lunes, 14 de julio de 2014

DESPUÉS DEL MUNDIAL, LA VIDA REAL...

Empezó la vida real detrás del mundial, empezó con los desordenes, con la violencia, con la anestesia generalizada a la que tanto nos estamos acostumbrando los argentinos, pienso y digo ¿ahora vamos a entender que socialmente estamos desmadrados? ¿que si un día la maravillosa Maria Elena Walsh dijo "Pais Jardín de Infantes" hoy somos de secundaria "Adolescentes-adoleciendo"? ¿Que mezclamos el festejo, con la violencia, con el consumo, con el desmadre, con lo contra-social? Y bueno, reitero, pasó el mundial, y como ayer fue poco, ahora hablan de volver al obelisco la Selección para que el Pueblo... ¿festeje-reciba?, mientras se están juntando los pedazos de las veredas, de los negocios, y más...
Y muchos de nosotros, seguimos trabajando, seguimos imaginando lo que significará movernos en esos alrededores en el día de hoy, mientras los violentos descansan, imaginan y esperan por donde seguir... en la caza se llama ACECHO...
Gente despierten, si socialmente éste desorden nacional no se organiza, si no despertamos , nos daremos cuenta, como ya nos ha pasado cuando debamos construir un futuro con los escombros del pasado.
Tengo 52 años, y se de que hablo, no me lo contaron, no lo leí, no lo estudié, ya lo viví...




miércoles, 2 de julio de 2014

- En la Unidad Penal Nº 3 “José Boglich”, de Concordia, se está dictando el curso de “Arte"

INTERNOS DE LA UNIDAD PENAL DE CONCORDIA REALIZAN TALLERES CON OPERADORES PSICOSOCIALES

Identidad y Subjetividad”, desde la Dirección de la Unidad Penal y en coordinación con la División de Tratamiento Correccional. 
La capacitación fue desarrollada a partir de una propuesta presentada por la Delegación Concordia de la Subsecretaría de Derechos Humanos, por el equipo docente del curso y el Delegado de Derechos Humanos, Rubén Bonelli.
El curso está a cargo de la Operadora Psicosocial Silvia Medina y la muralista y Operadora en Psicología Social Analía Coullet. En el mencionado curso, se trabaja en la expresión artística en distintas modalidades como ejercicio de un Derecho Humano como espacio de proyección en el tiempo.
La metodología de trabajo actual del curso, tiene como eje central la lectura y reconstrucción de imágenes del libro “La venganza del Cordero Atado”, obra escrita por Camilo Blajaquis, un ex interno.
Esta actividad pretende a través de distintos talleres creativos, artísticos y capacitación, generar espacios donde la cultura se convierta en un canal de expresión para los internos que les permita pensarse como sujetos activos, capaces de construir un proyecto de vida, aun en situación de contexto de encierro. Esto mediante la adquisición y desarrollo de herramientas que les permitan a los alojados incorporarse nuevamente en la sociedad dotados de una alternativa laboral, mediante formas asociativas y cooperativas de producción.
Según un parte de prensa, esta propuesta enmarcada dentro de los derechos garantizados constitucionalmente es una manera más con la que el Servicio Penitenciario de Entre Ríos de responde a las necesidades de la comunidad de la que forma parte. 

http://www.apfdigital.com.ar/

martes, 17 de junio de 2014

Otro motivo por el que estar en un grupo puede volver menos éticas a ciertas personas

