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lunes, 10 de agosto de 2009


Los reencuentros

El viejo psicoanalista argentino, don Enrique Pichón Riviére aseveraba: "cada encuentro es un reencuentro", refiriéndose a que cuando uno se encontraba con alguien que jamás había visto, éste probablemente nos disparara sentimientos y recuerdos de personas que pasaron por nuestra vida, y que quizá las hagamos aparecer como atributos de esta persona.

¿Y con los reencuentros? Alfredo Grande, el psiquiatra argentino dedicado al psicoanálisis implicado categoriza, parafraseando a Pichón en su inconfundible estilo aforístico, en forma inversa, y amplía: "cada reencuentro es un encuentro". Esto mismo, trataremos de explicarlo a nuestro modo.

¿Quién puede hablar de reencuentros? Inevitablemente quienes ya han vivido un tramo considerado en sus vidas. Podemos suponer alguien que ha atravesado vivencias de encuentro y pérdidas, alguien que ya ganó y perdió alguna vez, de quizás quien lo dio todo creyendo que eso era lo mejor y recibió lo contrario, o nada, o del que no dio, ni da nada nunca, porque no quiso, no pudo o no supo, y no llega a comprender por qué no recibe nada como esperada contrapartida. En definitiva, de reencuentros puede hablar el que algo ha vivido en tantas situaciones vivenciales más.

El tema resulta interesante ahora porque viene inducido y facilitado con la irrupción de las nuevas tecnologías informáticas que, con cierta instantaneidad, nos facilita reencontramos con personas que hace años no veíamos, y también de remotos lugares.

Detengámonos un segundo. Si desde la perspectiva más psicológica, el otro, aún en el presente, no es sólo el otro, sino, en buena medida, lo que más de una vez le atribuimos desde nuestras propias ideas, sentimientos, miradas y fantasías, ¿quién será entonces este otro, que pasó por nuestra vida hace tantos años y ahora se nos reaparece en el presente?

Este otro, que también somos nosotros, para él, indudablemente, es otra persona, aunque sea esa misma que conocimos hace años, desde nuestro pasado, nuestros recuerdos y nuestras reconstrucciones. Y que, inevitablemente, vamos a tratar "reconstruirla", en este reencuentro, con más o menos éxito, desde el recuerdo de aquel tiempo y lugar cuando dejamos de verla. Y entonces, varios datos inevitables, un tanto frustrantes: hubo una historia que ya no la hay, y además, entre aquella persona que "dejamos" y ésta, lo que pasó hasta el reencuentro, es un hueco, un enigma, desde lo vivencial nuestro.
Precisamente, porque durante el tiempo transcurrido no compartimos con ella una historia, y que sólo se llenará, si es que se llena, porque quizá no se pueda o no se desee hacerlo, desde éste único e inevitable presente.

Salvo que, como actitud fijista, detenida, uno quede entrampado con las fantasías de un pasado que fue, de nostalgia quizá, en el aquí y ahora, lo cual puede ser fuente de más de un malentendido o sobreentendido. Lo que se denomina "falso enlace", aun en los encuentros presentes.

No porque los recuerdos, siempre subjetivos, por supuesto, sean "falsos", sino porque éstos ya no pueden dar cuenta de esta "nueva" persona reencontrada en el presente, si no sólo como esbozo lejano, muchas veces falible, de lo que es ahora.

Es que somos seres de cambio y en perpetuo cambio, aún con ciertas rutinas y estructuras relativamente fijas, y atravesamos la vida con vicisitudes y dificultades, a las que nos adaptamos como podemos y que, indudablemente, nos modifican.

Internet, el facebook, el messenger desde no hace tanto, están produciendo, mejor dicho, facilitando unos inducidos "viajes" al pasado, de reencuentro, aún virtual, lo cual produce consecuencias diversas. Ni malas ni buenas, o ambas. Como la vida misma.

Uno puede de repente reencontrarse, búsqueda mediante o no, con personas que no imaginaba: ese vecino carpintero que vivía hace 30 años allá en la esquina y ahora vive en Grecia y trabaja de pescador; o con un primo que dejó de ver a los 7 años y ahora vive en el primerísimo mundo ; o con esa novia o novio que fue, o no, y que ahora, indudablemente, ya no es, y que, aunque nos resulta irreconocible a nuestra vista y a nuestros sentimientos, parece "como que" podemos ya estar de nuevo con él o ella en aquel tiempo, "viajando", como si no hubiese pasado el mismo. Algo de la fantasía de la saga de "Regreso al futuro", la película de los años 80. Lo mismo con un disco, un libro, una película, o con quienes los disfrutaron y compartieron en una época pasada.

