón Riviere. Es decir, la adaptación activa a la realidad como un principio que sustenta nuestra praxis. Un principio que se propone como ideología, adaptarnos activamente a esa realidad de la que somos producto y productores, dejando claro que no se trata de una adaptación entendida como sumisión a la realidad, sino justamente lo contrario, como transformación de la misma. Creo que en este sentido esta ética psicosocial es inmutable.

Es en este punto donde la ética propone una praxis, un hacer, una moral propia de la disciplina que ha de alzarse no como una moral teórica sino como una moral operativa. Creo que esta moral operativa psicosocial se comienza a esbozar en esas aptitudes y actitudes que un/a operador/a debe construir a lo largo de su proceso de formación e incluso de su ejercicio profesional. En efecto, la moral psicosocial tiene que ver con el descentramiento, con la distancia operativa, con la tolerancia, la contención, la abstinencia, el desciframiento, con el ejercicio permanente de revisarnos desde nuestra implicación y desde nuestra contratransferencia. Esta moral psicosocial requiere ser revisada permanentemente, en un proceso dialéctico y espiralado en la búsqueda de una objetividad creciente.

Pero esta moral operativa de la psicología social debe, a mi entender incluir otros aspectos más sutiles, quizás menos teóricos o técnicos. Me refiero a aspectos como el respeto por la identidad cultural de los sujetos con los que trabajamos, con la conciencia de una cosmovisión ancestral, con el amor en su expresión más profunda y revolucionaria, pero también con la firmeza de que no debemos convertirnos en camaleones que, en honor a una adaptación activa mal interpretada, terminemos asumiendo posiciones que no nos son propias, pretendiendo ver la realidad desde un lugar donde no estamos, reproduciendo conductas esteriotipadas, convirtiéndonos en capitalistas de la Psicología Social, es decir operando desde una moral que se contradice con la ética psicosocial. Ahí estaremos equivocando el camino y dejando de ser éticos.

Saludos.


Gustavo Ereño- Operador en Psicología Social (Chaco)

miércoles, 28 de enero de 2009

POESÍA


EXISTENCIALES


Todo lo que veo y siento
es recuerdo o su sombra
memoria densa e inquieta
que me atiza
con cada paso transcurrido
Cajón desnudo
que atesora silencios
Que aun agazapados
saben alcanzarme
con destellos a mi todo
entre laberintos de imágenes
que devoran mi pasar
en lenta fragmentación
de certidumbres y dudas
Ya que mi rostro de entonces
ya no es el mío

***

Quieras confundir al desaliento
de la incógnita callada
que buscas despejar
con presurosa curiosidad
Pero ella no conoce
precipitada entrega
y sólo es máscara luminosa
que gira y se deshace
en fatigado abismo

***

Crueles evidencias del desgaste
Avizoran el horizonte del fin
Presunción del viento
y su polvo de cubrirlo todo
La huella inevitable del recorrido
Hundida en tu propio seno
de derrotadas ilusiones
Te empuja en destino incierto
sobre la constelación del vano eco
Línea que te es fiel
para quebrantar signos detenidos.

Enrique Pichón Riviere


En la primer poesía la memoria, el paso del tiempo.
Tema de indagación de Enrique Pichon-Riviere también en los últimos momentos de su vida. En la segunda la incógnita, la curiosidad, la ilusión y el desaliento.
En la tercera otra vez el tiempo, la “huella inevitable del recorrido” y el “destino incierto. ”
Fernando Fabris