http://newsoffice.mit.edu/

 
Cuando las personas se agrupan, pueden ocurrir cosas, buenas o malas, que serían poco probables que ocurrieran si esas mismas personas actuasen por separado, de manera exclusivamente individual. Los grupos pueden alcanzar el rango de instituciones sociales, que difícilmente un individuo podría alcanzar solo. La acción combinada de todos los sujetos de un grupo permite llegar a metas que de manera individual sería imposible lograr. Pero puede haber un lado oscuro en tales alianzas: Pertenecer a un grupo hace que el individuo pierda contacto con sus creencias morales personales, y puede volverle más propenso a hacer daño a otros individuos que son de fuera del grupo, según las conclusiones a las que se ha llegado en un nuevo estudio.
 Aunque la mayoría de las personas exhibimos una clara preferencia por la equidad en nuestro trato con otra gente, esa escala personal de valores puede verse alterada si el individuo se deja guiar demasiado por su pertenencia a un grupo, sobre todo si dicha pertenencia le hace pensar en términos de "ellos" o "nosotros". En las bandas callejeras violentas, o en los grupos de hinchas de fútbol más agresivos, esto tiene un claro exponente. Pero el patriotismo, la religión y otras cosas que nos hacen sentir parte de un grupo al que debemos seguir contra viento y marea, también pueden llevar a algunas personas a perpetrar malos actos.
 Al formar parte de un grupo lo bastante numeroso, algunas personas sienten que su responsabilidad personal por malos actos se diluye en la del grupo. Por un lado, se sienten camuflados en la muchedumbre, y por otro se dejan llevar por la falsa idea de que la "moral" que deben seguir es la del grupo y no la suya propia individual. Eso anestesia sus escrúpulos cuando hacen cosas malas como parte de un grupo. El fenómeno es bien conocido en sociología y en psicología de grupos. Es, por ejemplo, el detonante de los saqueos perpetrados por una multitud, o el de una red de corrupción muy extendida; robar cuando todos lo hacen parece menos grave que robar cuando nadie más lo hace.
 El equipo de las profesoras Rebecca Saxe, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos, y Mina Cikara, ahora en la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos, ha estudiado otro factor que podría estar implicado en esta dinámica de grupo: la hipótesis de que cuando las personas están en grupos, “pierden el contacto” con sus propias creencias y moralidad, y se vuelven más propensas a hacer cosas que normalmente creerían que son malas.
 Este proceso por sí solo no explica el conflicto entre grupos: Estos promueven también el anonimato, disminuyen la responsabilidad personal, y animan a recalificar acciones dañinas como “necesarias para lograr un bien mayor”. Aún así, estos nuevos resultados sugieren que, al menos en algunos casos, reflexionar sobre la escala propia de valores morales podría ayudar a atenuar la influencia de la "mentalidad de turba" (el impulso psicológico a hacer lo mismo que hace una muchedumbre exaltada).
 Cikara empezó este proyecto de investigación después de experimentar las consecuencias de dicha mentalidad de turba: Durante una visita a un estadio de beisbol con motivo de un partido entre el equipo del que es seguidor su marido y el equipo rival, su marido fue increpado una y otra vez por hinchas del equipo contrario, que le identificaron como seguidor del otro equipo por llevar puesta una gorra del mismo.
 Cikara, a la que nadie había increpado, decidió quitarle la gorra a su marido y ponérsela ella, pensando que sería un objetivo menos perseguido, en virtud del hecho de ser una mujer. "Estaba totalmente equivocada. Nunca me han insultado de tal forma en toda mi vida”, confiesa Cikara.
 El hostigamiento, que continuó fuera del estadio, provocó una fuerte reacción en Cikara, quien ni siquiera es seguidora del equipo de beisbol de su marido.
 La desagradable experiencia demostró a Cikara lo que ocurre cuando, a ojos de un grupo de gente arrastrada por la mentalidad de la turba, se deja de ser una persona individual neutra para pasar a ser un miembro del "grupo contrario". Al ponerse la gorra, se convertía automáticamente en una persona odiada, aunque no la conocieran de nada ni la hubiesen visto hacer algo malo.
 Tras el incidente, Cikara empezó a investigar los mecanismos neurológicos subyacentes en la dinámica de grupos que produce un mal comportamiento. En el nuevo estudio, hecho en el MIT, Cikara, Saxe, Anna Jenkins, y Nicholas Dufour se centraron en una parte del cerebro llamada corteza prefrontal medial. Cuando alguien reflexiona sobre sí mismo, esta parte del cerebro exhibe un aumento notable y característico de actividad en los escaneos cerebrales por fMRI (por las siglas en inglés de functional magnetic resonance imaging, o resonancia magnética funcional por imágenes).
 Un par de semanas antes de que los voluntarios para el experimento vinieran al laboratorio, los investigadores los encuestaron a todos sobre sus hábitos en los medios sociales, así como sobre sus creencias morales y comportamiento.
 Cuando los sujetos llegaron al laboratorio, el equipo de investigación escaneó sus cerebros mientras jugaban a un juego idóneo para lo que se pretendía analizar. Jugaron una vez en solitario y otra formando parte de un equipo.
 Se midió la actividad en la citada región cerebral. Se comprobó que en algunas personas esta actividad se reducía cuando los sujetos participaban en la competición como parte de un grupo, en comparación con lo que sucedía cuando competían en solitario. Esas personas eran más propensas a ejercer una conducta agresiva contra sus competidores por el mero hecho de ser del otro grupo que las personas que no mostraban esta actividad cerebral disminuida.
 E incluso la hostilidad de estas personas hacia las del grupo contrario se prolongó después del juego, en una prueba camuflada de mera consulta. A cada sujeto se le pidió que seleccionara fotografías que aparecerían en el estudio publicado, de un grupo de cuatro fotos por persona de dos compañeros de equipo y de dos miembros del equipo contrario. Los sujetos que experimentaron la citada reducción severa en la actividad de su corteza prefrontal medial eligieron las fotos en las que más desfavorecidos estaban los miembros del equipo contrario, cosa que no hicieron con las de sus compañeros de equipo.
 Los investigadores también constataron que, después del juego, las personas con una actividad reducida en la corteza prefrontal medial tenían mayores dificultades para recordar las declaraciones morales (relacionadas con su escala personal de valores) que habían oído durante el juego, como parte del experimento.