Ahora, ¿es bueno o malo reencontrarse? A veces se da sin pensarlo, sin desearlo o sin esperarlo, como que una suma de coincidencias lo determinan y producen el hecho; así como otras veces uno encuentra lo que no buscó, o busca afanosamente lo que nunca encontrará. Variantes diversas y tantas más. De hecho, todo esto ocurre porque, entre otras consecuencias a vivenciar, uno no sabe cómo afectó la variable "tiempo" en aquél, y en uno mismo, y lo pone a prueba a partir de un deseo.

Por eso, hay personas a las que reencontrarse después de muchos años les hace bien. Aunque sus vidas no hayan sido, o no hayan logrado, todo lo que se propusieron, y que, al reencontrarse con los otros, en las comparaciones, que a veces se vuelven odiosas por no considerar las diferencias, igual, pueden integrar aquellas figuras del pasado con este "ajuste" tantas veces doloroso que impone el presente.

Así como hay otras personas que no pueden tolerar esto. Son personas que se sienten incómodas en el reencuentro-encuentro (por ejemplo, en las clásicas reuniones de compañeros de la escuela secundaria), y se ponen muy tristes. Luego, deciden no ir más a las mismas y prefieren quedarse con la imagen detenida de los otros, y de ellas mismas, de lo que fueron. Al fin, el paso del tiempo, entre otras cosas, les resulta intolerable.

Lo valorativo aquí no cuenta. Toda intelectualización ante el dolor y las vivencias propias, apenas las ordena, pero no las evita. Y es sabido, cada uno, con lo que tiene, con lo que siente y con lo que le pasa, hace lo que puede.

Aunque sí se puede ver un reencuentro o los reencuentros, no necesariamente, como una apertura a perspectivas nuevas, a otras miradas sobre lo ocurrido y a nuevos proyectos, sin asegurar su éxito, claro, como en todo presente, y a partir de él.

Asimismo, se lo puede pensar, desde lo sensible, como un mínimo homenaje tierno y de gratitud a aquellos que fueron significativos en nuestro pasado, y que ya no son. Aunque sus brillos, como el de las estrellas en el cielo, nos permiten integrar, de alguna manera, nuestra propia historia. Siempre inacabada y abierta a lo nuevo, cada día.


Roberto Sánchez

Psicólogo social

Revista Guía Aldea

viernes, 15 de mayo de 2009

13/05/09
EXCLUSIÒN TOTAL
Por Alfredo Grande

“Para la cultura represora no es problema que mueran muchos.
El problema es que nazcan demasiados”
(aforismo implicado)

Informe anual de UNICEF sobre el Estado Mundial de la Infancia 2008
Pese a los avances, 25 menores de un año mueren por día en el país
La mayoría de ellos por causas evitables, como infecciones respiratorias y bajo peso.
Lo advierte el capítulo sobre Argentina del informe anual de UNICEF sobre el Estado Mundial de la Infancia. La edición 2008, que recorre los avances y las deudas que los Estados tienen con los más chicos, subraya esta cuenta pendiente y destaca las “disparidades” que afectan a los niños y niñas argentinas al nacer, y que son “factores de riesgo de mortalidad infantil”.
En 2006, casi 9.000 chicos fallecieron antes de cumplir 1 año. Si bien fueron 551 niños menos que en 2005, problemas que -en general- podrían evitarse siguen amputando a diario el futuro de 25 bebés. “Más de 4.000 chicos se salvarían si se lograra reducir lo reducible”, enfatiza el informe.
(Diario Clarín 22/01/08)