jueves, 5 de junio de 2014

Puñal a la inocencia

Maravillosa Poesía, Musica y Voz de Nicolás Mineo, todo hecho Chacarera

"...Ningún hijo nace Chorro y eso lo sabes muy bien...
Son los únicos culpables quienes mandan "el poder",
van llenando sus bolsillos y les falta dignidad."


miércoles, 28 de mayo de 2014

La distracción argento...

Ésta cuestión de no darse cuenta, o pretender no darse cuenta, o considerar que no dandose cuenta se tiene una vida más calma, habla de la ausencia de madurez social, en un pueblo que sigue peleando si Rosas o Sarmiento, o haciendo de la charla cotidiana, el último Bailando por un sueño...
De que modo se obvia lo que está ocurriendo en cuanto a la situación socio-laboral, es digno de ser observado y remarcado. Cada día, en distintas áreas quedan sin trabajo muchos conciudadanos, muchos hermanos de éste país, que es evidente que en la mayoría de los casos pasarán a integrar la fila de la frustración y el no proyecto.
Hablo con muchas personas, de distintas áreas, la pérdida laboral, se convirtió a nivel diario en un sacudón que se mantiene tras el velo de la desinformación, y a su vez las personas se encuentran tan vulnerables, que ni siquiera gritan, y de hacerlo, los "otros" consideran que "Hacen Ruido"... Así estamos, de lo comunitario y de los derechos sociales adquiridos, ¡bien GRACIAS!...
El día lunes pensaba, al intentar viajar "normalmante" en dos líneas de subte ¿estamos anestesiados? Se nos repite hasta el cansancio por un parlante el mensaje "POR PROBLEMAS GREMIALES EL SERVICIO SE OFRECE CON DEMORAS" o "POR PROBLEMAS GREMIALES SE SUSPENDE EL SERVICIO", y la gente está seria, o perdida con los audifonos en sus oídos, como si eso fuera una musica funcional, que ya nadie escucha.
Tolerar que la formación pare diez minutos en una estación, que no continúe el viaje, que quede en el medio de un tunel a la espera que le den entrada en la terminal, o tantas otras formas de contacto diario, habla de la vulnerabilidad con la que viajan los pasajeros...
Y repensaba, los problemas gremiales ¿cuales son? Aumentos de sueldo, más aumento de sueldo en gremios fuertes... Y del resto ¿que? De los trabajadores que están siendo echados y pertenecen a otros gremios, o ni siquiera están gremializados, de ellos ¿quién habla? ¿Donde está el parlante que lo diga?... De los trabajadores que viajamos en esas formaciones y llegamos tarde ¿qué? de los que por llegar tarde son sancionados ¿qué?
Reitero: converso con muchas personas, y quedan sin trabajo, muchas otras personas, que son eso, PERSONAS, en muchos casos, con más de 40 o 50 años, lo que los hará formar parte de un subgrupo de no trabajadores, que seguramente no lograrán encontrar el DONDE seguir demostrando lo que saben hacer, lo que pueden hacer...
El otro día alguien me comentaba como en la empresa en donde trabaja, despiden trabajadores, y personas jovenes lo despiden con el ánimo de fiesta "Chau Juancito, cuidate!", casi alegremente, y ésta persona me contaba con el enojo que reaccionó frente a ésto diciendo algo así "No se dan cuenta que están matando a éstas personas? Que la gente de mi edad estamos muertos si nos echan?"... Y si será quello de estar siempre en la vereda de enfrente...
Por eso después está los que se basan, en los viajes de fin de semana largo, en los retaurantes de Puerto Madero, en "como sale la gente"...
Reitero, éste país de la distracción continua, del "a mi no me toca", se sigue referenciando a aquel nefasto "algo habrán hecho", que nos hizo tan famosos...
A DESPERTAR ARGENTINOS, QUE UN DÍA LES PUEDE TOCAR ÉSTA MALÉFICA SORTIJA EN LA CALESITA SOCIAL ARGENTINA!!

martes, 20 de mayo de 2014

Cuando los ancianos se vuelven agresivos...

Convivir con mayores agresivos
http://www.salud.es/
En este tipo de comportamiento problemático se incluyen todas aquellas conductas que manifiestan enojo o agresividad por parte de la persona que recibe los cuidados y que incluyen desde gestos o expresiones corporales ("ceño fruncido") hasta agresiones físicas, pasando por agresiones verbales (insultos, gritos), dejar de hablar o molestar, etc.
Situaciones ante las que una persona se puede comportar de manera agresiva.
Ante la sensación de que se está invadiendo su espacio personal (Ej: cuando se les ayuda en el aseo)
Cuando se siente incapaz o frustrada por no poder realizar las actividades más básicas (Ej: vestirse)
Como reacción ante una acción el cuidador (Ej: salir de casa puede ser interpretado por algunas personas como si de un abandono se tratase)
Como una consecuencia de tener un estado de ánimo deprimido
Ante cambios en el entorno inmediato o en las rutinas
Como efecto secundario de alguna medicación
Como reacción a un estado de confusión
Ante sentimientos de soledad o por necesidad de atención
Ante determinados comportamientos de otras personas.

Consejos para prevenir y reducir la agresividad
· No utilizar la medicación como primera medida
Conviene utilizar primero estrategias como las que aquí se reflejan ya que el consumo de medicamentos (y las interacciones que entre ellos pueden existir) puede tener como consecuencia efectos no deseados.
· Consultar con el médico
Consultar con el médico, explicarle el comportamiento observado y preguntarle si puede ser debido a efectos secundarios de la medicación, si puede existir algún problema físico o enfermedad que pueda estar influyendo en la aparición de ese comportamiento, etc.
· Fomentar la independencia
Una de las posibles causas de los comportamientos agresivos es el sentimiento frustración que se genera ante el hecho de tener que aceptar que ya no se es tan independiente como antes. Al fomentar la independencia, se aumenta la confianza y la seguridad de la persona en sí misma.
· Mantener rutinas en la vida diaria
En muchas ocasiones las reacciones agresivas son debidas a que se han producido cambios en las rutinas diarias (comidas, hora de acostarse, etc.). Si han de introducirse cambios, hay que hacerlo de forma progresiva.
· Plantear objetivos realistas
Planear actividades o tareas al alcance de las habilidades o capacidades de la persona. Si una tarea es muy compleja, tratar de dividirla en partes más sencillas y alcanzables. No razonar ni argumentar, sino plantear las cosas con claridad, evitando entrar en conversaciones que puedan resultar difíciles para la persona.
· Realizar ejercicio
El ejercicio permite que la persona libere tensión y se distraiga (sobre todo si se realiza fuera de casa -un paseo, por ejemplo-), siendo beneficioso además por otras muchas razones (oxigenación, musculatura, etc.).
· Atender a las expresiones no verbales
En muchas ocasiones, se puede predecir cuándo la persona va a comportarse de manera agresiva. En esas ocasiones, se empieza a notar a la persona inquieta, con una expresión de la cara más tensa, etc.
· Ignorar la agresividad
El fin del comportamiento agresivo de la persona puede ser en ocasiones el de llamar la atención. Si lo consigue, lo más probable es que repita el comportamiento en futuras ocasiones para conseguir "llamar la atención".
· Premiar la amabilidad
Cuando la persona actúe de forma beneficiosa para todos (tranquilamente, pidiendo o preguntando algo amablemente o colaborando) resulta beneficioso elogiarla y recompensarla (escuchando con atención, respondiendo afectivamente, etc.). Es fundamental que todas las personas que conviven con la persona que muestra este tipo de comportamiento se hayan puesto de acuerdo en cómo tratar a la persona.