(APe).- 25 accidentes de tránsito por día. El horror. 25 kilómetros de automóviles atascados en algunas de las autopistas del sur, todos los días. Pavoroso. 25 valijas descubiertas diariamente en diferentes baños de funcionarios. Increíble. 25 resoluciones que en un solo día el robot cleto 3 no pudo votar positivamente. Destituyente. 25 piquetes que dejaron varados en un solo día a media ciudad y a un tercio del campo. Maquiavélico. 25 listas testimoniales que se arman diariamente para que el frente siga con la victoria. Portentoso. 25 glaciares derretidos todos los días por brutalidad extractiva de las empresas concesionarias. Ecológicamente inadmisible. 25 suicidios en 24 horas inducidos por no poder leer, beber, comer, cagar, sin ver o escuchar a tinelli. Bochornoso. 25 por ciento de aumento de precios al consumidor, medidos por el indec, quizá como evidencia de la mejoría del organismo antes de su definitiva muerte. Asombroso. 25 robos a mano armada seguidos de muerte de remiseros en el conurbano. Espantoso. 25 asaltos a mano armada y pies más armados todavía en countries selectos del conurbano VIP. Inaceptable. 25 faranduleros sorprendidos in fraganti consumiendo drogas legales pero no demasiado en sus after hour diarios. Rechazante. 25 puntos de rating de la maldita televisión basura. Envidioso. 25 declaraciones diarias de funcionarios destinadas a lobotomías funcionales para el credo del bicentenario: sea buen vecino: no confronte y saque la basura en horario. Ignominioso. 25 depósitos bancarios off shore, on line, express, out country, pay per view, day by day, siguiendo pistas suizas y sucias. Asqueroso. 25 piquetes en zonas pico, en horas pico, durante todo un día pico, con un caos mayor que el financiero. Picoso. 25 declaraciones, aclaraciones, perturbaciones por las listas testimoniales, sin aclarar testimonio de qué son, si de matrimonio, pandemonio, un demonio, patrimonio. Engorroso. 25 notas sobre la selección nacional, el fútbol inglés, alemán, español, la champion league, la nba (liga de básquet de estados unidos) la nbi (necesidades básicas insatisfechas) el golf, el gofio, campeonato de parapente, copa toyota, copita 3CV, diarios deportivos, programas deportivos, conferencias deportivas. Pantanoso. 25 declaraciones de especialistas, de otros que no, sobre dengue, fiebre porcina, gripe aviar, tos convulsa de la merluza, culebrilla de la vizcacha, diarrea del yacaré. Estrepitoso.

Y en letra muy chiquita, en alguna página del diario, de esas que están en un corralito de avisos, perdida incluso para los pocos interesados, y nunca encontrada para los millones de desinteresados, el único 25 que me importa. Los niños menores de 1 año que diariamente mueren en la argentina por causas evitables. ¿Las infecciones y el bajo peso, correlato económico político de la miseria, de la exclusión, son evitables? Para este sistema predador, son necesarias. No se quieren evitar porque además son preparatorias de otras muertes, tan anunciadas como la muerte total. Las infecciones serán de todo tipo de manipulación política y partidaria, contaminaciones con discursos mentirosos, contagios con promesas nunca cumplidas. El bajo peso será del cuerpo social, simbólico, deseante, que nunca terminará de crecer. El número 26 tendrá que combatir día por día, noche tras noche, los mandatos criminales de la cultura del 50 y 50: mitad para pocos ricos, mitad para muchos pobres. La cultura del sobreviviente, superado el asesinato de ese día, será la invención de modos de gambetear a la parca, que, vengativa porque se le escaparon algunos, va por más, siempre por más muerte. Las infecciones y la falta de peso, endemias varias y hambres crónicos, terminarán la tarea para que todos los números 26, más temprano que tarde, encuentren su destino. La paco-adolescencia hará el resto, y no importará demasiado el destino de los cuerpos. El destino de las mentes está asegurado, el músculo duerme y el pensamiento descansa para siempre. Pocas formas de vivir y muchas formas de morir para el número 26, aquel que pudo escapar por algún tiempo, de esa forma de exclusión total que es la muerte. Pero además, para hacerla completa como le gusta al imperio, ese 25 es una suma donde queda oculta la desproporción entre centro y periferia. Entre los riesgos de la exclusión y los privilegios de pertenecer. Mientras tanto la serenísima sigue haciendo publicidad, puerto madero y palermo hollywood siguen aumentado el precio del metro cuadrado, las mineras hacen sus negocios porque los conquistadores finalmente encontraron el oro y la plata y se lo siguen llevando, las prepagas en salud siguen sobrefacturando porque no le dan pelota al indec, y, como todos saben, estamos bien y vamos mejor. El ahora repudiado rey de las privatizaciones, descubridor de gobernadores y vice presidentes, el profeta del desastre, que por error una cigüeña dejó en anillaco, tenía la certeza delirante que “estamos mal pero vamos bien”. Sin embargo, desde el 90 la exclusión total no bajó en la realidad real, aunque se la puede maquillar modificando las formas de medición. Apostando al mal de menos, el consuelo de cómplices.

Para escribir esta nota, tuve que dejar de pensar en las niñas y en los niños que entraban en la zona de la exclusión total. Ojalá que esos muertos solitarios del abandono total, no hayan sentido la brutal crueldad que los asesinaba. Es insoportable pensar cuánta vida matamos cuando matamos la niñez. ¿Podrán descansar en paz? Ojalá que esos 25, sí. Nosotros, espero que no.

Mayo 2009

Agencia de Noticias Pelota de Trapo