· Buscar alternativas que impidan la agresividad
Si a la persona que se comporta agresivamente se le proporcionan actividades incompatibles con dicho comportamiento es posible que la persona no se comporte de forma agresiva. Por ejemplo, si la persona empieza a hacer comentarios con tono agresivo, se le puede decir algo como: "me voy a sentar a tu lado para que me cuentes qué ocurre" o, si la forma de agresión es física (pellizcando o dando manotazos), se puede procurar que la persona tenga las manos ocupadas (por ejemplo, si ocurre cuando se está lavando a la persona, por ejemplo, pedirle que sujete con una mano la esponja y con otra un bote de jabón).
Cómo actuar cuando un familiar se muestre agresivo
· Mantener la calma
A la vez que se ponen en práctica algunos de estos consejos, se debe mantener una actitud calmada, empleando un tono de voz relajado, explicando lo que se está haciendo paso a paso, etc.
· Distraer a la persona
Distraer la atención de la persona con alguna actividad o comentario. Hablar de manera tranquila, con frases sencillas, como si no hubiera ocurrido nada. El objetivo es conseguir que se olvide del enfado distrayéndola con otra actividad.
· Preguntar
Sugerir a la persona que, en lugar de comportarse de forma agresiva, comente lo que le ocurre o le preocupa. Preguntar cuál es el problema, ofrecer ayuda para solucionarlo o, por lo menos, escuchar. De todas formas, si la persona no quiere hablar, respetar su opción.
· Evitar riesgos
Eliminar objetos peligrosos de la vista que puedan causar daño a alguna otra persona presente o a la propia persona.
· Controlar la situación
Asegurarle a la persona que no se le va a hacer ningún daño. Si la violencia persiste, agarrar suavemente por los brazos a la persona. No es necesario ningún otro contacto físico.
· Informar de lo que se va a hacer
Explicar en todo momento lo que se va a hacer, paso a paso. Por ejemplo, si se tiene que salir de casa, explicar a dónde se va, por qué se va, cuánto se va a tardar, etc.
Nunca se debe:
· Reaccionar impulsivamente
No se debe tomar la agresividad como algo personal. Las personas se comportan con agresividad como consecuencia de los sentimientos de frustración que tienen, dada su situación de dependencia y, en ocasiones, de deterioro cognitivo, que les hace sentirse solas e incapaces.
· Enfrentarse
No enfrentarse con las personas. No pedir explicaciones en el momento en el que la persona está nerviosa, especialmente si la persona presenta deterioro cognitivo.
· Gritar
No levantar la voz. Actuar así contribuye a aumentar el enfado.
· Tocar a la persona de manera inesperada
No iniciar movimientos bruscos para tocar a la persona. No acercarse a ella rápidamente, ni tampoco por detrás. Estas acciones pueden ser mal interpretadas.
· Ser alarmista
No aumentar los sentimientos de amenaza o de alarma, ni pensar que sólo le ocurre a usted. Pensamientos como "¡Dios mío, por qué me pasará esto a mí!, ¡un día va a ocurrir una tragedia!, etc., sólo contribuyen a agrandar el problema produciéndole un mayor malestar.
· Alertar a otras personas
No llamar a muchas personas en busca de ayuda. Si se tiene que pedir ayuda en una situación determinada, es preferible dirigirse a una única persona.
· Provocar
No responder al comportamiento agresivo con "amenazas". "bromas", "tomaduras de pelo", etc.
· Sujetar a la persona
No utilizar restricciones físicas que hagan que la persona se sienta sin posibilidad de escapar.